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El ‘lado oscuro’ del Foro Davos 2016

El encuentro de líderes mundiales será un foro para reconfiguración geopolítica después de temas como los refugiados, ISIS y la recesión petrolera.

20-01-2016, 1:57:31 PM
El ‘lado oscuro’ del Foro Davos 2016
Melchor Arellano

Hoy inició la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza el cual se reúne anualmente, más para revisar la administración de los problemas del mundo que para resolverlos. Como sabemos, el Foro Económico Mundial, también llamado Foro de Davos, nació como fundación sin fines de lucro y tiene su sede en Ginebra y se reúne cada año en el Monte de Davos, Suiza.

A él acuden los principales líderes empresariales y políticos del globo, así como periodistas e intelectuales “selectos”, para analizar los problemas más apremiantes del mundo, como la salud, finanzas, paz, inversiones, avances tecnológicos y otros. Desfilarán discusiones entre banqueros centrales, jefes de las grandes firmas industriales y tecnológicas, dirigentes de las principales instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Se eligió como tema para este año, la Cuarta revolución industrial, dados los progresos en la robotización, la Red global on line, nuevos equipos y materiales de producción; la delirante caída de los precios del petróleo y el futuro de los combustibles fósiles o fracaso del combate al deterioro del entorno y su principal corolario: el cambio climático, luego del acuerdo ambiental de París (COP21).

No obstante, el encuentro no va a cambiar la narrativa de la desigualdad, sino más bien a buscar la mejor forma de administrarla, así como los temas ambientales, nuevas esquemas de acumulación de riqueza y el mantenimiento de los conflictos latentes, como forma de evidenciar la crudeza e imposición de la fuerza del poder.

Desfile de vanidades

Es un encuentro para afirmar el realineamiento del poder, redefinición de alianzas y marcación de territorios en zonas estratégicas, como fondo oscuro a la vez que real del foro. El transmitir tranquilidad, el equilibrio global, o resolver la crisis fiscal, no son más que una alegoría de supuestos cambios para no cambiar.

Es el mejor escenario para que desfilen los detentadores y gestores del poder mundial, haciendo las veces de “hoguera de las vanidades”; de los portavoces del silencio, frente a la arrogancia del poder económico y político. Dentro de la agenda se discutirán problemas como la migración siria sin parangón en Europa; la comisión de atentados del Estado Islámico en el mundo; la crisis de los precios del crudo; los vaivenes de la economía china y su impacto económico financiero en el globo.

Dichos tópicos crean un escenario poco halagüeño para Davos y para el mundo entero, acerca de resolver algún conflicto. Así, se abordará el deterioro ambiental (resultado del progreso industrial) que ya no permite paliativos, puesto que avanza la hora cero en el año 2050, pero se espera muy poco en acciones orientadas a la descarbonización del planeta.

Para el presidente argentino Mauricio Macri, será la primera vez que asista al mayor escenario de la élite del poder mundial. Dicho cónclave contará con 2,500 participantes, entre mandatarios, empresarios, inversionistas, activistas y artistas.

Cuestion geopolítica

Así como señaló el fundador del Foro, Klaus Schwab, la geopolítica será uno de los temas nodales y, como no, si en estos momentos el negocio de la guerra tiene de hinojos a la sociedad internacional en el Medio Oriente, África y el Sudeste Asiático, particularmente Indonesia, donde ISIS o EI tiene presencia y ha cometido atentados.

Pero quizá el principal dilema es la reconfiguración del mundo en dos ejes geopolíticos clave: Estados Unidos y Occidente versus Rusia, China e Irán, con la incorporación paulatina de Alemania. Dichos ejes geopolíticos seguirán siendo irreconciliables, al igual que sus esferas de influencia.

Por un lado el gigante chino, no quiere pagar el precio de una guerra para ser primera potencia económica mundial y genera acciones para desestabilizar el capital especulativo imbricado en las bolsas de valores propias y del mundo. Por el otro, Rusia se afirma como un actor relevante y capaz de desafiar el poderío occidental, combatiendo en serio al EI y reposicionando su presencia en Medio Oriente, Asia Menor y fronteras con Europa Occidental, vía Ucrania y recuperación de la Península de Crimea.

Asimismo, los eslavos seguirán caminando con China en el marco de los conflictos globales, donde se consolidan como el bloque opositor de Estados Unidos en acciones bélicas futuras investidas de legalidad en las Naciones Unidas.

Europa y la amenaza del Estado Islámico

De suyo, la Unión Europea enfrenta el peor desafío social desde su creación: con las crisis en Grecia, Turquía, Ucrania y la migración siria y del norte de África, al igual que minorías musulmanas asimiladas a las sociedades del viejo continente.

El tema de la amenaza de ISIS, se ventilará a la luz de la opinión el primer ministro iraquí, Haidar Abadi, su símil turco, Ahmet Davutoglu; el presidente afgano, Mohamed Ashraf Ghani; y el nigeriano Muhammadu Buhari, pero solo para legitimar la secuencia de la intervención occidental en sus respectivos países contra el EI.

Harán acto de presencia, el primer ministro francés, Manuel Valls; el presidente alemán, Joachim Gauck; el premier sueco, Stefan Löfven y el jefe de gobierno de izquierda griego, Alexis Tsipras, el cual ingresa al “selecto club de Davos”. La realidad de las migraciones masivas y forzadas, es algo que se tiene que afrontar.

El foro será un lugar propicio para alentar negociaciones diplomáticas, como la del secretario de Estado John Kerry con su homólogo ruso Serguei Lavrov en Zurich. En el Foro, el canciller saudí y el iraní podrían diluir la tensión diplomática que los envuelve.

América Latina en busca de inversiones

Por América Latina, además, se espera la intervención del nuevo ministro de Hacienda brasileño, Nelson Barbosa, sobre quien estarán puestos los reflectores debido a la grave crisis económica, estancamiento y escándalos de corrupción que enfrentan los cariocas. La presencia de México, Colombia, Chile y Perú se inscribirá en el marco de búsqueda de inversionistas. Sin embargo, México no podrá evitar cuestionamientos sobre la crisis de procuración de justicia, derechos humanos y acciones contra el narcotráfico.

El tratamiento del tema de la desigualdad, por ejemplo, no va a modificar el hecho de que los 62 hombres más ricos del mundo totalizan una fortuna equivalente al ingreso de 3,500 millones de personas (la mitad de la población mundial), disparidad que en lugar de reducirse, se incrementa cada vez más. La fortuna de los 62 mayores ricos del mundo creció 44% desde 2010, mientras que la de 3,500 millones de pobres cayó 41%. La supuesta preocupación de los líderes mundiales en Davos sobre la creciente desigualdad no se ha traducido en acciones concretas y efectivas para contrarrestarla. El mundo es hoy más desigual y la tendencia de la brecha que separa a ricos de pobres, seguirá a toda vela. Miles de millones de personas padecen hambre, exclusión, marginación, violencia, en tanto las elites económicas absorben los recursos que podrían ayudar a superar las hambrunas y exclusión, haciendo de la economía mundial un concierto de incertidumbre.

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