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Apuestas: ¿casinos en México?

En sentido estricto son una realidad. Hoy son “salas de juego” para entretenimiento de los mexicanos... y, claro, las apuestas están permitidas.

15-10-2010, 11:38:29 AM
Apuestas: ¿casinos en México?
José Antonio Ramírez

Los números son contundentes: hoy operan en todo el país más de 300 salas (de 444 autorizadas) con alrededor de 70,000 terminales electrónicas en las que están instalados cerca de 2,000 juegos diferentes.

Su operación está concebida como “salas de juego de entretenimiento para la comunidad”, concepto que funciona de forma similar en casi todo el mundo. En México, la industria inició actividades formales en 2005, cuando la Secretaría de Gobernación –autoridad encargada de vigilar el funcionamiento legal de la industria del juego y sorteos – otorgó los primeros permisos en terminales electrónicas.

El objetivo de los permisos era claro: ampliar los participantes en la industria. Hoy la operación está a cargo de 25 firmas con permisos expedidos por Segob, entre las cuales sobresalen operadores como Grupo Caliente; Administradora Mexicana de Hipódromo (del Grupo CIE); Promojuegos de México (con la española Codere); Promociones e Inversiones de Guerrero (con CIRSA); Apuestas Internacionales (de Grupo Televisa) con Play City; Juega y Juega, y Divertimex.

Otorgar esta cantidad de permisos, aclara Segob, es para lograr el crecimiento ordenado de la industria en el largo plazo.

Pese a lo anterior, la actual legislación que regula estas salas –concretamente la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que data de 1947, y su Reglamento expedido en 2004– resulta anacrónica, pues no permite disponer de juegos de azar o de mesa (black jack, póker y baccarat, entre otros), debido a que sólo se autorizan en ferias y eventos regionales del país, en ciertas fechas.

Si bien los juegos de azar existen en las salas de juego (de manera virtual, en algunas terminales electrónicas, junto con otro tipo de juegos), los permisionarios pugnan por que la legislación se modifique para que les permita la operación dentro de sus establecimientos.

Con ello ‘cerrarían la pinza’ para que una sola sala de juego o de entretenimiento pudiera considerarse como un casino. Pero, desde el punto de vista de negocio, los juegos de azar no son en realidad un atractivo per se. “Muchos creen que así es, pero es más lo que suponen, considera Alfonso Pérez Lizaur, presidente de la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos (APJS), principal organización que agrupa a la industria del juego en México.

“Ocupan mucho espacio, las rentas son caras y requieren sofisticados sistemas de seguridad para su control”, expone Pérez.

Ejemplifica con Las Vegas: el negocio lo absorben las terminales electrónicas y las apuestas remotas, no ‘las mesas’. Sin embargo, añade: “los queremos [los juegos de azar], pues así evitaríamos que se extiendan en establecimientos ilegales”.

Combate a la ilegalidad

Pérez Lizaur revela que actualmente existe una enorme cantidad de ‘casinitos’ y salas de juego ilegales, donde se permite jugar black jack, póker y ruleta.

“Al principio del presente sexenio había alrededor de 20 salas ilegales en el país; hoy debe haber 70. No están escondidas en una casa, sino a la vista del público, perfectamente instaladas.”

El directivo argumenta que la agrupación a su cargo ha insistido a Segob que proceda a clausurarlas y cerrarlas definitivamente.

También busca acabar con las famosas terminales tragamonedas disfrazadas de videojuegos, que en realidad son juegos con apuestas.

Pérez Lizaur añade que el país se está inundando de este tipo de unidades (en farmacias, torterías, refaccionarias, papelerías y locales comerciales) que lamentablemente fueron permitidas por las autoridades y que hoy resultan muy difíciles de erradicar.

Juan Bosco Martí Ascencio, jefe de la unidad de Gobierno de la Segob, no descarta que el actual marco legal haya estimulado la ilegalidad y corrupción, además de haber sido superado por nuevas modalidades de juegos con apuestas y sorteos.

En su más reciente informe de labores, la unidad revela haber emprendido más de 1,600 acciones de combate al juego ilegal.

Gracias a esto se cerraron 54 establecimientos ilegales.

Bosco Martí cree que la industria enfrenta grandes retos.

Considera indispensable que la actividad brinde seguridad jurídica a usuarios y permisionarios y enfatiza la necesidad de combatir el juego ilegal (“Una actividad creciente y mal supervisada”, acepta abiertamente). También se declara a favor de promover autorizaciones vinculadas a proyectos de desarrollo turístico y comercial, en sintonía con planes de desarrollo regionales.

Diversas proyecciones (presentadas ante diputados, para sustentar las iniciativas de ley que permitan instalar casinos en México) coinciden en que el negocio podría generar ingresos por 40,000 millones de pesos en los próximos 10 años y crear cerca de 150,000 empleos directos.

Bosco Martí explica que mientras evolucione la actividad junto con una adecuada fiscalización del Estado, será más atractiva para inversionistas. Hoy el sector inverte 1,500 mdp al año y genera ingresos por 8,000 mdp.

Bingo de impuestos

La industria hoy contribuye con una importante carga tributaria –vía ISR, IETU y un impuesto adicional y especial de 30%, diseñado únicamente para el sector (IEPS)–, además de participaciones federales, estatales y, en ciertos casos, municipales.

Según estudios de la APJS, ello hace de la actividad un significativo contribuyente del gasto público. “Pese a ser un sector con sólo cinco años operando, muestra solidez, y seguramente alcanzará 40,000 mdp de ingresos en 2021”, subraya Pérez Lizaur.

Para ilustrar lo anterior, refiere el acuerdo que Grupo Codere (multinacional española que opera en Latinoamérica) formalizó para adquirir 67% de participación en dos sociedades controladoras de tres (de las ocho firmas permisionarias) de Grupo Caliente.

Grupo Codere, a su vez, obtiene una participación de 33% de una sociedad controladora de dos empresas permisionarias (en Promojuegos y Mio Games).

¿Las Vegas? Imposible

Diversos sectores se preguntan: ¿México puede disponer de un concepto de casinos como el de Las Vegas, Atlantic City, Mónaco o Macao (en China)? El presidente de APJS ataja: “Es imposible”.

“He tenido la oportunidad de platicar con gobernadores que tienen la idea de copiar el modelo de Las Vegas, pero no es posible desde el punto de vista de inversión: se necesitaría todo el presupuesto nacional completo por dos o tres años para replicarlo, y no lo lograríamos”, comenta.

Las Vegas es un caso excepcional: es un destino de entretenimiento, tiene millones de visitantes y vive de congresos con el sello de diversión. “¡En la diversión está el juego!”, advierte el representante de la industria en el país, quien añade que el potencial de los casinos en Las Vegas está ligado a hoteles de más de 3,000 habitaciones, restaurantes, magnos espectáculos y centros de convenciones.

En contraste, el modelo de salas de juego para la comunidad se ha adoptado exitosamente a nivel mundial. En México se han abierto este tipo de salas incluso en poblaciones con 150,000 habitantes, donde el criterio para establecerlas es similar al que aplican los consorcios de salas cinematográficas. “Si en una población hay salas de cine, quiere decir que sí da para instalar una sala de juego”, concluye.

 

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