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CDMX en Metro: Bienvenidos al transporte de lo incierto

Es económico y, si cumpliera sus funciones al 100%, sería el más rápido, seguro y eficiente, sin embargo está rebasado por la demanda. Te contamos nuestra experiencia en Metro por la ciudad.

04-04-2016, 11:41:57 AM
Alejandro Medina González

Nota del editor: El equipo de Alto Nivel realizó el mismo recorrido, a la misma hora, en cuatro transportes distintos. Te contamos nuestra experiencia en auto, bicicleta, microbús y Metro. Cada ejercicio fue videograbado de principio a fin y lo puedes ver en time-lapse.

Pudo ser el transporte perfecto. Si funcionara a su mejor potencial, si no se detuviera tanto para avanzar, si la gente lo utilizara con respeto, si le dieran mantenimiento regular, si cobrara lo necesario para ofrecer un servicio de calidad, pero todo se queda en eso: en una suposición, en un intento del mejor transporte, en el que para sus usuarios todo es incierto, en el que si llueve es seguro que llegarás tarde, y si hace calor es seguro que maldecirás tu suerte.

En el ejercicio realizado por Alto Nivel, el Metro pintaba como la opción más veloz. El punto de partida estaba a unas cuadras de la estación Escuadrón 201 y el punto de llegada era la estación Zócalo: 12 estaciones, un transbordo y 2 estaciones más, o 12 estaciones y una caminata de seis cuadras. De acuerdo a la Encuesta Origen-Destino 2007 (la última realizada), la distancia escogida es parte de uno de los trayectos que más recorren los habitantes de la Ciudad de México: de Iztapalapa al Centro de la ciudad.

Inicia el periplo

El transporte en la Ciudad gira en torno al Metro. Aunque estés perdido, seguramente buscarás un trasnporte o un taxi que te lleve a una estación del Metro.

En nuestro caso, el viaje comienza a las 08:20 horas y tras una caminata de entre siete y ocho minutos del punto de partida llegamos a la estación Escuadrón 201, ubicada en la intersección entre Av. 5 y la calle Agustín Yáñez. Para llegar al destino había que recorrer 12 de las 19 estaciones con las que cuenta la línea ocho, que va de Constitución de 1917 a Garibaldi.

El objetivo era llegar hasta la estación Bellas Artes, para posteriormente de ahí caminar por Eje Central y la calle Madero hasta llegar al asta bandera, un típico punto de reunión que se ubica frente a Palacio Nacional, la Catedral y las oficinas del gobierno capitalino.

El primer reto del trayecto fue subir al vagón del metro que llegó ocho minutos después del ingreso a la estación. Al llegar, el andén estaba relativamente vacío, pero cuando el tren llegó ya estaba completamente lleno.

Si tienes prisa, la única forma de entrar es a base de empujones o dejándote llevar por la inercia de las personas. Ya estando adentro, mantenerse es lo de menos.

A paso leeeeento

Nuestro recorrido lucía en tiempo y forma, avanzó sin problemas por las primeras dos estaciones superficiales del trayecto, Apatlaco e Iztacalco, pero para Coyuya el panorama cambio, ahí estuvo detenido por 10 minutos.

Lo mismo sucedió en la siguiente parada, Santa Anita, estación que se llenó de chiflidos y gritos hacia el conductor del convoy por la demora: “¡Muévete que se hace tarde!” y “¡Para eso pagamos cinco pesos!”, fueron parte del repertorio.

El viaje retomó su curso con normalidad y sin demoras por La Viga, Chabacano, Obrera y Doctores, sin embargo a esta altura ya son comunes los rostros de cansancio y agotamiento por el trayecto. Apenas son las 08:50 horas y con una larga jornada de trabajo a cuesta, que aún ni siquiera ha comenzado. Y eso para los que tuvieron la destreza o la suerte de encontrar un lugar en el vagón; aquellos que se quedaban en cada estación reflejaban desesperación.

El hacinamiento en el vagón fue reduciéndose a empujones hasta llegar a Salto del Agua, donde la gente comenzó a bajar, lo mismo pasó en San Juan de Letrán y en Bellas Artes, nuestra estación destino.

Fueron en total 45 minutos los que estuvimos a bordo para posteriormente iniciar la caminata y llegar hasta el punto final del trayecto a las 09:18 horas, con más calor que nunca.

