A Fondo

Hillary vs. Sanders: Cambio de forma o cambio de fondo

Bernie llegó a poner en duda la candidatura natural de Hillary, ahora los demócratas se preparan para definir su candidato entre dos políticos coherentes y con trayectorias sólidas.

29-02-2016, 5:12:27 PM
Hillary vs. Sanders: Cambio de forma o cambio de fondo
Daniela S. Valencia*

Mañana se celebra el supermartes en EU, clave para la definición de los competidores demócrata y republicano para ocupar la oficina oval que dejará Barack Obama.

Partimos del hecho indiscutible de lo que va del proceso electoral: Donald Trump ha marcado fuertemente la agenda mediática para los dos partidos con su discurso estridente y discriminatorio. Todos los aspirantes se han tenido que enfocar en gran medida a posicionarse al respecto. Quien intentó evitarlo, como Jeb Bush, está fuera ya.  

Sin embargo, las primarias demócratas ya han quedado a dos bandos y resulta interesante detenerse a observar por qué y cómo es que un candidato outsider septuagenario hizo dudar en algún punto a la dinastía Clinton de la aparición de su emblemático apellido en la boleta de noviembre próximo.

Clinton, la marca

Hillary Clinton, quien empezó asumida por muchos como la candidata natural e indiscutible de su partido, aprendió de 2008 y en ningún momento se le ha percibido confiada de más, ha hecho su trabajo y lo ha hecho bien. Es marca, lo sabe y lo explota.

El manejo de su comunicación otorga el peso a la emotividad que señala cualquier manual de marketing político y una gran habilidad en la construcción de Storytelling por parte de sus asesores, para esto vean este spot:

Supo que el punto clave era centrarse en crear identificación con las clases medias y minimizar su imagen de élite política, de establishment: más Hillary que Clinton. 

Ha buscado mostrarse como la mujer fuerte que va a luchar por todos. Recibe el apoyo abierto y conveniente de Bill pero brilla con luz propia. Así mismo sabe en qué medida aplaudir la administración Obama de la que fue parte, señala necesario reforzar el Obamacare pero se muestra en desacuerdo con el TPP.

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El camino no ha sido del todo llano, pero sabe sobrellevar los baches: admitiendo como una equivocación su apoyo inicial como senadora a la guerra de Irak, disculpándose por el uso de su correo personal durante sus gestiones como Secretaria de Estado, minimizando la recepción de pagos como conferencista y contraponiendo su falta de juventud a su gran experiencia.

Y aunque lleva ganados tres de cuatro caucus, el último el sábado pasado en Carolina del Norte fue rotundo, es un hecho que la campaña de Sanders va en ascenso y no es fortuito.

La comunicación política se basa principalmente en crear contrastes y un enemigo a vencer. Y aunque, como ya se dijo, el enemigo favorito en este proceso es Trump y la carrera interna demócrata ha sido bajo un tinte de civilidad política, también se han remarcado las principales diferencias entre el senador por Vermont y la exsecretaria de Estado.

Sanders, el defensor de derechos

Pero, ¿quién es Bernie Sanders? Un candidato que parece más perteneciente a un contexto europeo progresista que al neoliberal norteamericano. Su historia es realmente fascinante, y lo lamentable para él es que no lo ha sabido explotar

Descendiente de inmigrantes judíos, nació y creció en Brooklin en un departamento de renta controlada. Sus logros electorales han sido hasta hoy como candidato independiente y tiene en su haber una larga historia por la defensa de los derechos de los afroamericanos, las mujeres y la comunidad LGBTT.

En su discurso de lanzamiento declaró sincero y pragmático sumarse a la estructura demócrata para garantizar la viabilidad de su candidatura y que busca ser presidente porque el país necesita una revolución política”. Sentencia que no queda en la mera superficialidad marketera, sus propuestas lo sustentan: sanidad universal, gratuidad en la educación superior, equidad salarial entre hombres y mujeres, elevar el salario mínimo a estándares que garanticen una vida digna y no la subsistencia. En pocas palabras, propone la construcción de un Estado de bienestar que requeriría reconfigurar utópicamente a una nación que ha basado su hegemonía histórica en un modelo capitalista.

En el discurso de Sanders —calificado por algunos de radical o populista— el malo es Wall Street, y el principal problema a vencer es la influencia de los grandes grupos económicos sobre las decisiones políticas. Él le habla llana y auténticamente a los ciudadanos de a pie y por eso ha conectado con los jóvenes y su esperanza por mejores oportunidades.

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Los contrastes y las coincidencias

De hecho, ese ha sido su principal ataque contra Hillary, que ella cuenta con Súper PACs y él depende por elección propia sólo de los pequeños donantes de su campaña, gozando de mayor libertad en sus decisiones.

Hillary le ha revirado contundente cada argumento, defendiendo su integridad en la toma de decisiones políticas, recordando la diferencia de contextos con un firme “esto no es Dinamarca”, tildando de “bonitas pero inviables” sus propuestas de campaña y remarcando su inexperiencia en asuntos de Estado a comparación con ella. 

Las desventajas de Sanders frente a Hillary no son pocas: ni de lejos tiene su carisma, ni sus recursos, ni la calidad de su estrategia de marketing, ni el gran apoyo del aparato demócrata… y, aunque son sólo seis años la diferencia entre sus edades y ninguno es joven, Hillary, por ser mujer, tiene en automático una imagen de renovación política.

A Sanders hay que escucharlo con atención para descubrir que el padre de cuatro y abuelo de siete mantiene el espíritu joven y progresista de aquel estudiante que fue en autobús a Washington a escuchar el “I have a Dream” de Luther King aquella mañana del 63.

Aún así, las coincidencias entre los dos contendientes no son nada despreciables: la necesaria restricción del acceso a las armas de fuego, la integración de la población indocumentada, el combate a la discriminación racial entre las fuerzas de seguridad y la judicatura y elevar impuestos a las clases ricas 

El partido demócrata define a su gallo (o gallina) entre dos políticos coherentes con trayectorias sólidas, que entienden el país multirracial que toca gobernar, y que saben que cualquiera es mejor a las opciones republicanas.

Hillary y Bernie representan cambio de manera diferente: ella en la forma y él en el fondo.

Ya que la comunicación electoral suele regirse más por lo primero que por lo segundo, esperemos Hillary reafirme su altura política y sume a Sanders a su equipo cuando llegue el momento.

 *Consultora en comunicación política. Socia-directora de Abella & Valencia (www.abellayvalencia.com)

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