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Topo Chico y las cárceles mexicanas: ‘escuelas’ del delito

La pésima calidad de los servicios, la falta de especialización del personal y una mala estrategia de justicia penal hacen que en las cárceles predomine ‘la ley del más fuerte’.

11-02-2016, 2:29:08 PM
Topo Chico y las cárceles mexicanas: ‘escuelas’ del delito
Alejandro Medina González

En las cárceles mexicanas predomina una sola ley: la del más fuerte, y el ejemplo más reciente es el enfrentamiento entre grupos del crimen organizado que dejó este jueves un saldo de 52 muertos y 12 heridos en el penal de Topo Chico, en Nuevo León.

La riña entre dos bandas de reos rivales, la de Jorge Iván Hernández Cantú, mejor conocido como “El Credo”, cabecilla del Cartel del Golfo, y la de Juan Pedro Salvador Saldívar Frías, alias “Z27”, quien fuera líder regional de la agrupación de Los Zetas, fue la que desató el caso en el penal. Sin embargo, esta no es la primera vez que Nuevo León se ve afectado por un problema así.

En febrero de 2012, la cárcel de Apodaca fue escenario de un suceso parecido, con un saldo de 44 personas fallecidas y 30 internos fugados. Y otros estados no se quedan atrás: Tamaulipas lo vivió en la cárcel de Altamira, también en 2012, con la muerte de 31 reos, y Chihuahua lo mismo en 2011 con 17 reclusos fallecidos. ¿Qué es lo que está sucediendo con la seguridad en las cárceles mexicanas?

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La lucha por el poder

De acuerdo con Gustavo Fondevila, académico integrante de la Red de Especialistas en Seguridad Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), todas estas situaciones que se han presentado en México son, entre otras cosas, resultado de la nula capacidad que han tenido las autoridades para mantener un control sobre sus cárceles.

“Estos no son motines, los verdaderos motines son levantamientos que los reclusos hacen en las cárceles para tratar de cambiar alguna circunstancia, aquí de lo que estamos hablando es de grupos que netamente se están enfrentando con miras a quedarse con el control de todo el penal ante el vacío de autoridad que existe”, dice en entrevista.

Esta circunstancia se genera además por el hacinamiento y malas condiciones en que viven los reclusos, quienes todos los días tienen problemas por el mal servicio de agua, la pésima comida, un sistema de salud deficiente y abusos en visitas íntimas. “Todas estas situaciones aunadas a los pocos funcionarios que existen en los penales y la mala capacitación que tienen nos llevan a vivir un contexto de debilidad en la que se impone siempre el poder del más fuerte”, comenta.

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Una larga lista de problemas

Sumado al punto del académico del CIDE, Alejandro Hope, experto en temas de seguridad y editor de justicia en El Daily Post, sostiene también en entrevista que para cambiar el panorama de las cárceles y culminar con este tipo de situaciones que cada vez se están haciendo más presentes, es necesario tomar en consideración una serie de siete problemas fuertes que el sistema penitenciario mexicano está viviendo y que forzosamente se deben de cambiar.

1.- Sobrepoblación de los penales

Para Hope este es el problema más grave que existe. De acuerdo con base en datos a febrero de 2015 de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), las cárceles mexicanas tienen una sobrepoblación que supera hasta en un 20% su capacidad.

En términos específicos, los más 257 mil reos totales que existen en el país superan completamente los 203 mil lugares de reclusión que en conjunto tienen los 387 centros penitenciarios mexicanos. “La sobrepoblación lo que genera es desgobierno y nula gestión del sistema”, señala el editor, quien advierte que hoy hay hasta 18 reos por custodio en México.

2.- Crecimiento demográfico vs nuevos penales

La población de las cárceles experimentan un crecimiento que está por encima de los planes de construcción de nuevos penales para nuestro país.

De acuerdo con sus estimaciones, la cifra de 257 mil reclusos podría incrementarse para finales de sexenio, en 2018, hasta los 280 o 290 mil personas encarceladas, lo que agravaría mucho más la situación, ya que las nuevas cárceles creadas no servirían para aminorar la sobrepoblación.

3.- Abuso de la prisión preventiva

Alejandro Hope señala que es necesario evaluar nuevas medidas cautelares para los presuntos culpables en México, que ayuden a evitar que las cárceles estén saturadas de personas que aún no han sido sentenciadas. La cifras de la CNS revelan que, de los 257 mil presos que existen en el país, más de 109 mil aún no reciben sentencia y están encarcelados bajo la modalidad de prisión preventiva.

El experto señala que dos cosas podrían ayudar en este sentido: el impulso de la tecnología de cárcel virtual, como son los brazaletes y pulseras de localización, y el reforzamiento de la coordinación entre las autoridades estatales para mantener a raya a las personas que están bajo proceso.

4.- Políticas de separación de poblaciones

Como otro punto importante, el editor de El Daily Post sostiene que es clave que las autoridades trabajen en la separación de sus distintas poblaciones de delincuentes, algo que al día de hoy no sucede y que únicamente lleva a que se genere una transmisión de conocimientos que forme más delincuentes de alta peligrosidad.

Actualmente, en la mayoría de las cárceles los reclusos están mezclados y conviviendo uno con otro, sin que existan distinciones entre aquellos que son del fuero federal o común y aquellos que son de alta o baja peligrosidad. Por esta situación Gustavo Fondevila llama a las cárceles “escuelas del delito”.

5.- Profesionalización de funcionarios y custodios

Hope también habla de la necesidad de impulsar cuanto antes la profesionalización de las personas que laboran al interior de las cárceles, tanto los funcionarios que mantienen puestos administrativos como los custodios.

La idea es que los trabajadores refuercen sus conocimientos con una carrera profesional que los lleve a desempeñarse con mayor soltura, algo que hoy no existe, pues son muy pocos aquellos que están preparados para tomar estas responsabilidades.

6.- Ampliación de extradiciones

Si bien no es algo que vaya a reducir en miles el número de reclusos que existen en las cárceles mexicanas, el experto en seguridad asegura que sí cortaría de tajo con aquellos delincuentes de alta peligrosidad que dañan tanto la salud interna de los penales en materia de convivencia como su economía.

“Se suele gastar muchísimo dinero que se podría ocupar en otras cosas para mantener a raya a reos como “El Chapo” Guzmán y otros líderes de grueso calibre, es por eso que una vez que ya se tiene toda la información de ellos es importante pasar al proceso de extradición”, concluye.

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