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Opinión

Combatamos la contingencia con autos híbridos

Volcarnos hacia la tecnología híbrida no es mala idea en la Ciudad de México; es una tecnología que no necesita de instalaciones especiales y que ayudan a reducir la huella de carbono.

16-03-2016, 3:05:10 PM
Combatamos la contingencia con autos híbridos
Jorge Arturo Monjarás

Cosas de la vida que ni mandadas a hacer. Este 15 de marzo en la noche me enteré del nuevo dictado contra la contingencia ambiental, ese que mandó a su casa a la quinta parte de los autos de la Ciudad de México, en medio del lanzamiento de una nueva versión del Prius de Toyota.

El auto, para quien no esté muy conectado, es uno de los dos modelos de autos híbridos que se ofrecen a un precio accesible en el país. ¿Qué es un híbrido? Un auto que funciona tanto con gasolina como con energía eléctrica. Por tanto, estos coches contaminan algo así como la quinta parte de un auto normal –asumiendo que comparamos contra un auto verificado sin transas–.

Hay más autos híbridos en México, pero ya en el terreno de los accesibles sólo para millonetas. En cambio el coche delante del cual cantaba con su guitarra Natalia Lafourcade ayer cuesta algo así como 340,000 pesos, modelo 2016.

Considerando que ya la diferencia con un auto tradicional no es tan alta, hay que hacer cuentas cuando consideres las mensualidades de tu auto, pues un híbrido implicaría que gastarás la quinta parte de lo que destinas ahora a llenar tu tanque de gasolina.

Pero hay que hablar del beneficio ambiental. Volcarnos hacia la tecnología híbrida no es mala idea en esta ciudad, amenazada por las contingencias. Eso, o resignarnos a andar en los metrobuses de Mancera, que me da la impresión que seguimos sin caber todos.

Los híbridos tienen además la ventaja de que no necesitan instalaciones especiales, como sucede con los autos eléctricos, que tienen que cargarse como si fueran celulares. Estos autos se cargan solos, con la misma energía de su motor a gasolina. De hecho, en los países desarrollados se discute si la huella de carbono de los híbridos resulta menor que la de los eléctricos, pues estos últimos demandan energía de la red eléctrica convencional, que requiere generarse en las plantas de siempre (la CFE apenas está dejando de usar coque de petróleo para quemar gas natural).

Pero, por supuesto, el gobierno ni se entera de esto. Los híbridos tienen aquí en la ciudad el grandísimo favor de que exentar la verificación ¡duh! Pero nada más. Es más, en esta contingencia ambiental me imagino que a nuestra siempre informada policía no se le va a poder explicar que un auto híbrido debería poder circular siempre, independientemente del número de su placa.

En Estados Unidos, por ejemplo, el gobierno federal está subsidiando directamente el uso de una tecnología todavía mejor, pero que todavía no llega a México: los autos de célula de hídrógeno, cuyos precios los hacen sumamente inaccesibles.

¿No deberían el gobierno federal y la CDMX promover –con dinero, no con apoyo moral—el uso de la tecnología híbrida? Digamos, 30,000 pesitos por auto. Hagamos una encuesta, tengo el presentimiento de que la gente votaría por ese tipo de apoyos en lugar de un Congreso Constituyente, cualquier día.

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