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Opinión

Pedro Ferriz: Por qué quiero ser presidente de México

En exclusiva para Alto Nivel, el periodista explica la plataforma ‘El Candidato de México’, con la que aspira participar en las elecciones de 2018 sin apoyo de partidos políticos.

20-01-2016, 11:49:53 AM
Pedro Ferriz: Por qué quiero ser presidente de México
Pedro Ferriz de Con

No es una ocurrencia. Tampoco una estrategia política que solo pretenda el poder. La plataforma: “El Candidato de México” es una herramienta creada para encontrar la mejor opción que resulte en una “única” postura que ordene a la suma de voluntades que surgirán para buscar la Presidencia de la República.

Debe estar ausente del apoyo de partidos políticos, que es el medio tradicional para lograrla.

Es la primera vez en la historia que ciudadanos sin partido tendremos la vía legal de hacerlo.

¿Por qué pretender un camino tan cuesta arriba?

Es un hecho que nueve de cada 10 mexicanos en edad de votar está inconforme con los partidos políticos. Incluso perteneciendo a alguno, el votante tomaría una opción por fuera, en caso de que se le pusiera un externo enfrente.

Los partidos políticos son percibidos como “negocios” de poder que comercian posiciones, intercambian alianzas y hasta desencuentros, bajo la única meta de acumular enclaves en el servicio público para concentrar influencia que, si bien tendría que ser para servir a los demás, se ha monetizado, haciendo de la actividad un negocio deplorable.

La pregunta modelo que me hacen casi en todas partes es que cómo me aviento a una “locura” de estas dimensiones con tantos factores en contra.

Un presidente independiente no tiene una representatividad ante el Congreso.

No le apoya una estructura que acumule posiciones para puestos en la operación del sistema federal.

No existe un conocimiento ni alcance que mida todos los enfoques de la gobernanza.

Se llega solitario a encabezar todas las acciones que llenen las necesidades y protocolos que hagan funcionar un enorme aparato… el aparato del poder.

Es cierto que las candidaturas independientes y ciudadanas tienen infinitas limitaciones. Es comprensible. Pero veamos su lado luminoso.

Un independiente que logre el triunfo en elecciones leales y honestas llegará con el aval de ciudadanos que no solo le han dicho sí a su pretensión, sino que le han dado la espalda a las demás opciones nacidas del sistema.

Puede echar mano de las mejores mentes y mayores talentos en su organización para buscar resultados diferentes a los que por años se han venido dando. Si el crecimiento de México es pobre y promotor de un gran letargo, una propuesta diversa se puede dar el lujo de arriesgar a fin de obtener mejores resultados.

Un independiente –bien intencionado– se comunica fácilmente con los sectores de la sociedad para encontrar opiniones sobre estrategias aplicadas y tendrá la facilidad de corregir, casi sobre la marcha, aquello que no funcione, sin temor al desgaste que implican las decisiones políticas… esas a las que tanto miedo le tienen los políticos.

Se llega a gobernar sin compromisos. No hay una lista de “obligaciones” de esas que los partidos tienen con gente que ni conoces, pero a la que hay que darle un puesto porque viste una casaca del mismo color de la que te llevó al triunfo.

Tampoco existen ligas irrenunciables con el poder económico, eterno aliado de los gobiernos y sin cuyo apoyo las cosas dejarían de funcionar.

*Este texto es un extracto del artículo de opinión que el autor escribió par Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de febrero. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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