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Cop 21: los acuerdos van a costar

Los compromisos firmados por todos los países en la Cop21 implicarán nuevos costos y procesos a las empresas; más de los que piensan.

05-03-2016, 11:14:02 PM
Cop 21: los acuerdos van a costar
Tanya Pliego Valenzuela

Los acuerdos alcanzados en la Cop21 tienen repercusiones importantes en el mundo de los negocios. Podrían requerir importantes inversiones por parte de la industria pesada y, definitivamente, crear nuevos procesos. Quizá también se necesite asignar nuevas áreas y personal para medir y reportar las emisiones de manera adecuada.

Este año, el mundo se dirigirá con metas claras hacia la “descarbonización” de la economía global. El hecho de que el acuerdo en París haya sido –por fin– vinculante impone obligaciones jurídicas a las naciones firmantes y, en consecuencia, a las empresas.

No es un simple papeleo

El cambio climático es, más que nunca, un tema económico. Las inundaciones en países remotos, las sequías, las pequeñas islas que podrían desaparecer o las especies en peligro de extinción son amenazas que se evitarán (por lo menos así se espera) con la disminución concreta y puntual del uso del petróleo, gas y carbón. En unos años, estos combustibles dejarán de ser la base para producir bienes y servicios.

Se trata de un cambio mayor en la forma de pensar los negocios y las economías nacionales, que además están obligadas a revisar sus objetivos cada cinco años, con la presión que, en términos de los resultados, esto implica para sus gobiernos. Lo que viene son transformaciones sistemáticas en la obtención de energía, los transportes y decenas de líneas de negocios.

Para contener el aumento de la temperatura “muy por debajo de los 2 °C” respecto de la era preindustrial, hay que reducir cada vez más la emisión de gases de efecto invernadero y moverse de los combustibles fósiles a los renovables. El papel de las empresas es fundamental y México ya cuenta con leyes locales, fechas de vencimiento y sanciones para las compañías que las incumplan.

Por obligación, por ahorros y competitividad o por simple razón de prestigio, las empresas en México deben incorporar en sus misiones, presupuestos y metas este nuevo esquema de operación industrial.

Combatir el cambio climático es urgente. México lo ha entendido así e incluso ha buscado tener un lugar relevante en las reuniones globales. Fue el primer país en desarrollo en entregar sus planes de reducción de emisiones (Intended Nationally Determined Contribution o INDC, por sus siglas en inglés), así como sus acciones de adaptación y mitigación.

Bajo la Ley General de Cambio Climático, el objetivo es ambicioso: la meta total es de -25% de compuestos de efecto invernadero para 2030, lo que incluye una reducción de 22% de gases de efecto invernadero y de 51% de carbono negro. Esto significaría una reducción del 40% en la intensidad de carbono del PIB, manteniendo los niveles de producción e incorporando métodos que minimicen la generación de CO2.

¿Ya le reportaste a Rene?

La Ley General de Cambio Climático obliga a las empresas que generen más de 25,000 toneladas de CO2 a realizar un inventario de sus emisiones de gases de efecto invernadero y a subirlo al Registro Nacional de Emisiones (Rene). La fecha límite para presentar el primer inventario de CO2 era el 15 de diciembre de 2015, pero se prorrogó para el 15 de febrero de este año. Para quienes no se apeguen a la norma, hay una serie de multas y sanciones.

Es el primero de muchos cambios; a futuro, se prevé la existencia de mercados de carbono, obligaciones de reducción y otros temas que requerirán invertir e innovar. Por ahora, las Pyme no se verán afectadas.

Jesús González, socio líder de asesoría en Sostenibilidad, Gestión de Riesgos y Gobierno Corporativo de KPMG, sugiere una serie de acciones para las empresas:

Operación

• Garantizar que estén vigentes los sistemas y procesos para afrontar los rigurosos requisitos de informes sobre carbono.

• Proteger la marca y reputación desarrollando y comunicando una postura clara acerca del cambio climático, así como demostrar lo que se está haciendo para reducir las emisiones.

• Comprender cómo afectan los compromisos de reducción de carbono firmados por las naciones en las que se opera.

• Identificar posibles ahorros derivados de una gestión de energía renovable.

Estrategia

• Tener claro de qué manera los compromisos de reducción de CO2 a nivel nacional afectan el negocio en forma de regulación, multas e incentivos.

• En los casos donde todavía no esté regulado el precio del carbono, anticipar el impacto al constituir un precio interno en la planeación y administración de riesgos.

• Comprender de qué manera el cambio climático puede afectar las futuras ganancias y valor de los accionistas, y garantizarles que su negocio está bien preparado para florecer en un mundo verde.

• Colaborar con pares, proveedores y clientes para reducir los riesgos y desarrollar oportunidades, como productos innovadores con bajas emisiones de CO2.

• Investigar oportunidades para emitir bonos verdes que aumenten la inversión en innovación y en la reducción de carbono.

La recomendación de TÜV SÜD para las empresas es capacitarse y comprender bien sus procesos, para lo cual tendrán que desplegar el aporte de cada kW que se compre. “La ecoeficiencia implica analizar el uso de cada kW de energía para determinar si el proceso es óptimo y el uso de la energía es el menor. Debe revisarse desde el uso de equipos productivos y de transporte, hasta material aislante y de empaque. La fórmula es simple: menor consumo de energía, menores emisiones”. 

*Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de marzo. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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