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Industria siderúrgica: escudo contra Mao

La culpa la tiene China: produce y consume la mitad del acero mundial, pero con políticas que violentan los acuerdos de la OMC.

22-10-2010, 2:50:16 PM
Industria siderúrgica: escudo contra Mao
Manuel Ramírez

Automotriz, electrodomésticos, construcción, manufactura pesada, y maquinaria y equipo. Todos estos sectores lo necesitan para ser competitivos.

Para ser más claros: el acero es considerado un eslabón clave para la cadena productiva.

No por nada la industria siderúrgica emplea a 53,000 personas de manera directa y 550 mil indirectamente, lo cual representa 2.2% del Producto Interno Bruto (PIB) total y 6.7% del PIB Industrial.

No sólo eso: el sector es el primer consumidor de electricidad y gas natural del país y uno de los principales usuarios del transporte de carga.

Si bien la industria siderúrgica había logrado aumentar su producción de manera sostenida de 2000 a 2007, en 2008 se comenzaron a ver los primeros efectos de la recesión económica, los cuales se agravaron en 2009, cuando los acereros tuvieron que hacer honor a su gremio y fabricar un escudo resistente para soportar la estrepitosa caída que tuvo la actividad industrial.

Pero el escudo no los hizo invulnerables y los resultados de la crisis fueron evidentes: la producción siderúrgica se redujo cerca del 20% en 2009, y el Consumo Nacional Aparente (CNA, una forma de medir la cantidad de producto de que dispone un país para su consumo) de acero cayó cerca del 26%. Todavía hoy no vemos la hora en que se alcancen los niveles de los buenos tiempos.

Recobrar el terreno perdido

“Si bien la industria del acero experimentó una etapa de recuperación durante la primera mitad del 2010, dicho desempeño fue por debajo de lo esperado. Esto es porque el nivel de precio se encuentra muy por debajo del máximo alcanzado en el 2008 y porque la tendencia está a la baja”, resalta Rodrigo Vázquez, director de Análisis de la Industria del Acero en HARBOR Intelligence, firma de consultoría con más de 25 años de experiencia en la generación de información estratégica que opera en tres áreas de negocios: aluminio, acero e inteligencia económica.

“El repunte –continúa el ejecutivo– involucró a importantes industrias intensivas en el uso del metal, como el sector automotriz. La producción de autos acumulada durante la primera mitad del año fue de 79% por encima de lo conseguido en el mismo periodo de 2009. Sin embargo, no todas las industrias han mejorado: la construcción ha permanecido débil, registrando de enero a mayo de este año un declive de 2.4%, en comparación con el mismo periodo del año anterior.”

A pesar de ello, las autoridades confían en que habrá una recuperación importante. “Ya se empieza a sentir, más por lo que sucede con las exportaciones que por el mercado interno. Creemos que el año cerrará con un aumento cercano al 17% en producción”, señala Octavio Rangel Frausto, director general de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero).

Las firmas que representa dicha Cámara ya se alistan para invertir alrededor de 13 mil millones de dólares (mdd) en los próximos cinco años. Algunos de los proyectos más importantes donde se utilizarán estos recursos son:

  • Grupo Deacero tiene un proyecto en Ramos Arizpe, Coahuila (inversión de 700 mdd en la construcción de una nueva planta de acería)
  • Alto Hornos de México (AHMSA) arrancará operaciones del Alto Horno 6 (en construcción) como parte del proyecto Fénix, un programa destinado a maximizar la eficiencia del proceso productivo, anunciado en 2006, pospuesto como consecuencia de la crisis y reanudado para lograr la máxima utilización de su capacidad instalada
  • El próximo mes, TenarisTamsa estará abriendo las puertas de su nueva planta: una línea de tuberías en Veracruz • Ternium anunció hace unos meses que trabaja con Nippon Steel en un proyecto de coinversión para instalar una planta de galvanizado para la industria automotriz
  • ArcelorMittal inyectará capital en sus plantas que ya tiene en territorio nacional
  • Gerdau-Corsa construye una nueva acería para producir perfiles pesados para la industria de la construcción en el estado de Hidalgo

Con estos recursos, el país podría ascender algunas posiciones para dejar atrás su actual ranking (lugar 14) que ocupa a nivel mundial en cuanto a la producción de acero.

