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‘Suicidio a largo plazo’ seguir con proyecto Tajamar

Mantener el proyecto tendría consecuencias contra el mismo desarrollo inmobiliario, en caso de la llegada de un huracán, de acuerdo a un experto.

25-01-2016, 11:06:29 AM
‘Suicidio a largo plazo’ seguir con proyecto Tajamar
Xóchitl Austria

La moneda está en el aire en el caso del manglar Tajamar. El gobierno tendrá que decidirse entre la visión legal sobre el desarrollo -aunque este no sea sustentable- o recapacitar y salvar el manglar.

El escándalo que se desató con el Malecón de Tajamar ha generado malestar social por la devastación de un ecosistema cuya principal atribución es ser un muro contra los huracanes. En concreto, la acusación se dirige hacia las administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón que otorgaron permisos y prórrogas para el proyecto.

De acuerdo a lo publicado este miércoles por el columnista Salvador García Soto en El Universal, la Semarnat otorgó en 2005 el permiso del Malecón Tajamar, y posteriormente otorgó dos prórrogas, una el 15 de febrero de 2007 y otra el 16 de febrero de 2009, que dieron hasta 8 años más “para continuar actividades de preparación del sitio y construcción de vialidades”. Además, en 2011 la Semarnart autorizó una ampliación de 5 años para realizar la remoción de la vegetación forestal.

Lo anterior, contradiciendo las reformas al Artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre del 1 de febrero de 2007, que prohíbe la remoción, relleno, trasplante, poda o cualquier obra o actividad que afecte la integridad del flujo hidrológico del manglar.

Ante esto, el doctor en ciencias por la Facultad de Ciencias de la UNAM, Fedro Carlos Guillén, explicó en entrevista con Alto Nivel que existe corresponsabilidad de los gobiernos panistas que inclinaron la balanza más hacia el desarrollo cueste lo que cueste en detrimento de la conservación. “En vez de conceder la prórroga debieron advertir del riesgo ambiental”.

El experto explicó que Fonatur y Semarnat son pesos una misma balanza, una por el lado se inclina al desarrollo y la otra hacia la conservación; sin embargo, la segunda ha perdido vigor y se ha convertido en un apéndice que otorga permisos.

Y agrega, “lo que está fallando (en el caso de desarrollo ambiental sustentable) es el instrumento de la Semarnat, la Manifestación de Impacto Ambiental que lo firma un solo funcionario, de forma discrecional”, dicho documento debe contener argumentos científicos que justifiquen la intervención de un ecosistema en pro del desarrollo.

Alternativa de solución

Para Guillén el camino más apropiado para esta situación sería indemnizar a los propietarios y ofrecerles terrenos en otro lugar, porque continuar con la destrucción del manglar –además de que va contra la ley- es un “suicidio a largo plazo que pone en riesgo al propio desarrollo inmobiliario ante la llegada de un huracán”.

Es mejor indemnizar que pagar las consecuencias, para muestra, el experto recordó que en 2005 México sufrió el desastre más caro provocado por un huracán con el paso de Wilma, cuya recuperación costó 1, 752 millones de dólares.  “Se debió también a la devastación de manglares”, por que Cancún creció sobre este ecosistema, ganando espacio a la laguna en favor de la isla.

El experto, quien se dijo estar a favor del desarrollo, señaló que para lograr el tan añorado equilibrio entre desarrollo y conservación se necesitan reglas claras y políticas públicas que ayuden que la legislación ambiental se aplique a cabalidad.

Así estalló el conflicto

Desde hace más de seis meses, activistas sabían de la amenaza que enfrentaba el Malecón de Tajamar, en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, ante la promesa de Fonatur de cambiar ese paisaje habitado por cocodrilos, ranas y serpientes por un desarrollo inmobiliario que incluye hoteles, plazas comerciales y hasta una Basílica, para lograr una extensión del paradisíaco Cancún.

El 16 de enero pasado por la madrugada, los activistas fueron sorprendidos por granaderos y antimotines municipales que los desalojaron para permitir que retroexcavadoras, trascabos y todo tipo de herramienta mecánica devastara en tan solo un par de días el 90% del manglar.

Las obras se encuentran en suspensión provisional tras la orden del juez Segundo de Distrito en el Estado de Quintana Roo, Gerardo Vázquez Morales, que pidió detener la remoción de la vegetación y realizar cualquier tipo de obra

El juez fijó la audiencia en la que resolverá si se concede o no la suspensión definitiva de obras en Malecón Tajamar para el 26 de enero, aunque después difirió la decisión hasta nuevo aviso.

La mañana de este martes 20 inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) arribaron al manglar con el fin de revisar, por primera vez, el daño ocasionado.

Fonatur justifica la legalidad del proyecto

Fonatur rechazó este lunes que las obras realizadas en el Malecón Tajamar generarán algún daño ecológico, pues solo produjeron un “impacto ambiental previamente calculado” como resultado del proyecto.

