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6 golpes que le esperan a México con Donald Trump

A estas alturas, ¿qué podemos anticipar de cara al escenario Trump? Probablemente un corto plazo caracterizado por incertidumbre, muchas incógnitas y especulación.

15-12-2016, 6:35:20 AM
Reuters

Antes de quedarnos sorprendidos por los resultados de las elecciones en EU, teníamos un escenario “Clinton” para 2017. No se vislumbraba una situación fácil, sino más bien otro año de bajo crecimiento, caracterizado por crecientes desequilibrios fiscal y externo, acompañado por políticas económicas restrictivas.

Basta recordar que el Indicador de Confianza del Consumidor del Inegi señalaba un pesimismo histórico en cuanto a la situación económica esperada del país. Pero ahora tenemos que descartar ese escenario para reemplazarlo con uno de “Trump”. El problema radica en que no sabemos qué tanto de las promesas de campaña se van a convertir en realidad. Lo que sí sabemos es que mucho de lo que prometió tiene un alto potencial negativo para nuestro país.

En este sentido podemos vislumbrar un corto plazo caracterizado por incertidumbre, muchas incógnitas y especulación. Esto prácticamente nos dice que habrá mucha volatilidad en la mayoría de las variables financieras, en especial en el tipo de cambio. En la medida en que vayamos conociendo lo que Trump realmente hará, podremos ir construyendo un escenario a mediano plazo, ya con los cambios estructurales identificados. Por lo pronto, lo único que sabemos es la dirección que tomarán la mayoría de las variables más importantes, más no su magnitud. Esto nos limita a simplemente dar unas pinceladas de las perspectivas para el año.

A estas alturas, ¿qué podemos anticipar? Si tomamos el escenario “Clinton” como punta de partida, lo primero que sabemos es que la depreciación del peso mexicano será mayor en el escenario con Donald Trump. Esto ya lo estamos viendo, dado que es el mejor reflejo de la incertidumbre. Segundo, habrá un eventual traspaso del tipo de cambio a muchos precios, por lo que la inflación será mayor. Esto es lo que ha motivado al Banco de México a subir la tasa de política monetaria e instrumentar una más restrictiva.

Tercero, la consecuencia inmediata es que habrá mayores tasas de interés, que tendrán un efecto inhibidor sobre la inversión y la demanda agregada. Cuarto, el encarecimiento del crédito hará que suba el costo financiero de la deuda pública y habrá  mayores cortes al gasto público. Esto implica una política fiscal más restrictiva.

Quinto, la incertidumbre provocará que se pospongan o se cancelen muchas decisiones de inversión, que afectarán el flujo de inversión extranjera (tanto directa como de portafolio). Por último, menos inversión y políticas económicas más restrictivas implican menos crecimiento económico. Todo ello provocado por la perplejidad que representa Trump. Todo ello nos lleva a un escenario con menos crecimiento de lo que anticipábamos antes de que Trump ganara la presidencia de EU.

La Encuesta Mensual de Expectativas del IMEF señalaba que el consenso anterior para el PIB estaba en 2.3% (dentro de un intervalo de 1.8 a 2.6%), lo que ahora podemos tomar como el nuevo techo. Al entregar las nuevas proyecciones, poco tiempo después de las elecciones, nos encontramos con algo insólito: 100% de los encuestados revisaron a la baja su expectativa de crecimiento para 2017. Esto es una simple pincelada de lo que nos espera: es que el nuevo consenso es de 1.7%, ahora en un intervalo de 0.5 a 2.3 por ciento.

Hemos visto que se ha revisado consistentemente a la baja la expectativa de crecimiento en cada uno de los últimos cuatro años. No pinta que 2017 será diferente.

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