Opinión

Ashes to ashes, funk to funky. Descansa en paz, David Bowie

El cantante, actor y artista plástico fallecido fue folkie, funky, glam, soul crooner, hard rocker espacial y un enorme liberador sexual.

11-01-2016, 4:37:06 PM
Ashes to ashes, funk to funky. Descansa en paz, David Bowie
Ernesto Flores Vega*

De David Bowie parece haberse dicho todo, y se dirá aún más en las próximas horas, días y años por venir. El cantante, actor y artista plástico fue, sin duda, un admirable e incansable innovador. Un vampiro (no sólo el de The Hunger, el filme de Tony Scott que estelarizó con Catherine Deneuve y Susan Sarandon), un vampiro, decíamos, que siempre supo succionar la sangre adecuada en el momento adecuado. Lo hizo con la música, su elemento por excelencia, y tomó todo lo que pudo de Bob Dylan, Lou Reed y su Velvet Underground, Marc Bolan y su T. Rex, Iggy Pop y sus Stooges, del krautrock, de la disco, del r&b, del soul; y luego, años más para acá, se nutrió con hambre y sed de agrupaciones como Sonic Youth, The Pixies y Trent Reznor y su Nine Inch Nails.

El maravilloso GIF de Helen Green que desde hace años danza, viral, por las redes, es el resumen visual de alguien que hizo con su imagen lo que le vino en gana, que fue muchas personas, y que tal vez vivió muchas vidas. Fue folkie, funky, glam, soul crooner, hard rocker espacial, fue una perra del rocanrol para nosotros y puso su pistola de rayos equis contra nuestras cabezas.

Bowie fue, también, un enorme liberador sexual, sobre todo en los años 70: un andrógino que, desde el mundo del espectáculo y la cultura de masas, propugnó sin recato, con valor y gracia, la esencial bisexualidad del ser humano. Ziggy Stardust, su brillante persona con la que se permitió referirse al longevo mito del artista y su ascenso y caída, lo mostró como un ser ambiguo y múltiple.

Bowie sobrevivió varias décadas, aunque no con la misma relevancia, brillantez y popularidad. Libró adicciones severas –alcohol, cocaína, heroína-, menos la del tabaco, que terminó pasándole la factura. Rechazó la orden de caballero que le ofreció la Reina Isabel, pero ocupó siempre un sitio estelar en la exclusiva aristocracia del rock ‘n’ roll. Sujeto de museografía, tema de estudios culturales en la academia, se fue apenas una horas después de publicar su álbum Blackstar, un canto de cisne y despedida en clave en el que se aparta del pop y explora los sonidos del jazz, siempre rebelde, siempre a contracorriente.

Los grandes éxitos de Bowie ocupan un sitio importante en el soundtrack de muchos de los que hemos vivido el último medio siglo: “Space Oddity”, “Changes”, “Suffragette City”, “Scary Monsters”, “Modern love”, “Let’s dance” y decenas más.

Polvo somos y en polvo nos convertiremos. También Ziggy Stardust. Ashes tu ashes, funk to funky. Ha muerto el inmortal David Bowie. 

*El autor es director de Comunicación en BBVA Bancomer y melómano de corazón.

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