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Roy Campos: 2016 marcará la tendencia de 2018

El analista político señala que las alianzas, polarización y conflictos políticos serán parte de este proceso, en un contexto lleno de desconfianza de los ciudadanos.

11-01-2016, 10:15:46 AM
Roy Campos: 2016 marcará la tendencia de 2018
Ulises Navarro y Claudia Cerezo

Para el analista político Roy Campos, la contienda electoral de 2016 debe examinarse con los comicios de 2010 y 2015 como antecedente. Primero, porque las mismas 12 gubernaturas que se eligieron en 2010 se elegirán este año, aunque ahora las condiciones son distintas. Hace seis años, el PRI era el partido de oposición, pero hoy gobierna el país.

En 2010, cuando Felipe Calderón era presidente, el PRI estaba en su apogeo: Enrique Peña Nieto era su presidenciable y al interior del partido había euforia por regresar al poder. Para enfrentar este ímpetu se formó la alianza PAN-PRD. Era ilógico. ¿Por qué la izquierda se aliaba con el PAN, el partido de derecha y en el gobierno? Porque el PRI regresaba con fuerza.

PAN y PRD fueron juntos en cinco estados y en tres la fórmula funcionó: Oaxaca, Puebla y Sinaloa. En Durango, con Rosas Aispuro, e Hidalgo, con Xóchitl Gálvez, estuvo a punto de resultar.

Para los electorólogos, 2010 fue el año de las alianzas, que algunos llamaron “satánicas”, porque una unión entre izquierda y derecha resultaba perversa. El PRI ganó nueve estados, perdió tres (aquellos con alianza PAN-PRD) y recuperó Tlaxcala, Zacatecas y Aguascalientes.

El segundo antecedente son los comicios de 2015, que abrieron camino a dos nuevos jugadores: Morena, tratando de taclear la coalición PAN-PRD, y los candidatos independientes, que robaron el discurso antisistema a la oposición.

La actual controversia con la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) también será una variable importante en el proceso electoral de junio. El fiscal Santiago Nieto, cuestionado después de omitir sus antecedentes laborales, tendrá que ser sustituido, porque su objetividad ha quedado en entredicho. ¿Quién ocupará su lugar?

Otro asunto, que no tiene que ver con las urnas, es que en noviembre se renovará el Tribunal Electoral en su totalidad. Los nuevos magistrados serán quienes juzguen los comicios del 2018; así que entre agosto y septiembre habrá jalones y estirones entre los partidos. Sin duda, 2016 será de gran movimiento político.

En entrevista exclusiva con Alto Nivel, Roy nos comparte su perspectiva sobre las elecciones de junio próximo, “el primer escarceo” rumbo a la grande.

AN: ¿Cómo vislumbras la elección de junio?

Como un momento de alianzas, polarización y conflictos políticos que llegarán a la Cámara de Diputados en forma de acuerdos. El año pasado tuvimos elecciones en nueve estados y hubo polarización. Tan solo hay que ver lo que pasó en Sonora y Nuevo León, o las amenazas de boicot en Oaxaca. También será un año de oposición. La oposición dará la nota y a lo mejor los triunfos. Será un año complicado.

AN: ¿Cuál es tu percepción de los procesos internos para la selección de candidatos? ¿Hay democracia?

Ese es uno de los grandes problemas. En México tenemos una mala democracia, pero peores demócratas. Los políticos acusan que la democracia está mal, pero ellos también son muy poco demócratas. Son demócratas solo cuando ganan. Entonces dicen que el proceso fue democrático, limpio… Pero cuando pierden, siempre dicen que hubo algún problema.

En algunos partidos, la designación se hace por dedazo. Morena, por ejemplo, no hace procesos de selección, sino que designa candidatos, como Salomón Jara en Oaxaca o David Monreal en Zacatecas. Otros partidos generan tanta expectativa, que terminan con rompimientos. Ocurre sobre todo en el PRI. En Aguascalientes, por ejemplo, Gabriel Arellano salió del PRI y se declaró como independiente.

En los partidos no hay claridad para decir: que la gente compita y quien resulte ganador que sea el candidato. En este “todos quieren ser”, hoy tenemos nueve partidos. Quien no encuentra una candidatura en el PRI, por ejemplo, solo tiene que voltear a su alrededor para que otro partido le ofrezca una. Por eso, en el PRI siempre hay rompimientos.

En el PAN las cosas no son diferentes, aunque últimamente ha demostrado más disciplina en los estados: el que no es candidato se alinea. Claro, no es lo mismo ser de oposición que partido en el gobierno. Cuando gobiernas, encuentras cabida en otro sitio, pero cuando eres oposición, si te vas no hay donde acomodarte.

AN: ¿Ves muchos rompimientos internos?

