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Papa Francisco en México: ¿Qué viene a decirnos?

Francisco sacudirá a la Iglesia católica mexicana en su visita, el líder se niega ser utilizado políticamente y sus discursos no serán complacientes, como se ha dicho mediáticamente.

11-02-2016, 5:31:12 PM
Papa Francisco en México: ¿Qué viene a decirnos?
Melchor Arellano

Conocido como un sumo pontífice reformador, carismático, liberal, renovador de la fe cristiana, diplomático y tildado hasta de socialista, el Papa Francisco ha dado trascendencia a su mandato como pocos jefes de Estado de la Ciudad del Vaticano en la historia del cristianismo, por la que han desfilado 264 papas y 266 papados (Benedicto IX accedió tres veces al puesto).

Lo mismo se pronuncia a favor de la paz, contra la degradación del entorno y el calentamiento global del planeta, que sobre el aborto, la pederastia, la violencia contra sacerdotes, la paz en Oriente Medio y los conflictos internacionales en general. El estilo de Francisco tiene que ver con la audacia y la crítica constante de lo que sucede en el mundo. Sin duda, esto mismo levantó ámpula en los días de su visita a Estados Unidos y a Cuba. Como es claro, los extremos ideológicos lo consideraron contrario a sus doctrinas, al no admitir ninguna posición intermedia.

Crítica al capitalismo

Mucho antes de asumir el pontificado, el entonces recién nombrado cardenal Jorge Mario Bergoglio escribió en 1998 un libro sobre los límites del capitalismo, en donde señalaba que, si bien puede estimular el desarrollo, el capitalismo no tiene moral y promueve el egoísmo.

“Lo que censura la Iglesia es el espíritu que ha animado al capitalismo, utilizando al capital para someter y oprimir al hombre, sin contemplar la dignidad humana de los trabajadores ni la función social de la economía, distorsionando los valores éticos de la justicia social y del bien común.”

Ya siendo papa, su exhorto apostólico Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), de noviembre de 2013, incluye una durísima crítica al capitalismo sin control, a la creciente desigualdad global y a la “idolatría del dinero”.

Sin embargo, no se puede decir que Francisco sea socialista; de hecho, ha dicho claramente que el marxismo está equivocado, aunque sea para defenderse de una pregunta periodística. En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el 1º de enero de 2014, el pontífice pidió a los gobiernos implementar políticas eficaces para garantizar los derechos fundamentales de las personas, incluido el acceso al capital, servicios públicos, recursos educativos, servicios de salud y tecnología. Es decir, incluyó el acceso al capital como un derecho humano.

Pero, volviendo al Evangelli Gaudium, escrito en pleno estallido de la crisis económica en Europa, causó revuelo su párrafo acerca de que “la economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral”.

Dichos comentarios, considerados ya como típicos en las elocuciones (incluso en los tuits) del papa, han provocado no pocas inquietudes entre los ejecutivos y empresarios católicos. En su momento, el diario The Wall Street Journal dedicó un reportaje al mencionado exhorto, en el cual recogió el testimonio de Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, quien escribió que el papa no estaba denunciando el capitalismo, sino algunos de sus excesos. Sin embargo, también apuntó que su postura se aleja de los escritos de Juan Pablo II, quien escribió lo que el teólogo Richard John Neuhaus calificó como “un resonante respaldo de las economías de mercado”.

En su cobertura, el diario publicó en su momento comentarios de notorios empresarios católicos, como Ken Langone, cofundador de Home Depot; Sugranyes, ex vicepresidente de Seguros Mapfre; y José Ignacio Mariscal, consejero de Grupo Bimbo. Las respuestas van desde abiertas críticas, hasta la defensa de medidas como los recortes laborales, cuando implican salvar a una empresa, no para aumentar utilidades.

Más que capitalista o socialista, sus intérpretes señalan que Francisco está siguiendo viejos postulados de la doctrina social de la Iglesia. La compasión por los pobres y la crítica a la desigualdad siempre han estado presentes en el catolicismo. 

¿Qué viene a decir?

La visita a México ha calado en todos los sectores, desde el empresarial hasta el político, educativo y de defensa de los derechos humanos. Será la séptima visita de un sumo pontífice a México; la última fue la de Benedicto XVI en 2012. ¿Por qué es relevante?

México es el país con el mayor número de católicos de habla española del mundo y, por supuesto, tiene lazos estrechos con buena parte de la población del país más poderoso del planeta, que será mayoritariamente hispanohablante en el 2050: Estados Unidos.

Con una cifra superior a 300 centros marianos, México es el país con el mayor número de santuarios católicos en América Latina y el segundo con más católicos en el mundo, después de Brasil. El censo de 2010 señalaba que 84% de los mexicanos es católico: unos 94 millones de personas.

Por lo demás, tanto Roberto Blancarte, profesor investigador de El Colegio de México (Colmex), como el sociólogo Bernardo Barranco (conductor del programa Sacro y Profano, de canal 11 TV), coinciden en que el papa Francisco sacudirá a la Iglesia católica mexicana en su visita al país, al ofrecer un mensaje crítico, duro, aunque guardando las formas.

Según Bernardo Barranco, “la Iglesia católica tiene un déficit tremendo, una actitud muy acomodada frente al poder. Los obispos están apoltronados frente al poder“. En su opinión, habrá que ver “cómo los temas que (…) abordará en México se confrontan con la sociedad: clase política, medios de comunicación, ciudadanía e Iglesia católica”.

Para Roberto Blancarte, más allá de ser cuidadoso con el anfitrión, el mensaje será fuerte, no complaciente, sino crítico y duro, donde “…cada quien se ponga el saco… Recordemos que los símbolos son muy importantes. Si va a la tumba de Samuel Ruiz, va a ser un golpe muy fuerte, más allá de lo que diga”.

No obstante que el líder de la Iglesia católica se niega a ser utilizado políticamente, su visita a México no será sencilla ni complaciente, como se ofrece mediáticamente.

*Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de febrero. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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