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Por qué las empresas fracasan en la lucha anticorrupción

Un estudio de Hogan Lovells revela que 43% de los CEOs estaría dispuesto a firmar un contrato aunque implique una amenaza de soborno, debido a la presión que tiene por obtener beneficios económicos.

12-04-2016, 2:01:37 PM
Por qué las empresas fracasan en la lucha anticorrupción
Altonivel

Los riesgos en materia de soborno y corrupción para las empresas están aumentando y a la par está creciendo la presión regulatoria. Todos los ejecutivos tienen objetivos y metas que cumplir, sin importar los obstáculos que tengamos que sortear, incluyendo algunos éticos relacionados con sobornos y corrupción, desean ser eficientes y superar las expectativas.

El estudio “Dirigiendo el Camino: Navegando los riesgos de corrupción y soborno” de la firma de asesoría jurídica Hogan Lovells, revela que el 43% de los CEO estarían dispuesto a tomar un contrato aunque éste pudiera implicar una amenaza de soborno o corrupción, debido a la presión por obtener beneficios económicos.

La encuesta realizada a 604 Chief Compliance Officers o Jefes de Oficina de Normatividad (CCO, por siglas en inglés) muestra que 59% de las empresas tiene una ‘cultura de ganancias’ y el 44% asegura que no cuentan con estas prácticas contra el soborno o corrupción en sus programas de trabajo.

El 59% de los CCO consideran que a los trabajadores les preocupa perder su trabajo en caso de no alcanzar sus metas, mientras que el 57% considera que la presión de las ventas y los incentivos son algunos de los retos más grandes para reducir el riesgo de soborno y corrupción.

Más de la mitad de los CCO también reportan cierta resistencia a los programas de cumplimiento, ya que estos les causan conflicto con la facilidad de “cumplir con el trabajo”, mientras que otro 53% admite que consideran dichas prácticas como un dolor de cabeza innecesario que se interpone en el manejo de las operaciones cotidianas.

¿Por qué no se cumplen los programas anticorrupción? 

Falta de lineamientos

El 72% de las empresas no han adaptado sus métodos a los diferentes mercados, y 43% no traduce los lineamientos necesarios de anti-soborno y anti-corrupción al idioma local; lo que impide un conocimiento adecuado por parte de los empleados sobre cómo se deben comportar, por lo que ellos mismos deben determinar qué prácticas son aceptables, y cuáles no, dependiendo de sus tradiciones locales o sus límites morales.

Diferencias culturales

El 66% de los CCO consideran que su empresa es mejor creando programas anti-soborno y anti-corrupción, que implementándolos. Además, consideran que las diferencias culturales son causantes de la falta de apoyo que existe en materia de anticorrupción.

Los secretos de la empresa

Además, el estudio revela que el 57% de los CCO consideran que las empresas mantienen en secreto elementos importantes de negocio, lo que significa que estos aspectos no pueden ser controlados por los oficiales en estos cargos.

Falta de capacitación

Un 53% de las empresas sólo han entrenado a la mitad de su personal, o menos, en temas relativos a anti-soborno y anti-corrupción.

El CEO no se compromete

Asimismo, 40% de los CCO admitieron que dichos programas no son una de las prioridades de sus CEO. De igual manera, 35% de los CEOs admiten que no apoyan abiertamente las prácticas de anti-sorno y anti-corrupción en sus empresas, con lo que pierden la oportunidad de influenciar el comportamiento de otros.

¿Cómo lograr el compromiso?

Crispin Rapinet, director general de Investigaciones, Crimen de Cuello Blanco y Fraude en Hogan Lovells, asegura que el reto más grande para las empresas multinacionales es adaptarse a las políticas de anti-soborno y anti-corrupción de forma efectiva en sus operaciones.

Lo principal es que las empresas cumplan con todos los requisitos legales en todas las jurisdicciones en las que operan para poder contar con evidencias, en caso de ser necesarias, que ayude a su personal a decidir qué es aceptable, y qué constituye soborno o corrupción.

Los CCO deben identificar los vacíos en sus negocios y persuadir a las juntas directivas para que tomen las medidas necesarias con la finalidad de poder defenderse mejor.

Del mismo modo, Rapinet asegura que los CEO deben encontrar un balance entre la importancia de conseguir mayores beneficios económicos pero manteniendo un manejo adecuado ante los riesgos de soborno.

 

 

 

 

 

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