No veo muchos, pero hay amenazas. Mencioné a Arellano en Aguascalientes, y se habla mucho del rompimiento de Carlos Joaquín en Quintana Roo, aunque no hay nada firme. El 2010 fue un año con más rompimientos, como el de Rosas Aispuro. Malova, Moreno Valle y Gabino Cué también rompieron con el PRI para ganar las gubernaturas de Sinaloa, Puebla y Oaxaca, respectivamente.

También el año pasado hubo rompimientos importantes: los del ex priista Jaime Rodríguez y los ex panistas Manuel Clouthier y Alfonso Martínez.

Cuando viene un proceso electoral, los políticos dejan su militancia en segundo término. Lo importante para ellos es ganar. Yo creo que 2016 no será un año de rompimientos, sino de alianzas.

AN ¿Qué alianzas pronosticas para junio?

Veo alianzas entre el PAN y el PRD, que hoy ya no es una coalición “satánica”. El PRD está interesado en aliarse con el PAN en los estados donde el candidato es perredista, como Zacatecas, Hidalgo y Oaxaca. Ahí el PAN no tiene candidatos fuertes. Y donde sí los tiene, como Tamaulipas, Veracruz, Puebla y Durango, el PRD apoya al PAN. Ahora están en negociaciones.

En Tlaxcala ambos tienen candidatas fuertes, así que no han decidido si será Lorena Cuéllar (PRD) o Adriana Dávila (PAN). Las dos son muy buenas. Creo que de los 12 estados donde habrá comicios, en todos irán en alianza, o por lo menos en 10.

Del otro lado, es casi una realidad que el Verde irá con el PRI. El PANAL irá con el PRI en unos estados y con el PAN en otros.

Habrá que ver cuál será la primera elección en que Encuentro Social irá solo, y si lo veremos competir por una gubernatura.

A Morena no lo veo haciendo alianzas, sino pidiéndole a los otros partidos de izquierda que no postulen o que los apoyen. Morena tiene posibilidades de ganar en Zacatecas, con David Monreal, cuyo apellido tiene fuerza y prestigio en la entidad. En Oaxaca y Tlaxcala podría tener buenos votos, pero no más del 10 o 15%.

AN: Con tantas alianzas, ¿de verdad vale la pena tener tantos partidos?

Sí, y más ahora. El sistema estableció muchas restricciones para tener partidos, pero solo ha desaparecido uno: el Humanista. También abrió la participación a los candidatos independientes. La diferencia es que un partido debe registrarse, demostrar votos y firmas, presentar una plataforma política, cuentas bancarias; es decir, toda una estructura. Los independientes se presentan solos.

A un partido lo juzgamos por lo que presenta: sus objetivos, ideología, estructura, plataforma y grupo (presidente, secretario general, vocales, etc.), pero el independiente es una sola persona. El ciudadano juzga con mucho escrutinio a un partido, pero no al independiente.

Yo preferiría que al independiente se le facilitara la conformación de un partido con estructura y gente. Así se protegería la institucionalidad y habría instituciones, no personas. Los ciudadanos no los juzgarían como personas, sino como equipo de trabajo. Creo que a los independientes hay que facilitarles el camino para que conformen instituciones políticas, no para que jueguen solos.

También es necesario que, en momento de elecciones, se permitan las alianzas. Esto garantizaría gobiernos no excluyentes, sino que incluyan a varias fuerzas políticas. Entonces veríamos gobiernos de coalición más estructurados.

AN: ¿El electorado tiene confianza en los partidos políticos?

No. Y no solo no tiene confianza en los partidos, sino que toda la institucionalidad está viviendo su peor época de confianza. En la historia moderna del país, las instituciones nunca habían estado tan deterioradas como ahora, en términos de imagen. Todas las instituciones viven una crisis de credibilidad: medios, ejército, jueces, empresarios… Y esa crisis tiene que ver con los nuevos medios de comunicación, pero también con la falta de resultados, corrupción, impunidad, complicidades con el crimen organizado, discursos acartonados y un poder excluyente.

Sin importar la institución de que se trate, los que ganan siempre sacan a los que no son de su grupo; eso genera desconfianza. Porque la gente piensa: ¿por qué quieren estar solitos sin nadie que los revise, los cuestione y les pida cuentas?

AN: ¿Crees que los ciudadanos aceptarán los resultados?

Creo que sí. Si te fijas, no ha habido grandes conflictos poselectorales. En 2015 vivimos apenas dos: el de Colima y el de Tuxtla Gutiérrez, donde la elección fue muy cerrada. Y donde las elecciones se anularon, la gente volvió a votar y el problema se resolvió. Como los ciudadanos participan votando y cuidando las casillas, hay más credibilidad en los resultados, a diferencia de otros procesos en los que la ciudadanía no participa.

*Este texto es un extracto de uno de los reportajes principales de la edición impresa de enero de Alto Nivel. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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