Igualdad para todos

La industria nacional también requiere trabajar de la mano con el gobierno en temas como el costo de los energéticos, para tener precios competitivos y estables. “Esto permitirá planear a largo plazo porque en este momento los precios son muy volátiles”, resalta Rangel, de Canacero.

Otro pendiente grave es el comercio exterior. Vázquez, directivo de HARBOR Intelligence, dice que éste se muestra muy dinámico, pues las importaciones de acero acumuladas durante los primeros cinco meses del año fueron 26% superiores a las registradas de enero a mayo de 2009. Las importaciones han tenido una participación de 31% sobre el consumo nacional, mientras que las exportaciones crecieron al avanzar 46% en el mismo periodo de un año a otro.

Un problema que subyace aquí es la intervención de países como India, Brasil y algunas naciones de Medio Oriente, consideradas grandes jugadores de la industria… aunque no todos compiten de manera leal. Quizá el ejemplo más representativo es China, que produce y consume casi la mitad del acero del mundo.

El crecimiento de China se explica en la medida en que se entienden sus cientos de medidas para subsidiar la producción, como impuestos a la exportación de materias primas para la producción de acero, control del tipo de cambio, exenciones fiscales a productores locales, etc.

“Con estas cantidades de producción y los esquemas de apoyo que tiene no sólo China, sino varios países del mundo, no se está jugando claro. Son una competencia muy fuerte para los participantes que sí respetamos las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es difícil enfrentarnos a ellos porque no estamos compitiendo con la industria, sino contra políticas de Estado”, asegura el directivo de la Canacero.

Una medida que ya ha tomado el gobierno mexicano para combatir la situación es la ratificación y creación de cuotas compensatorias en productos como mallas de alambre, cadenas y tubos sin costuras, con la finalidad de buscar condiciones de igualdad. Aunque, por otra parte, se han venido reduciendo los aranceles a los productos de acero, “lo cual podría facilitar su importación a México y afectar a los fabricantes locales”, dice Vázquez, de HARBOR.

Así las cosas, mientras no exista una renovada política industrial, no se cuente con una política de apertura de mercados que tome en cuenta las ventajas y desventajas al abrir un nuevo mercado, y no haya certidumbre para competir no se puede hacer mucho.

Como dice el directivo de Canacero: “No buscamos proteccionismo; solamente pedimos un comercio internacional en igualdad de circunstancias, porque los aranceles que existen dan una ventaja a los países con los cuales no tenemos tratados de libre comercio”.

También es importante aprovechar una mejor integración del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. “Debemos ampliar su parte comercial, porque en el sector siderúrgico estamos muy integrados con la industria de Estados Unidos y Canadá, y hay mucho por hacer en ese sentido”, afirma el representante de la Canacero.

Para ello existe el Grupo de Comercio del Acero de América del Norte (NASTC), cuya meta es mostrar posturas comunes en políticas comerciales para proteger el mercado del acero de la región.

Sustituir importaciones

México tiene ventajas frente a otras naciones, como su posición geográfica y mano de obra calificada, lo cual podría incentivar las inversiones, sobre todo en autopartes y electrodomésticos.

Rodrigo Vázquez ve algunas oportunidades en la sustitución de importaciones: “Estas tienen una alta presencia en el mercado nacional, debido a que hay un déficit en la producción de ciertos aceros, lo cual obliga a los consumidores nacionales a importar, por ejemplo, la hojalata, algunas barras especiales, acero eléctrico, placa y acero estructural”. Reconoce que aquí no se fabrican aceros expuestos para ciertas partes del automóvil, pero se hacen fuertes inversiones para generarlos. También se está pugnando para que los productores nacionales participen en proyectos de gasoductos y acueductos.

¿Podrá la industria siderúrgica nacional subirse al tren de la recuperación en 2011? La clave está en detectar las áreas de oportunidad para crecer. Y no, no está en chino.

 

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