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Gaddafi recurre a mercenarios

Según fuentes, el líder libio no tiene asegurada la lealtad de su ejército, por lo que podría haber recurrido a mercenarios africanos.

muammar_gaddafi

Los militares podrían no querer disparar contra su propia gente.

24-02-2011
POR: Reuters
24 de Febrero de 2011

El líder libio, Muammar Gaddafi, que no tiene asegurada la lealtad de sus fuerzas armadas, parece haber recurrido a mercenarios de otros puntos de África para reforzar la sangrienta represión que está llevando a cabo en el país.

Testigos y grupos de derechos humanos han hablado a Reuters y a otros medios repetidamente de extranjeros que entraron en el país para combatir, quizá veteranos de guerras e insurgencias de otros lugares de África, habitualmente de países con los que Gaddafi ha construido fuertes vínculos.

Un abogado en Bengasi dijo el miércoles que un comité de seguridad formado por civiles arrestó a 36 mercenarios de Chad, Níger y Sudán que habían sido contratados por la Guardia Pretoriana de Gaddafi.

En Egipto, un estudiante libio de 21 años llamado Saddam dijo que antes de huir del país había visto combatientes que hablaban en francés disparando contra grupos de manifestantes.

Sin embargo, Libia tiene su propia población negra, además de miles de refugiados africanos que esperan cruzar a Europa. Identificar la nacionalidad de los combatientes es difícil. Aun así, el responsable del grupo de trabajo sobre mercenarios del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo que las evidencias sobre su uso estaban volviéndose cada vez más convincentes.

"No es al 100 por ciento, pero parece probable", dijo José Luis Gómez del Prado a Reuters. "Pudiera ser que el Ejército no quiera disparar contra sus hermanos y tendría sentido por ello que Gaddafi los usara", añadió.

Citando informaciones de grupos de exiliados libios, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) con sede en París dijo que creía que Gaddafi estaba apoyándose en hasta 6,000 combatientes extranjeros para aferrarse al poder, 3,000 de ellos en la capital, Trípoli.

La FIDH dijo que los combatientes extranjeros procedían de muchos países, entre ellos Chad, Mali, Nigeria y Zimbabue, además de liberianos que han luchado para Charles Taylor, el ex presidente que ahora está siendo juzgado por crímenes de guerra en Sierra Leona.

El Gobierno de Sudán dijo que también estaban implicados rebeldes de Darfur que habían sido acogidos por Gaddafi, algo que los insurgentes niegan.

Morir, recibir dinero

Podría no ser la primera vez que Gaddafi ha recurrido a ayuda exterior. Durante su enfrentamiento contra los insurgentes islamistas en la década de 1990, hubo rumores persistentes de que había contratado a pilotos mercenarios serbios cuando los oficiales libios se negaron a bombardear a civiles.

Algunos pilotos libios parece que nuevamente se han negado a cumplir órdenes.

Dos pilotos desertaron a Malta a principios de esta semana, alegando que se habían negado a abrir fuego contra los manifestantes, mientras que un periódico libio informó que una tripulación vació la carga del avión en el desierto en lugar de bombardear Bengasi.

Del Prado indicó que había escuchado informaciones ocasionales de que había participación de mercenarios del este de Europa en la actual represión, pero que la mayoría de las pruebas apuntan a combatientes de otros puntos de África.

Chad, República Democrática del Congo, Liberia y otros sufrieron sangrientas guerras civiles que dejaron a generaciones completas traumatizadas y a menudo armadas. Gaddafi ha fomentado vínculos empresariales y diplomáticos con muchos países de África en los últimos años.

La mayoría de los relatos sugieren que los extranjeros llegaron al país bastante antes.

Los grupos de defensa de derechos humanos quieren un embargo de armas, en parte para impedir que Gaddafi traiga a más combatientes.

También quieren que quienes sean culpables de otras atrocidades sean llevados a juicio, pero los expertos dicen que la justicia internacional puede ser lo último que tienen en mente.

"Los mercenarios tienen a preocuparse de dos cosas", dijo Adam Roberts, autor de un libro sobre el intento de golpe de Estado en Guinea Ecuatorial en el 2004, en el que estuvieron implicados mercenarios del sur de África.

"La primera es si van a morir y la segunda es de si van a recibir pago", añadió.

(Reporte adicional de Leigh Thomas en París y periodistas de Reuters en Egipto y Libia; Traducido por Inmaculada Sanz en la Redacción de Madrid)

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