HistoriasNegocios

Ponga la e-waste en su lugar

Deshacerse adecuadamente de los desechos electrónicos es un problema creciente en las empresas, ¿qué hacer para lidiar con esto?

14-10-2010, 4:11:06 PM
Ponga la e-waste en su lugar
Andrea Vega

¿Cuánto espacio ocupan las computadoras que ya no usas en la oficina? ¿Cuánto tiempo tiene esa impresora de inyección de tinta en el rincón? Los números no mienten: si se trata –digamos– de una compañía mediana con unos 300 trabajadores y que no se dedica a cuestiones de electrónica ni eléctricas, lo más probable es que ocupen alrededor de unos 10 m2.

Pero esas dimensiones son relativas. Hay compañías, gobiernos o universidades que incluso rentan o destinan bodegas de hasta 10 veces ese tamaño para almacenar sus equipos viejos.

Lo anterior implica un gasto inútil en recursos y en espacios que podrían utilizarse para cuestiones productivas. Pero, ¿cómo se deshace una empresa, de forma responsable, de su basura electrónica?

En la actualidad ya hay firmas dedicadas a recolectar estos desechos.

“Hay empresas que se promueven como recicladotas de e-waste, pero sólo se enfocan en recuperar el material valioso, del que pueden sacar un alto provecho económico. En las computadoras, por ejemplo, esto puede representar apenas 2% de todo el aparato; el resto lo tiran o lo queman”, comenta Pilar Arroyo, líder académico de la Cátedra de Cadena de Abastecimiento del Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca.

Los pseudorrecicladores buscan un negocio rápido: compran cinco toneladas de basura electrónica por 5 mil pesos y venden los componentes rápidamente comercializables, como el aluminio o el cobre. Con eso triplican lo invertido en recolectar los aparatos. Por ello no es extraño que incluso paguen a las empresas por sus desechos electrónicos.

¿Cómo operan estos recicladores fraudulentos?

Envían los artículos a comunidades lejanas de China, India, Nigeria o la frontera de México, en donde las personas del campo, a cambio de un poco de dinero o comida, rompen los equipos para extraer los componentes más valiosos. El resto lo tiran o lo queman de forma clandestina, ocasionando graves daños al medio ambiente y a la propia salud de “su personal”.

Para las empresas dueñas de los equipos, el que éstos tengan un destino semejante puede representar mucho más que un cargo de conciencia, pues los aparatos electrónicos suelen portar el código de la compañía a la que pertenecen y, si estos llegan a un tiradero, a un río o al mar y luego se identifica a la firma propietaria, eso influirá de forma muy negativa en su imagen, en sus campañas de responsabilidad social o incluso en el cumplimiento de alguna norma.

LA FORMA CORRECTA

“La opción es enviar los equipos a una empresa que sí haga un manejo responsable de los mismos.

Una compañía de reciclaje de basura electrónica lo que hace es recolectarla sin pagar por ella”, advierte Álvaro Núñez, director de Remsa Recicla Electrónicos México. El experto señala que aun cuando después se venden los materiales de los equipos, desensamblarlos y extraer la materia prima a comercializar implica un alto costo en procesos, instalaciones y personal.

Arroyo subraya que reciclar los materiales de una computadora, por ejemplo, puede representar más un costo que una ganancia: “Son materiales de bajo valor y que requieren un proceso complicado y costoso para reutilizarlos”. Jorge Díaz, director general de TBS Industries en México, dice que la utilidad de esta empresa (con sede en Pennsylvania), oscila entre 5 y 8%.

Por eso, ellos cobran a las compañías tanto por trasladar como por reciclar, aunque el costo se fija dependiendo del volumen y los aparatos.

No obstante, algunas firmas como In Cycle pagan una cuota por los desechos electrónicos después de valuar los lotes. “Si los residuos traen componentes con alto valor (como tarjetas electrónicas), pagamos por ellos; de lo contrario, no lo hacemos y, por lo general (dependiendo del material), no cobramos por la recepción y el reciclaje”, indica Guillermo Moreno, responsable de Operaciones de esta firma en San Luis Potosí.

Remsa (empresa 100% mexicana, con sede en Querétaro), por su parte, no cobra nada por sus servicios, siempre y cuando en el inventario de aparatos estén los residuos electrónicos que ellos reciclan (la lista completa se puede consultar en su página electrónica).

Generalmente, el proceso para enviar e-waste a una recicladora es: 1) Las compañías interesadas en “donar” sus equipos contactan a las firmas de reciclaje; 2) Éstas evalúan la cantidad de material a recolectar, y 3) Con base en ello definen cómo se hará el traslado de los equipos, cuáles son los costos y quién los asumirá.

Ya en sus plantas, las empresas recicladotas clasifican los equipos, los desmantelan, trituran o funden y convierten en materia prima para diversas industrias y usos. La idea es que todo se aproveche, aunque cada empresa maneja diferentes porcentajes de reciclado.

En Remsa, por ejemplo, la materia prima obtenida de los diferentes tipos de plásticos se vende a firmas que hacen tacones para zapatos u objetos de decoración, como toalleros y jaboneras.

Los metales ferrosos y no ferrosos los compactan y envían a fundidoras. En el caso del vidrio en los monitores, que es de lo más complicado de reciclar (contiene metales pesados, dañinos para la salud), esta empresa ha patentado, en México, aplicaciones para encapsularlo con otros materiales y utilizarlo en pisos, adoquines o balines.

Además, Remsa tiene una alianza con una Institución de Asistencia Privada, llamada Manos Capaces, en la que participan jóvenes con capacidades diferentes y a la que se envían materiales para confeccionar: aretes, pulseras y hasta libretitas. “Nuestra tasa de reciclaje es de 95% en promedio. El otro 4% se reutiliza en equipos y solo 1% va a un relleno sanitario (basura como etiquetas, pegamentos y sellos)”, afirma Núñez.

En cuanto a In Cycle, la materia prima que recupera también la destina a diversas industrias.

“Lo que no podemos reciclar aquí lo enviamos a Austin, Texas, nuestra casa matriz, y allá tienen convenios con plantas para tratar los monitores y recuperar los metales preciosos de las tarjetas.

El siguiente año empezaremos a hacerlo a nivel piloto en San Luis Potosí”, adelanta Moreno.

In Cycle maneja un índice de reciclamiento de entre 93 y 96%. El resto lo envían a un confinamiento de residuos no peligrosos, regulado por autoridades locales.

TBS Industries México, por su parte, convierte los materiales que conforman un equipo electrónico y eléctrico en materia prima para producir nuevos equipos.

Algunos otros se canalizan a procesos metalúrgicos, joyería y construcción. “Aunque la mayoría de las veces es imposible reciclar el 100% –dice su director general– intentamos no mandar nada a relleno, sino más bien a lugares autorizados para esto.”

¿Con quién sí?

“De acuerdo con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, los equipos eléctricos y electrónicos son de manejo especial, cuya gestión es responsabilidad de las autoridades estatales. Ante ellas se deben registrar las firmas interesadas en prestar servicios de recolección y reciclaje”, según explica Cristina Cortinas, especialista y consultora en temas ambientales, residuos y sustancias químicas. También ante estas autoridades deben registrarse los planes de manejo para tales equipos.

Desafortunadamente, por el momento, no se conoce ningún inventario a nivel nacional de las empresas autorizadas para reciclar equipos electrónicos.

Por lo pronto, toda compañía seria que haga buen manejo de estos desperdicios te dirá qué instituciones de investigación y/o educativas avalan sus procesos, su tecnología, y cuál es su porcentaje de reciclado.

 

Relacionadas

Comentarios