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¿La inversión en Brasil sigue intacta?

Un año después de lograr el grado de inversión, el país parece estar a la espera.

01-10-2010, 4:19:08 PM
¿La inversión en Brasil sigue intacta?
Universia-Knowledge@Wharton

El 22 de septiembre de 2009 la agencia de calificación Moody’s se convirtió en la última de las tres grandes agencias rating en conceder a Brasil el grado de inversión.

Los estrategas especializados en inversiones en mercados emergentes creían que, tras conseguir el triplete, los inversores institucionales empezarían a enviar dinero para comprar acciones y bonos brasileños. Nada más lejos de la realidad. Los inversores extranjeros invierten ahora menos que hace un año en valores brasileños.

En 2009, 34% de las inversiones directas en acciones en el índice brasileño Bovespa eran inversiones extranjeras. Parecía que la historia se volvía a repetir; en 2005, 32% del dinero destinado a la adquisición de acciones brasileñas procedía de fondos extranjeros y, por primera vez, convertía a los extranjeros en el mayor grupo de inversores del índice Bovespa, superando en volumen al comercio minorista local, los inversores corporativos o los fondos de pensiones del gobierno. Pero este año se espera que los extranjeros supongan 28% del volumen en bolsa, por debajo de los inversores minoristas e institucionales por primera vez en cinco años según el mercado BM&FBovespa.

Un año después de lograr el grado de inversión, el país parece estar a la espera.

Un jarro de agua fría

“Brasil supone 16% de los 105 mil millones de dólares que tenemos en inversiones en mercados emergentes”, dice Corin Frost, director general de estrategia en la gestora de activos BlackRock. “Ha ido aumentando a lo largo de los últimos dos años desde que mejoró su calificación”. La empresa posee la familia iShares de fondos cotizados (exchange traded funds ó ETFs). Según Frost, el fondo MSCI Brazil (EWZ), el mayor fondo cotizado exclusivamente brasileño, este año vio como se fueron unos mil millones de dólares estadounidenses. “Los grandes inversores institucionales están definitivamente centrados en mercados emergentes y su presencia aún es escasa como grupo en esos mercados. Cuando los consideras un grupo, para nosotros Brasil es una prioridad”, explica.

Aunque Moody’s subió la calificación de la deuda soberana de Brasil a Baa3; sin embargo le concedió la menor calificación. La cosa empezó 16 meses antes, un 29 de mayo, cuando Fitch daba a Brasil la calificación BBB. Un mes antes, el 30 de abril de 2009, Standard & Poors dejó de considerar a Brasil como “especulativo” y dio a su deuda el grado de inversión.

No obstante, en 2010 la aversión de los gestores estadounidenses y europeos a las acciones junto con un lento crecimiento en esas economías ha sido un jarro de agua fría en lo que hace poco se consideraba uno de los mercados crecientes más interesantes y estables del mundo.

La caída de 2009 refleja la devaluación general en los fondos indexados que posee CalPERS, que incluyen acciones brasileñas. CalPERS no compra y vende directamente acciones brasileñas, algo que sería imposible considerando el tamaño de su cartera de valores global, con más de 9 mil empresas. Contrata gestores para cumplir los objetivos de inversión del fondo, y tiene más de 3 mil 500 millones de dólares en inversiones de mercados emergentes con seis gestores externos, mil millones menos que el pasado año.

El mercado ha ido dando tumbos. Los fondos no han sido capaces de recuperarse de las pérdidas de 2008. Los inversores internacionales tienen dudas y esto afectará a Brasil, independientemente del buen comportamiento de sus principales variables económicas, sostiene Daniel Kelly, director de marketing global en Batterymarch, un fondo con sede en Boston que realiza análisis cuantitativos y que tiene a CalPERS como cliente.

A mediados de diciembre, se espera que el comité de directores de CalPERS adopte un nuevo plan de asignación de activos para los próximos tres años. Se fijará el objetivo para los 200 mil millones de dólares que CalPERS reserva para valores globales y mercados emergentes.

Los inversores institucionales inteligentes no se han centrado en países, y han buscado el crecimiento fuera de los mercados maduros desarrollados. No obstante, “a efectos prácticos, la mayoría de los inversores institucionales en Estados Unidos quieren que los valores tengan incluso menos peso, o que tengan presencia sólo pasivamente a través de fondos de inversión, incluyendo los mercados emergentes”, explica Kelly. “Brasil conseguirá una parte del botín cuando las grandes instituciones vuelvan realmente los ojos hacia los valores globales. Nadie está teniendo en cuenta a Brasil únicamente por haber mejorado su calificación”, dice.