En conferencia de prensa, el director Jurídico de Fonatur, Manuel Mercado Bejar, insistió en que dicho proyecto se llevó a cabo conforme a los requerimientos ambientales señalados por Profepa y Semarnat hasta 2006. 

Entre 2006 y 2012 (la administración de Felipe Calderón) se realizó la labor de urbanización del lugar (construcción de vialidades, guarniciones, banquetas, drenaje, iluminación y lotificación de la zona) para conectar el desarrollo de esta área con la zona hotelera de Cancún. Fonatur explica que las obras abarcaron una superficie de 74 hectáreas, de donde fueron extraídas con cuidado las diferentes especies que pudieran correr peligro para reubicadas en un EcoParque.

Fonatur presentó evidencia fotográfica y un video sobre la reubicación de las especies en el documento Malecón Tajamar Desarrollo Responsable apegado a Derecho.

Para suavizar el impacto ambiental, Fonatur enfatizó que donó tres mil 533 hectáreas comercializables colindantes al Malecón Tajamar, sobre las cuales renunció al derecho para ponerlas en donación a la Semarnat para que con ellas se creará el Área Natural Protegida Manglares de Nichupté, dicha área es administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y es reconocida por la convención de Ramsar para la protección de humedales.

Ante esta declaración el expresidente Felipe Calderón dijo a través de su cuenta de Twitter que durante su administración no se aprobó la obra del Malecón Tajamar pues su primera acción fue promulgar la Ley que prohibe la destrucción de manglares.

Conflicto de tiempo atrás

En el agosto de 2015, la Profepa suspendió temporalmente las actividades del proyecto Malecón Tajamar porque carecía de autorizaciones propias, no acreditaban la cesión de derechos de autoridades de Fonatur y se habían iniciado las remociones de vegetación violando una condición dada por la Semanart. Sin embargo, en noviembre de 2015 un Juzgado Federal dejó sin efectos la suspensión.

En julio de 2005, la Semarnat otorgó al Fonatur autorización en materia de Impacto Ambiental para el desmonte de 49 hectáreas de manglares y selva baja. Un año después, Fonatur, la institución gubernamental encargada de la planeación y desarrollo de proyectos turísticos, recibió el permiso en materia de cambio de uso de suelo en terrenos forestales.

Ambos permisos tienen validez hasta el 8 febrero de 2016 y se otorgaron antes de que entrada en vigor de la adición al Artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre del 1 de febrero de 2007, que prohíbe la remoción, relleno, trasplante, poda o cualquier obra o actividad que afecte la integridad del flujo hidrológico del manglar.

El gobernador del estado de Quintana Roo, Roberto Borge, dijo que los trabajos de chapeo y desmonte del Malecón se realizaron con apego a la ley. Mientras que el Cabildo aprobó implementar medidas  para el rescate de fauna silvestre, sin contravenir la suspensión provisional otorgada por el juez.

Los empresarios

Los beneficios económicos del proyecto se calcula en más de 11,500 millones de pesos, así como la creación de 5,166 empleos directos y 10,332 indirectos.

Con el conflicto que se ha generado, cerca de 22 inversionistas, dueños del predio en Malecón Tajamar, consideran demandar a Fonatur por pérdidas millonarias que han tenido que enfrentar ante la imposibilidad de iniciar con las obras proyectadas en la zona.

Activistas y derechos humanos

Por su parte, el grupo de activistas Salvemos Manglar Tajamar publicaron a través de su página de Facebook el formato de denuncia la destrucción del manglar ante la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) con base en la Constitución Política de los Estados Unidos, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley General de Vida Silvestre y la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental.

¡IMPORTANTE! ¡TODOS A FIRMAR, NO TIENES QUE VIVIR EN QUINTANA ROO! ¡COMPARTAN!Les ofrecemos un FORMATO de DENUNCIA…

Posted by Salvemos Manglar Tajamar on viernes, 22 de enero de 2016

La Comisión Nacional de Derechos Humanos investiga la presunta violación al derecho humano a un ambiente sano por la destrucción del manglar. A la par activistas iniciaron una petición en la plataforma Change.org.

Es posible su regeneración 

El ambientalista de Greenpeace México y candidato a doctor en Biologia por la UNAM, Miguel Rivas, publicó un artículo en el que asegura que si las obras son suspendidas es posible que el manglar se recupere de forma natural.

Rivas explicó que los servicios ecosistémicos que ofrece un manglar son de barreras naturales contra inundaciones y como muros contra huracanes, además de que impiden la erosión de las zonas costeras y actúan como filtro natural manteniendo calidad del agua y es refugio para flora y fauna, como  los cocodrilos Moreletti, iguanas rayada, rana leopoardo, aves y  serpientes.

De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en las últimas dos décadas se ha perdido el 35% de los manglares del mundo. En México se ha visto afectada principalmente por la tala o remoción que se ha realizada por dar paso a actividad turística, agrícola, ganadera y acuícola.

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