Un transporte rebasado

Casi cinco millones de pasajeros utilizan el Metro todos los días. Las imágenes que seguro has visto en redes sociales de las estaciones Pantitlán, Pino Suárez o Hidalgo no son ficción. Esa es la realidad en materia de movilidad para miles de personas.

Roberto Rodríguez Garza, Profesor del Departamento de Arquitectura y Diseño Industrial del Tecnológico de Monterrey, asegura que si bien el sistema representa una gran solución de transporte para las ciudadanía, hace mucho que dejó de funcionar de una manera adecuada.

La razón principal, asegura, es el trabajo que se realiza para dar mantenimiento a todo el complejo de 12 líneas y 195 estaciones que recorren más de 225.9 kilómetros en la Zona del Valle de México. “El problema del metro pasa por el tema del mantenimiento de todos los túneles y conexiones con los que cuenta, un tema importante que se ha dejado de lado en muchos casos por temas económicos”.

Aquí es donde el subsidio juega un papel crucial. Y es que, si bien este tema no es garantía de que se tenga una mejora del servicio inmediata, sí podría ayudar a tener un margen de maniobra mucho más amplio para poder trabajar en su recuperación. “El metro está muy subsidiado, es barato y siendo sinceros por cinco pesos no se debería permitir recorrer toda la línea, es un tema que se tiene que analizar con la cabeza fría, porque no se trata de hacer determinar un alza sin sustentos, hay que elaborar una estrategia”.

El tema es complejo: los aumentos afectan al bolsillo de las familias que, de acuerdo con cifras oficiales destinan hasta un 25% de sus ingresos al transporte. Por esta razón, el especialista considera que no solo se deben pensar nuevas estrategias de movilidad, sino también en la descentralización de la Ciudad de México.

“Las autoridades tienen que entender que nada será suficiente nunca para la Ciudad de México, mientras siga creciendo al ritmo que lleva, es por eso que sus esfuerzos deben de estar enfocados en la descentralización de la ciudad, buscando generar más empleos en los estados colindantes para que la gente no tenga que estar sufriendo por los viajes todos los días”, comenta.

Afectaciones a la salud

Además de las afectaciones a la economía por el gasto en transporte, viajar en metro puede ser un detonante de problemas de salud, así lo asegura Fany Eisenberg Glantz, profesora del Departamento de Ciencias de la Conducta y Humanidades también del Tecnológico de Monterrey, quien advierte que esta situación puede generar un riesgo a la salud pública severo.

“La vida tan agitada que llevamos en la Ciudad de México, donde pasamos diariamente hasta seis o más horas atorados en el transporte público más allá de la tensión, sofocamiento y calor, puede ocasionar problemas psicológicos fuertes como la depresión, el estrés o la ansiedad”, indica.

La experta menciona que, en las estrategias de movilidad, también debe tomarse en cuenta los daños a la salud en el largo plazo. “Las autoridades tienen que entender que las presiones psicológicas personales que tiene la gente, aunadas a las enfermedades psicológicas que desarrollan todos los días, son la puerta de entrada de enfermedades graves como el cáncer o la hipertensión”.

¿Y la productividad?

Uno de los trastornos más comunes que se generan por esta forma de viajar es la pérdida de la capacidad de concentración. “Las personas ya no se pueden concentrar en la oficina porque son víctimas de la paranoia y euforia de su recorrido, desgastan sus sentidos en venirse protegiendo y cuidando en su trayecto diario que al llegar ya no quedan más fuerzas para hacerlo”.

Al igual que la experta, ONU Hábitat también sostiene que la falta de un transporte eficiente e integral es la razón por la que las ciudades no pueden elevar su competitividad económica, al fallar en la interconexión de todos los elementos que son generadores de valor. El organismo asegura que las ineficiencias en movilidad siempre están relacionadas con una baja en los niveles de productividad y en el poco aumento de inversión que existe en las ciudades.

Metro: Tercer lugar de cuatro transportes. ¿Cómo le fue a los demás? Entra a nuestro micrositio: Un día sin auto: 4 formas de sobrevivir a la ciudad del caos

*Los recorridos para este ejercicio se realizaron el 31 de marzo y 1 de abril de 2016.

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