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¿A quién le conviene tener productos de vida útil corta?

La obsolescencia programada consiste en una serie de factores que reducen la vida útil de los productos, pero ¿realmente se gana más fabricando productos de corta duración?

30-09-2016, 4:28:09 PM
¿A quién le conviene tener productos de vida útil corta?
Valeria Ramírez

La obsolescencia programada consiste en una serie de factores que reducen la vida útil de los productos. Existen muchos mitos y verdades sin confirmar en torno al concepto, uno de los argumentos más comunes explica que las empresas tienen un interés específico en hacer que los productos duren menos tiempo para aumentar sus ventas.

Ejemplos hay muchos: celulares que dejan de funcionar debido la nueva actualización, impresoras imposibles de reparar o tejidos que no sobreviven más allá de unas cuantas lavadas. Las anécdotas se cuentan por decenas y el consumidor se convierte a la vez en víctima y cómplice del sistema. En resumen: se trata de productos diseñados para durar poco tiempo y obligar así al consumidor a volver a comprar. Pero ¿de verdad se gana más fabricando productos de corta duración?

La obsolescencia programada representa altas sumas de dinero para el consumidor, pero también una gran producción de desechos que se convierten en basura, con frecuencia peligrosa y difícil de reciclar. Además es una realidad que amenaza el empleo de quienes viven de reparar y arreglar aparatos y objetos en general. Aunque esta práctica existe desde 1930, ha alcanzado niveles insostenibles en los últimos años.

Un estudio reciente del Comité Económico y Social Europeo (CESE) revela que el 90% de los ciudadanos estaría dispuestos a pagar más por productos más longevos. Así, una etiqueta “vida útil” impactaría las ventas de los productos más longevos con un aumento de ventas de hasta el 128%. Los resultados son contundentes: los ciudadanos prefieren productos que duren más y están dispuestos a pagar por ello.

La clave está en la información

El estudio lanzado por el CESE demuestra que los consumidores están a favor de productos que duran más tiempo, la clave consiste en una mayor transparencia para que los consumidores puedan elegir libremente un producto en función de la vida útil de éste. Así, una etiqueta que muestre la “vida útil estimada” de un producto aumentaría la confianza del consumidor en el fabricante y motivaría a una sociedad más responsable y sostenible.

El principio funcionaría de la misma forma que las etiquetas de alimentos orgánicos o  saludables. Los productos con dichas etiquetas tienen en general una imagen positiva, y representan una imagen socialmente aceptada

¿Cómo se realizó el estudio? El estudio contó con la participación de cerca de 3 mil personas. El experimento consistió en la creación de tiendas online ficticias con varios productos en venta, en algunos casos los productos mostraban una etiqueta de duración de vida útil y en otros no. La persona debía elegir 3 productos entre varias opciones. Los resultados fueron determinantes, las personas tienden a elegir el producto que indica una duración de vida mayor aunque ello implique pagar más. Así, los productos más longevos aumentaron sus ventas una media del 56%.

Aquí puedes revisar el estudio en español

Lo barato sale caro

La creencia popular indicaría que los resultados sólo aplican en personas con alto nivel de ingresos, sin embargo el experimento se realizó en productos de precio bajo, medio y alto, y todos los consumidores mostraron una reacción similar. Los productos más económicos mostraron un aumento del 44%, los de precio medio de 51% y finalmente los productos de lujo aumentaron en un 46%.

Los resultados varían en función del tipo del producto. Mientras una maleta de viaje aumentaría sus ventas hasta en un 128% unos jeans lo harán sólo del 55%. Los números guardan una relación con la percepción que el consumidor tiene de los objetos. Según los expertos, el hecho de que la maleta sea un objeto de uso poco frecuente (pero intenso en aeropuertos y trayectos) implicaría que la resistencia sea una característica muy valorada. Por otro lado, el efecto de la moda en la ropa puede hacer que la duración sea un aspecto secundario.

Por otro lado, una impresora con una vida útil garantizada puede aumentar hasta en un 70% mientras que un celular lo hará sólo en un 41%. Según los investigadores, ello se explica por la mala fama de las impresoras y el carácter innovador y en constante evolución de los celulares.

Si ponemos atención al perfil de los usuarios, veremos que la obsolescencia programada tiene los días contados ya que 75% de jóvenes de entre 25 y 35 años serían sensibles a la vida útil del producto como argumento de venta.

Finalmente, conviene recordar que diversos actores son responsables de la obsolescencia programada de un producto. Por un lado está el fabricante que diseña el producto, pero también el revendedor que elige la línea de productos en venta o el consumidor que decide comprar un objeto nuevo en lugar de reparar el que se ha descompuesto. No obstante, para el 80% de los participantes el principal responsable es el fabricante.

Para Thierry Libaert, consejero del CESE e impulsor del estudio: “los resultados son contundentes, la obsolescencia programada es un serio problema medioambiental y social y los ciudadanos son conscientes de ello. Una mayor información sobre las características del producto y la duración de vida pueden significar una diferencia real”.

Tabla de productos

Producto Aumento estimado en ventas
Aspiradora 43,5%
Lavadora 73,3%
Cafetera 54,9%
TV 14,6%
Celular 41,1%
Impresora 70%
Maleta 128%
Tenis 100,3%
Jeans 55,6%

La autora es periodista y asesora en Sircome un aconsultoría estratégica de empresas con sede en París. Desde ahí promueve el desarrollo sostenible, la ciencia y la innovación como herramientas para alcanzar objetivos. Twitter valeria_rg

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