A Fondo

Superdólar: a quién le conviene

México podría beneficiarse mejor si lograra diversificar la procedencia de sus importaciones.

10-03-2016, 4:49:22 PM
Superdólar: a quién le conviene
Manuel J. Molano

Me parece increíble que los cambios en la cotización de las divisas de países emergentes nos hayan tomado por sorpresa. Después de ocho años de una situación anómala en los bancos centrales del mundo y con tasas cero en Estados Unidos, el sistema de bancos de la Reserva Federal de ese país decidió subir los réditos, luego de una deliberación larga que, en realidad, se extendió para que los mercados pudieran ajustarse rápidamente al cambio.

De regreso al nido

Una vez que las tasas estadounidenses se hicieron nuevamente positivas, todos los capitales que estaban tomando riesgo en el mundo para obtener un rendimiento pingüe, decidieron regresar a EU a recibir el mismo rendimiento mediocre, pero con menos riesgo. Las depreciaciones cambiarias también reflejan una menor demanda por los bienes que produce un país en relación con el mundo. Brasil tenía que esperar que en algún momento se desacelerara la demanda de productos básicos desde China.

En el caso de México, gozando una bonanza petrolera inusitada, nadie podía asegurar que la fiesta iba a seguir indefinidamente, con precios del crudo cercanos a los 100 dólares.

Una primera narrativa optimista nos diría que el superdólar le conviene a los exportadores de bienes manufacturados en países sin desequilibrios macroeconómicos graves, que no tienen que importar muchos insumos tasados en dólares, en lugares donde no hay restricciones para obtener capital o para contratar más trabajadores.

Bajo esta primera narrativa, el superdólar casi le conviene a México. Exportamos bienes manufacturados y no tenemos desequilibrios macroeconómicos graves, aunque nuestra estructura fiscal tendrá que cambiar rápidamente o nuestro gobierno no podrá pagar sus cuentas.

Pero no nos conviene tanto, porque nuestro país importa muchos insumos para exportar y muchos de ellos tienen precios en dólares.

Tendremos que buscar fuentes de abastecimiento mexicanas o de países cuyas monedas se hayan depreciado tanto o más que la nuestra.

Con o sin depreciación de la moneda, hay ciertas restricciones para obtener capital (no es tan sencillo para todos los agentes económicos) y no existe el talento que necesitamos en muchas industrias.

Una segunda teoría es que, en realidad, no nos conviene, porque somos un satélite de la producción manufacturera de EU. El superdólar le pega a las exportaciones manufactureras de ese país y existe una fuerte correlación entre lo que pasa con ese indicador y la actividad económica mexicana seis meses después. Bajo esta lógica, nuestro vecino del norte no logrará crecer y nosotros, en consecuencia, tampoco.

Esta segunda teoría no me satisface tanto. La señora Janet Yellen y su equipo, conformado por algunos de los mejores economistas del planeta, tiene que analizar si la liquidez que ofrecen al mercado está por encima o por debajo de las expectativas para generar crecimiento. Mi impresión es que la autoridad monetaria estadounidense calcula que lograrán crecer cerca de 2.5%, a pesar del regreso de las tasas de interés a la normalidad.

¿Devaluación en China?

La pregunta que países como México se tienen que hacer alrededor de la paridad es si su cotización puede inducir algún cambio en su participación de mercado en el mundo.

De manera específica, cómo cambia nuestra participación en el mercado más grande e importante de consumo del mundo: el de EU.

Cinco países controlan más de 50% de lo que se exporta desde el mundo a EU. Son, según cifras de la Oficina de Censos de ese país a diciembre de 2015: China (16.5%), Canadá (15.4%), México (14.2%), Japón (5.2%) y Alemania (4.6%).

La cotización de las monedas de cada uno de estos países sí puede ser un determinante para que la depreciación cambiaria mande una señal de precio poderosa a favor de alguno de ellos.

Si observamos el tipo de cambio de estas economías para los últimos cinco años, encontraremos que cuatro de ellas: Alemania, Canadá, México y Japón tuvieron el momento de máxima fortaleza de sus monedas contra el dólar entre la primavera y el verano de 2011. En el caso chino, ese momento ocurrió en el primer mes de 2014.

El momento de máxima debilidad de las cuatro monedas, excepto la china, es más variable. El euro y el yen encontraron su punto de máxima debilidad en la primavera y verano del año pasado, respectivamente. El del dólar canadiense llegó el pasado 19 de enero y el nuestro hace unos días. El renminbi, como si fuera de otro planeta, estaba en su máxima debilidad frente al dólar en febrero de 2011.

La simple inspección de las gráficas muestra que el tipo de cambio chino está controlado, mientras que el de las otras cuatro monedas no. Hay muy poca volatilidad en el tipo de cambio chino (alrededor del 2%). La cotización euro-dólar, la siguiente más estable, tiene una volatilidad de 8.7; nosotros empatamos con los canadienses en alrededor de 10.5% y la más volátil es el yen japonés, con 16.9%.

La correlación del renminbi con las otras monedas (respecto al tipo de cambio de cada moneda contra el dólar) es débil. El yen pareciera estar más correlacionado con el renminbi, pero la correlación es negativa e inferior al 50%. Podríamos inferir que la cotización de ambas monedas parte de procesos de decisión muy distintos.

Dado el rango bajo en que se mueve el renminbi, casi podríamos pensar que ese país tiene un régimen de tipo de cambio fijo. No es descabellado pensar que en estos momentos de volatilidad cambiaria se organice una corrida especulativa contra la moneda china y que sea exitosa.

No ha ocurrido en el pasado por los montos involucrados, pero podemos esperar una depreciación fuerte del renminbi en algún momento.

Si la pérdida de reservas recientes de China es un indicador, creo que podríamos inferir que aquello ocurrirá pronto.

*Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de marzo. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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