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El terrorismo pone en aprietos a las redes sociales

El incremento de la presencia de grupos violentos en internet ha puesto sobre la mesa el debate de si las empresas tecnológicas y de redes sociales deben o no entregar información de sus usuarios a los gobiernos.

03-03-2016, 3:08:04 PM
El terrorismo pone en aprietos a las redes sociales
Darinka Rodríguez

En tiempos de violencia por la presencia de grupos fundamentalistas, la comunicación es esencial; y al respecto, una herramienta indispensable y al alcance de la mano son las redes sociales y de mensajería instantánea.

En días pasados, ISIS, grupo terrorista ligado al Estado Islámico difundió un video a través de su cuenta de Telegram en el que realizó amenazas a los CEOs de Facebook y Twitter, como respuesta a los esfuerzos de ambas empresas por bloquear las cuentas ligadas a actos violentos.

Tan sólo en 2015, Twitter suspendió alrededor de 125 mil cuentas ligadas a violencia extrema, mientras que Facebook también elimina los perfiles de usuarios o grupos donde se difunde material propagandístico.

No obstante, de acuerdo con especialistas, el debate público gira en torno a la información que las empresas tecnológicas y de redes sociales deben o no de entregar a las autoridades e instituciones de seguridad en diversos países.

Mauricio Bastien, ganador del Premio de la Juventud de la Ciudad de México en 2015 y exdelegado de México ante Naciones Unidas en temas de seguridad, indicó que los recientes hechos ocurridos en San Bernardino y la petición de desbloquear un dispositivo abren el debate sobre la compartición de información encriptada.

“La planeación (de los grupos) puede ser a través de mensajes encriptados en mensajes directos o inbox, y que posteriormente son más difíciles de obtener, comparado con el hackeo de un SMS sencillo, ya que hay que entrar a las cuentas de redes sociales y las empresas pueden tener cierta resistencia”, explicó en entrevista.

Telegram y Whatsapp son las redes preferidas de las agrupaciones fundamentalistas para organizar y difundir actos de violencia. Un estudio de la firma de investigación Flashpoint indica que la plataforma de Telegram permite crear grupos de hasta 200 personas con dos capas de encriptación, lo que la hace segura.

“Hay que pensar que la relación entre terrorismo y medios masivos es estrecha, pues no depende de la acción en sí misma, sino de la potencia y la difusión de su mensaje”, expuso Armando Becerra, consultor y especialista en seguridad e información.

Telegram fue lanzado en 2013 en Rusia y cuenta con más de 60 millones de usuarios, y es la herramienta de difusión y organización de diversos grupos además de ISIS.

El riesgo de entregar información

Existen antecedentes recientes en los que las empresas tecnológicas se han negado a entregar información que se encuentra cifrada. El pasado 1 de marzo fue detenido el vicepresidente para Latinoamérica de Facebook en Brasil por negarse en varias ocasiones a revelar mensajes intercambiados en la aplicación de mensajería WhatsApp, propiedad de Facebook desde 2014.

De acuerdo con las autoridades de aquél país, las conversaciones que requería la Policía Federal eran pruebas esenciales en una investigación sobre crimen organizado y tráfico de drogas.

“El verdadero interés de los gobiernos y que también vio reflejado en la intención de intervenir un dispositivo tras la masacre de San Bernardino no es regular el contenido sino regular el acceso, lo que interesa a las instituciones es juntar elementos para anticipar hechos violentos, la regulación va en torno a que se pueda acceder y que las empresas brinden información de sus usuarios”, expresó Becerra.

En México, desde el pasado 2 de diciembre, las empresas de telecomunicaciones tienen la obligación de entregar información de los usuarios como su localización geográfica cuando una autoridad o un juez lo solicite.

En los Lineamientos de Colaboración en Materia de Seguridad y Justicia publicados por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en el Diario Oficial de la Federación, se expone que los deberá entregar datos como la localización geográfica de los dispositivos de comunicación, fechas y duración de las llamadas, así como resguardar estos datos durante lapsos de dos años.

La tentación de regular las redes

Pese a los esfuerzos por bloquear y suprimir los perfiles y grupos en Facebook y Twitter donde se difunden mensajes de terror a la ciudadanía, éstos se siguen multiplicando.

Un estudio de la Universidad George Washington que monitoreó las cuentas de Twitter de ISIS menciona que existen en promedio unas mil cuentas mensuales que pueden ser bloqueadas y que no obstante, se van “reciclando”, es decir, aparecen nuevamente con otros nombres.

En ese sentido, los especialistas consultados refirieron que hay un creciente interés de las células fundamentalistas en contar con redes de difusión de terror.

Maricela Portillo, coordinadora del Doctorado en Comunicación de la Universidad Iberoamericana puso como ejemplo los atentados de París en noviembre, donde se pudo seguir en tiempo real la sucesión de los hechos y que fue también una estrategia para difundir temor a la ciudadanía.

“Debemos reflexionar cómo se maneja esta información para que no se convierta en insumos que potencien una acción, pero en lo personal creo que no se debe regular las redes sociales, son espacios de gran ayuda para la ciudadanía en general, de compartir información y en países como México donde hay dos empresas de televisión es central poder contar con otros espacios y claudicar frente a esto podría ser muy arriesgado”, expuso.

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