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La dosis perfecta: Boehringer Ingelheim

Una farmacéutica alemana que no acepta fusiones ni busca lucrar con genéricos: su fuerte son los medicamentos de especialidad.

15-10-2010, 11:16:06 AM
La dosis perfecta: Boehringer Ingelheim
Ulises Navarro y Edgar Apanco

En 2009 las farmacéuticas sufrieron para surtir la receta del paciente llamado AH1N1. El doctor OMS había prescrito –con una letra difícil de descifrar– una dosis imposible de completar.

A un año de distancia llegó el momento del check-up para México: las farmacéuticas están ocupadas construyendo nueva estantería (“clústers”, las llaman); las ventas de medicamentos genéricos crecieron pero, en contraste, la venta de antibióticos sufrirá un descalabro de más de 50 millones de dólares anuales con la prohibición de su venta sin receta médica.

Ante tal panorama, las grandes firmas del sector ya preparan un efectivo remedio casero: invertir en investigación y desarrollo, un lujo que sólo se pueden dar ciertos jugadores. El resto prefiere esperar que caduquen las patentes para producir sus versiones de los medicamentos.

Dentro de este escenario, Boehringer Ingelheim es un caso atípico. Hace apenas 15 años prefería mantenerse en el anonimato, pero eso hoy es imposible cuando entre las farmacéuticas alemanas sólo está detrás de Bayer AG, o cuando en 2009 fue la firma de mayor crecimiento dentro de las primeras 15 farmacéuticas del mundo.

El anonimato también es improbable cuando se tienen medicamentos como Spiriva, Micardis, Secotex o Sifrol, todos con ventas superiores a los mil millones de dólares, o cuando hoy son fuertes jugadores en curas y tratamientos para el VIH, el cáncer o el Alzheimer.

El CEO, la sustancia activa

A la cabeza de Boehringer Ingelheim está Andreas Barner, quien se incorporó en 1992, cuando aún no cumplía 40 años, pero ya tenía un doctorado en medicina por la Universidad de Friburgo, Alemania, y otro en matemáticas por el Instituto Tecnológico Federal de Suiza, en Zúrich.Desde el primer día de este año es presidente del Comité Ejecutivo de la farmacéutica.

Quizá lo más curioso de Boehringer Ingelheim es que se mantiene como una empresa privada.

Barner precisa: “Siempre digo que las compañías farmacéuticas deben ser de propiedad familiar, porque así les resulta más fácil pensar en lapsos de generaciones. Nosotros hemos sido una firma familiar durante 125 años –hoy estamos en la cuarta generación – y la forma de lograrlo ha sido realizado más investigación que las otras compañías.

En este momento, por ejemplo, tenemos cuatro proyectos avanzados, dos sobre diabetes y dos en oncología”.

Lo dice en serio: pensar en generaciones equivale a pensar en el largo plazo, para así dar seguimiento a un medicamento desde su gestación hasta su salida al mercado, lo cual puede llevar hasta 20 años. tan sólo en la última década, Boehringer Ingelheim ha realizado 1,400 estudios clínicos con 140 substancias y 1.2 millones de pacientes. Entre sus desarrollos actuales destaca su mayor orgullo: Pradaxar, la mayor innovación en materia de anticoagulantes orales en medio siglo, pues permitirá evitar millones de accidentes vasculares cerebrales.

Negocio de mil millones

No sólo en el cine existen los ‘Blockbusters’. En el negocio de la salud, aquellos medicamentos cuyas ventas exceden los mil millones de dólares (mdd) anuales reciben el calificativo. Apenas 100 productos ostentan este título (Lipitor, de Pfizer, es el número uno), y Boehringer Ingelheim tiene cuatro en esa lista. Ingresó en 2002 con Spiriva, el medicamento más prescrito en todo el mundo para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con ventas por 3,200 mdd. En los últimos 24 meses sumó los otros tres: Micardis (anti hipertensivo que brinda un efectivo control de la presión arterial), Secotex (para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna) y Sifrol, el agonista de la dopamina más prescrito para la enfermedad de Parkinson.

Pero para que este negocio siga funcionando también hay que estar atento a lo que hacen los pequeños jugadores. Por ello, la farmacéutica presentó este año el Fondo de Inversión Boehringer Ingelheim [BIVF, por sus siglas en inglés]. El instrumento financiero busca invertir en compañías de biotecnología y de reciente creación que den formas revolucionarias de abordar las enfermedades, capaces de impulsar la ciencia médica.