Paseo movido

El índice Bovespa se ha comportado como una montaña rusa durante los dos últimos años, pero en 2010 ha permanecido bastante estable. En mayo de 2008 el índice alcazaba los 73 mil puntos, un récord histórico para Brasil. No era debido a que la economía se estuviese comportando mejor de lo esperado; tasas de crecimiento del PIB del 5% eran meras predicciones. Mientras, se predecía que mercados de mayor tamaño y más populares –China e India-, creciesen 10% o más.

En 2009, los planes de estímulo al gasto de los gobiernos estadounidense, europeo y chino favorecieron la recuperación de las acciones brasileñas. Brasil se beneficiaría especialmente de las exportaciones de materias primas a China. Luego, a pesar de ser considerado un mercado opaco en economías desarrolladas, dos de las mayores ofertas públicas iniciales del pasado año tuvieron lugar en Brasil. Banco Santander, una filial del banco español con el mismo nombre, captó más de 8 mil millones de dólares cuando sus acciones se incluyeron en Bovespa por primera vez, y la empresa de tarjetas de crédito VisaNet, ahora conocida como Cielo, captó unos 4 mil 300 millones de dólares. Goldman Sachs, Citigroup y varias agencias de corretaje brasileña esperaban que el mercado continuase alcista en 2010, aunque con menos fuerza. Las noticias y los datos económicos estaban del lado de Brasil. La recalificación de Moody’s fue el último regalo.

“Desafortunadamente para Brasil, no hay gran demanda de acciones internacionales”, dice Olivier Ginguené, jefe de inversiones de Pictet Asset Management en Génova.

La economía crece, el mercado se ralentiza

El mercado bursátil es un indicador del estado futuro de los ingresos empresariales. Bovespa alcanzaba los 70 mil puntos el pasado año con tasas de crecimiento del 5%, pero las predicciones de crecimiento del PIB, superiores aún para este año, han provocado que las acciones deambulen de lado a lado. Los fondos europeos y estadounidenses simplemente están comprando a pesar de que las predicciones del 7,1% de crecimiento económico de Brasil -según el Fondo Monetario Internacional (FMI)- superen el crecimiento medio del 3,7% de los países calificados como BBB por Fitch y S&P. Las cosas también podrían enfriarse debido a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Brasil el próximo octubre. No existen mercados favoritos.

Tras las elecciones, la economía brasileña podría empezar a parecer atractiva en comparación con el resto del mundo. Según el Global Outlook Report de julio del FMI, se espera que el PIB mundial crezca un 4.5% en 2010, liderado por China, India, pequeñas naciones de Asia y Brasil.

“Una fuerte demanda extranjera de deuda doméstica brasileña compensó la del mercado de valores en 2010”, dice Alexander Gorra, director de ventas internacionales en BNY Mellon ARX en Río de Janeiro.

“Los fondos soberanos están llegando poco a poco”, dice Gorra. “Hay que salir y hablar con las grandes firmas consultoras como Mercer y Cambridge para que a su vez convenzan a Michigan Teachers Association o similar para reasignar una parte de sus fondos de pensiones a Brasil. Los grandes fondos que llevan aquí cierto tiempo están incrementando constantemente su participación”, explica.

El consenso general entre economistas internacionales es que Brasil ha gestionado el caos en el mundo desarrollado excepcionalmente bien. El 8 de septiembre, un blog del Financial Times señalaba que Brasil, Rusia, India y China podrían suponer incluso el 41% del valor bursátil global en los próximos años tras mostrar su relativa buena marcha mientras Estados Unidos y Europa se hundían. La participación de China podría experimentar un aumento del 1 al 11% en apenas una década. Los valores más cotizados serían China, Estados Unidos e India, mientras las acciones de Japón ocuparían el cuarto lugar junto con Brasil. El mercado BM&FBovespa se ha estado preparando para ese día, asociándose en los últimos años con Chicago Mercantile Exchange y la bolsa de Argentina o abriendo oficinas en China.

“Publicado con el permiso de Universia-Knowledge@Wharton, la publicación digital de economía y negocios de Universia y la Escuela de negocios de Wharton.”

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