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Lecciones de liderazgo que se aprenden en la hora del recreo

Reconocer los sentimientos de los demás y generar conexiones, son habilidades que los líderes adultos necesitan recuperar del patio de la escuela.

15-01-2016, 9:32:46 AM
Lecciones de liderazgo que se aprenden en la hora del recreo
Marcela Hernández y Hernández*, Coach Empresarial y de Vida

¿Un líder nace o se hace? Si bien hay personas que nacen con un talento y sensibilidad especial para influir en los demás, también lo es que todos podemos adquirir nuevas competencias y habilidades.

Dicen que el juego es el reflejo de lo que vivimos en la vida real, es por eso que si recordamos nuestra época estudiantil y analizamos algunas de las situaciones que vivíamos durante los recreos, podemos aprender mucho respecto a la forma en que deberíamos de comportarnos hoy en nuestro entorno profesional.

¿Quién no tuvo alguna vez una pelea con sus amigos y éstos decidieron aplicarle, temporalmente, la “Ley del hielo”? Seguramente han olvidado la razón de la pelea, pero no han podido olvidar a la primera persona que –cuando peor se estaban sintiendo – volvió a hablarles y a hacerlos sentir integrados al grupo.

Según los expertos, ese niño que logra reconocer los sentimientos de los demás y generar conexiones con ellos tiene un alto índice de inteligencia interpersonal.

Habilidades como las anteriores, son aquellas que los líderes adultos necesitan desempolvar y recuperar directamente desde el patio de la escuela, para generar mejores relaciones con sus colaboradores.

De acuerdo con Thomas Hatch y Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, existen 4 capacidades que componen la inteligencia interpersonal:

1. Organización de grupos:

En el recreo se trata del niño que decide a qué jugarán todos y se vuelve capitán del equipo. En la oficina son aquellas personas que toman la iniciativa y muestran disposición por coordinar a los demás. Ambas características esenciales en un líder.

Cuando somos niños, la timidez y/o nuestras ganas de ser aceptados y pertenecer pueden minimizar nuestros esfuerzos por ponernos al frente de un grupo, pero siendo adulto es distinto, se supone que ya hemos alcanzado cierto grado de madurez.

Identifica qué temores infantiles has arrastrado hasta tu edad adulta y qué creencias te están impidiendo tomar la batuta de un grupo.

2. Negociación de soluciones:

Cuando se organiza una pelea en el patio siempre hay un niño en quien cabe la cordura y separa a los contrincantes, intenta resolver el conflicto y hace que los ánimos vuelvan a su normalidad.

En la empresa son aquellos colaboradores que tienen una alta capacidad de generar acuerdos, manejar conflictos e interceder por las personas que están siendo víctimas de una injusticia.

Siendo niños,  muchas veces nos quedamos callados ante situaciones de abuso a otros compañeros por temor a ser tratados de la misma manera. En tu etapa adulta ¿qué te detiene para decir lo que verdaderamente piensas y sientes en pro de los demás?

3. Conexión personal:

Se trata de la habilidad para generar empatía y conectarse con los demás. Aquellas personas capaces de interpretar las emociones a partir de expresiones faciales o corporales. Por ejemplo, el niño que se atreve a romper la ley del hielo a un compañero cuando se da cuenta  de que éste está sufriendo.

Las personas que tienen esta capacidad hacen de sus relaciones un arte, son ideales para trabajar en equipo, son confiables y son buenos amigos, se llevan bien con todo el mundo.

¿Qué tanto observas las emociones de los demás y qué haces al respecto?

4. Análisis social:

Esta es la habilidad para reconocer, mostrar comprensión y responder de manera adecuada  a los sentimientos y preocupaciones de otras personas, lo que les permite compenetrarse mejor con los demás y crear relaciones más profundas.

Este tipo de personas son como aquellos niños que no sólo comprenden a sus compañeros, sino que se convierten en un consejero y en un apoyo para éstos en los momentos en que más los necesitan.

El paso de los años va complicando nuestra forma de observar las cosas, sin darnos cuenta mantenemos viejos miedos y patrones de conducta que no nos permiten evolucionar. Estas cuatro capacidades de inteligencia interpersonal son los ingredientes necesarios para desarrollar tu carisma, mejorar tus relaciones e influir de manera positiva en los demás.

*La autora es coach ontológico e instructora en temas de desarrollo humano y empresarial,. Ha participado en diversos programas de coaching para empresas del sector financiero, salud, gobierno, manufactura, consumo y educación. Síguela en twitter @March_coach y www.cae-el20.com.mx.

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