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Cómo la muerte de mi esposa me convirtió en un emprendedor

El mañana es un mito y el ayer ya se fue, dice Andrew Medal. Su despertar más agresivo fue cuando juró sobre la tumba de su esposa que transformaría los días oscuros en algo positivo.

31-03-2016, 1:53:28 PM
Cómo la muerte de mi esposa me convirtió en un emprendedor
Andrew Medal/Entrepreneur

Conocí a mi mejor amiga cuando tenía 14 años de edad. Ella era alta, amable, hermosa y un poco despistada. Usaba jeans y tenis Nike. Me hablaba de Jesús y yo de los raperos que me gustaban. Desde entonces fuimos como uña y mugre y siempre nos apoyábamos el uno al otro. Seguimos con nuestras vidas, pero siempre mantuvimos el contacto. Cada año nos veíamos en la ciudad donde crecimos y todos nuestros amigos sabían cómo nos queríamos. 

Era un vínculo irrompible. Mis novias siempre estaban celosa de Kimmy y sus novios sabían que Drew siempre estaba primero.

Hace tres años, y luego de no vernos por un rato, fue a visitarme. La recogí del aeropuerto y nos abrazamos como dos niños locos, como siempre lo hacíamos. Me dio un beso extraño en la orilla de la boca y en ese momento me enamoré como un loco.

Desafortunadamente ella luchaba con problemas de adicción y unos meses después de nuestro reencuentro, tuvo una sobredosis. Conozco bien el dolor porque tuve una infancia muy difícil. Antes de cumplir 22 años ya había pasado dos días en coma, estado cientos de horas en la cárcel, vendí drogas y muchas estupideces más. 

Sin embargo, luego de leer “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” mientras estuve un año en la cárcel a los 21 años, decidí que mis acciones no reflejaban mis visiones y decidí hacer cambios radicales. Regresé a la escuela y empecé a trabajar con un equipo de inversionistas. Luego empecé mi propia empresa. Sin embargo, un error que cometí a los 22 años me mandó de regreso a prisión, así que de los 28 a los 30 años estuve metido en una celda.

Kimmy hizo lo contrario. En la preparatoria no se portó mal y ni siquiera salió con hombres hasta los 19 años. Quería ser modelo, pero luego se alejó del medio cuando cayó en las adicciones.

Así que se encontraba en un punto crítico en su vida. Nadie lograba hacerla sentar cabeza, pero yo no la dejé. Incluso en medio de sus adicciones, ella era la persona más linda del mundo.

Reconstrucción

El primer año fue muy complicado. Yo estaba reconstruyendo mi vida de la misma manera en que ella estaba arreglando la suya. Trabajamos en construir fortaleza mental, hacer ejercicio y hasta le hablaba de Jesús como ella lo hizo cuando éramos jóvenes. Nos enfocamos en ayudar a los demás para ayudarnos en el camino.

Desde entonces, nuestras vidas fueron como un cuento de hadas. Nos ayudábamos a diario, buscando maneras de impulsarnos mutuamente. Cada noche, yo ponía pasta de dientes en su cepillo, le dejaba notas cariñosas y le masajeaba los pies. Ella me escribía “cartitas”, me masajeaba la espalda y me impulsaba en toda manera posible. Nos dábamos todo lo que teníamos.

Hace 8 meses le pedí que se casará conmigo en la misma playa donde tuvimos nuestra primera cita. Nos unimos el 10 de octubre de 2015, el mejor día de nuestras vidas.

Tragedia

Hace unos meses, Kimmy tuvo un terrible accidente automovilístico. Se rompió el esternón, clavícula y pie. Dejó de hacer lo que más le gustaba, enseñar yoga, y estuvo confinada a la cama. El 30 de diciembre, mientras visitaba a su prima, dejó de respirar. Su prima me llamó frenética mientras los paramédicos trabajaban en mi esposa. Cuando pudo comunicarme con ellos, lo primero que me dijeron fue “Siento mucho su pérdida”. Mi corazón se detuvo y me colapsé en el piso.

Desde entonces mi vida ha sido una montaña rusa. No podía respirar, comer y dormir. Dejé de trabajar, escribir y hacer ejercicio.

Muerte

Esto es lo que pasa cuando falleces:

– Tu familia y seres queridos tienen que decidir qué hacer con tu cuerpo y en tu funeral.

– Nuestras “posesiones” se reparten entre nuestros conocidos.

– Nuestro recuerdo vive, pero eso es todo. Nuestras formas físicas desaparecen. No hay más. Y la pérdida deja un agujero brutal entre las personas que amamos. 

Todas esas cosas por las que luchamos a diario – éxito, automóviles de lujo, dinero, fama, jets privados, etcétera- se va. Son totalmente insignificantes. El único legado que verdaderamente podemos dejar es el amor.

¿Cuántas personas has amado? ¿Cuántas personas has tocado? ¿Cuánto bien has hecho?  Eso es lo único que importa y se cobija bajo el concepto del “Amor”.

Mi esposa era el epítome del amor desprendido. Ella era capaz de quitarse el pan de la boca para dárselo a los hambrientos. Era voluntaria en un hospital infantil y en clínicas de rehabilitación femeninas. Inspiró y tocó muchas vidas. 

Legado

En un esfuerzo para mitigar mi propio dolor y continuar con lo que Kimmy me enseñó, cree un organismo no gubernamental llamado “The Kimmy Project”. Nuestra misión es apoyar comunidades de escasos recursos. 

Como Kimmy dio mucho en vida, decenas de personas han decidido apoyarnos para honrar su memoria. He sido capaz de incluir a amigos, conocidos, familiares y hasta extraños en nuestra misión.

Buscamos comunidades en emergencia y creamos proyectos personalizados para ayudar cada localidad. Tenemos un grupo central, pero formamos un equipo de voluntarios para cada iniciativa. Un día quiero que nuestra organización tenga un alcance internacional.

Nuestro último proyecto se llamó “Skid Row Takeover”. Por dos días, 26 y 27 de marzo, trabajamos en una de las áreas más pobres y densamente habitadas por indigentes. Esta zona de Los Ángeles alberga entre 2,000 y 11,000 desamparados en un área de 54 cuadras.

Les llevaremos comida para esos días y una despensa para después, productos de higiene femenina, comida para mascotas, ropa, chamarras, artículos para baño, además de servicio de limpieza y pintura para las casas.

Toda mi vida quise cambiar al mundo a través de los negocios, pero no fue hasta que experimenté la pérdida más grande de mi vida que me di cuenta de que mi visión era muy corta. Mi “plan” era enfocarme en el éxito profesional y personal y eventualmente generar valor para la sociedad.

La muerte repentina de mi esposa me enseñó que tengo que hacer el cambio HOY MISMO. Mañana es un mito y el ayer ya se fue. Fue el despertar más agresivo de mi vida, pero juré en su tumba que transformaría los días oscuros en algo positivo.

En este mundo corrupto, los sistemas ineficaces y la atención a los intereses egoístas crean el desbalance. La meta de mi emprendimiento social es darle voz a aquellos que no pueden hablar por sí mismos. A los que fueron olvidados y abandonados porque la sociedad les puso una etiqueta les quiero decir: estamos trabajando para crear oportunidades de empleo para darle la vuelta a sus vidas.

Antes que dejar que la muerte de mi esposa sea una excusa para no hacer nada, dejaré que sea mi razón para hacerlo todo.

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