Barner precisa: “Nadie sabe cómo serán tratados los pacientes en 30 años. Por ello estamos observando qué ocurre en compañías con ideas completamente nuevas. Ellas indicarán el camino a seguir. El BIVF representa una inversión de largo plazo, pues nos comprometemos a financiar ideas innovadoras desde las primeras etapas”.

Por si alguien tenía dudas, la firma no contempla en su receta la fusión o la adquisición de otra farmacéutica; ni siquiera para producir medicamentos genéricos (toda vez que este año vencieron muchas patentes en Estados Unidos).

Barrer es tajante: “Un portafolio puede complementarse con genéricos, pero como una continuación del negocio. Nosotros creemos fielmente en el desarrollo de nuevos medicamentos, por lo que no haremos ninguna adquisición de genéricos”.

Cuatro de cada 100 empleados de la farmacéutica laboran en sus plantas de la ciudad de México o de Guadalajara. El trabajo que se hace en las sedes nacionales tiene su recompensa: la filial capitalina ostenta la certificación FDA de Estados Unidos, siendo la única farmacéutica del país autorizada para exportar medicamentos de prescripción hacia el vecino del norte, así como el certificado de la Agencia Europea de Medicamentos, EMEA, para exportar a la Unión Europea.

Al respecto, Barner señala: “tener estas certificaciones es reflejo del buen nivel que gozamos.

Para nosotros es importante que Alemania no desempeñe un rol hegemónico; preferimos tener una red de países en los cuales confiar la producción y las investigaciones”. Por lo pronto, es inminente una inversión en su planta de salud animal en Guadalajara, un área donde en 2009 registraron una participación de mercado del 8% y un crecimiento de casi 20% en ventas hasta alcanzar los 410 millones de pesos (mdp).

En lo referente a su negocio de salud humana, este sufrió un fuerte impulso en 1996, cuando a raíz del TLC se decidió concentrar la manufactura de los productos para Norteamérica en dos macrocentros: Columbus, Ohio, y ciudad de México (para ser exactos, Xochimilco).

Lo anterior se traduce en ventas por 4,925 mdp en 2009 y un tercer lugar en el segmento de Consumer Health Care, con una participación de mercado del 7.8% con marcas como Bisolvon, Buscapina, Lonol, Isodine y Pharmaton.

Ante la pregunta ¿dónde se ubica esta farmacéutica?, Barner tiene una respuesta que parece ensayada, aunque no lo es: “Estamos donde realmente se puede llenar una necesidad médica, donde la gente todavía no es tratada de forma óptima, como diabetes y oncología. Esto nos lleva en diferentes direcciones y constituye un reto, porque significa que debemos construir investigación y experiencia clínica en nuevas áreas”.

El mundo de Barner

Además de presidente del Comité Ejecutivo de Boehringer Ingelheim, Andreas Barner es miembro del Consejo Alemán de Ciencias y Humanidades y miembro del Consejo de la Reserva Industrial Química Alemana. Aunque platicamos con él casi 40 minutos, vale la pena destacar sus respuestas sobre las expectativas de la economía mundial, así como sus retos personales.

Hace 30 años Alemania era ‘la farmacia del mundo’. ¿Puede volver a tener este lugar?

En 30 años, ¡claro! ¿Por qué no? –ríe–. Ahora tenemos más compañías de biótica en Alemania que en ningún otro país europeo. Soy muy optimista respecto de la industria farmacéutica alemana: volveremos a ser la farmacia del mundo. Tienes doctorados en matemáticas y en medicina, pero decidiste entrar a la industria farmacéutica. ¿Por qué esta decisión?

Por mi deseo de ayudar a más personas. Como médico trabajas con una persona a la vez, pero en la industria farmacéutica puedes hacer la diferencia en la vida de muchas personas al mismo tiempo. Una vez que te adentras en la investigación, estás envuelto en la medicina colectiva.

¿Cuál es tu mayor satisfacción tras 18 años de experiencia en esta industria?

Recibir una carta o una postal de los pacientes. Recuerdo que al poco tiempo de que lanzamos Spiriva, recibí una carta de un paciente que decía: “Usted cambió mi vida”. Esa carta vale todo el esfuerzo que hacemos todos los días.

 

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