Opinión

Las elecciones que vienen: ¿Qué debemos tener presente?

El excandidato presidencial asegura que México debe superar tres grandes problemas: la corrupción, la impunidad y el crimen organizado.

12-01-2016, 10:30:09 AM
Las elecciones que vienen: ¿Qué debemos tener presente?
Diego Fernández de Cevallos*

Los comicios estatales de 2016 están a la vuelta de la esquina ¿Qué podemos desear? En primer lugar, que no seamos ilusos, para no terminar desilusionados. En segundo, que las jornadas resulten pacíficas, legales y participativas.

Tengamos presente:

1.- Que México vive una incipiente democracia, de la cual esperamos todo, olvidando que esta sirve para pocas cosas, aunque todas sean importantes. Ella hace posible, por ejemplo, que la competencia por los cargos públicos transcurra ordenadamente, y que sus reglas permitan la amplia  participación popular; pero ese sistema no sustituye la falta de cumplimiento de nuestros deberes cívicos y políticos.

Las democracias consolidadas tienen antecedentes de siglos. Aquí, hace 30 años había un monopolio político paternalista -autoproclamado “heredero de la Revolución”– que con reglas no escritas, e ilegales, realizaba y decidía, por sí y ante sí, las competencias electorales.

2.- Conforme a esas reglas, la relación entre gobiernos y sociedad fue corrupta y corruptora: la primera tolera los abusos de gobernantes, a cambio de privilegios y de políticas asistencialistas -para pobres y ricos-, apostando unos y otros a la impunidad. Por eso han sido deportes nacionales la rapiña de funcionarios, frecuentemente coludidos con particulares, la evasión de impuestos, los crímenes y los desmanes callejeros.

3.- Hemos corregido mucho de la vida colectiva: tenemos mejores normas y prácticas, más transparencia gubernamental, participación y exigencia de la sociedad frente a sus autoridades. Existe un sistema electoral con leyes e instituciones que garantizan la participación de los ciudadanos -directa e indirecta- en las discusiones y decisiones  que nos incumben. Competencia, pluralidad y alternancia son realidades. Sin embargo, señalo tres graves problemas que urge superar:

Uno: cuando el poder y el gasto público los controlaba un solo grupo, a él se adherían todos los corruptos; ahora el poder, el gasto y los corruptos están diseminados.

Dos: la legislación electoral está basada en la desconfianza, tratando de evitar históricas tropelías, algunas de las cuales continúan. La impunidad que aún cubre el triunfo de los abusivos ha propiciado que los demás, para ser competitivos, realicen campañas con gasto mayor al permitido, pululen las trampas publicitarias en busca de votos, y terminen todos fuera de la ley. Es enorme el flujo de dinero en efectivo que ninguna autoridad controla  ni supervisa.

Tres: el crimen organizado ha tenido injerencia directa en procesos electorales y en el ejercicio de gobiernos en muchas partes del país, y su amenaza para los próximos comicios es grave.

4.- Tal vez pocas serán las novedades en las campañas; entre ellas hallaremos la mayor concurrencia de los autodenominados candidatos independientes, algunos de los cuales buscarán deslindarse de su propio pasado y ofrecerán el paraíso.

Por todo ello, debemos ser participativos. Las vidas, propuestas y estilos personales de líderes y candidatos deben pasar por nuestro riguroso escrutinio. Nos corresponde valorar en ellos su disposición para escuchar, su capacidad para convencer, su talante para dialogar y su vocación para sumar, porque bastante perniciosos son los que pontifican, imponen, injurian y dividen. Me refiero a los mesías, autócratas, psicópatas, ineptos o ladrones, o todo junto.

La democracia no se colma en la ley; requiere demócratas, exige ciudadanos conscientes de que sus derechos van aparejados con obligaciones.    

*El columnista es licenciado en Derecho egresado de la UNAM y miembro del Partido Acción Nacional. Ha sido diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de la República en 1994.      

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