A Fondo

2015, el año de las superremesas

Apenas representan 5% de los ingresos de divisas del país, pero significan la subsistencia para 6 millones de mexicanos.

08-01-2016, 11:22:51 AM
2015, el año de las superremesas
Jorge Arturo Monjarás

En términos de dólares no llegaron al máximo histórico de 2007. Sin embargo, la devaluación de este año le agregó una nota alegre al envío de remesas internacionales, ese caudal de dinero que llega puntualmente a México para resolver la vida de 1.5 millones de familias.

Con un total acumulado de 20,695 millones de dólares (mdd) entre enero y octubre, las remesas habrían cerrado 2015 con un incremento de entre 4.5 y 5% anual. Sin embargo, en pesos se trata de una cantidad 35% mayor que la del año pasado, estima Juan José Li, economista senior de BBVA Bancomer y uno de los autores del estudio Situación migración, que semestralmente elabora este banco. Un incremento de tal magnitud en un entorno de baja inflación tiene un efecto muy positivo para “los que se quedan”.

¿Se reanudó la migración?

Las remesas enviadas por los migrantes mexicanos a Estados Unidos no se han recuperado desde la crisis global de 2008-2009. La recesión y la falta de empleo en el vecino país tuvieron como consecuencia tiempos muy duros para ellos. Lo que pudo observarse durante casi siete años fue que el flujo de connacionales se contuvo hasta alcanzar un balance cero, estancándose entre 11.5 y 11.7 millones de personas. Salía el mismo número, o más, de los que entraban.

Los envíos de dinero se fueron para abajo, hasta tocar fondo en 2010; de ahí empezó una lenta recuperación que, estiman en el banco, no volverá a los viejos niveles sino hasta 2017. Según describe Li, es muy probable que los migrantes que se quedaron hayan tomado trabajos de medio tiempo o parciales para mantenerse. Otros, de plano, regresaron.

La mejoría no llegó sino hasta 2014 y con ella el repunte de los envíos de dinero. La explicación macro está en el incremento del empleo en los últimos trimestres del año pasado y los dos primeros de 2015, aún con cierta volatilidad, crecimiento que no termina de cuajar en Estados Unidos.

Desde el punto de vista microeconómico, hay que contar un nuevo incremento en la llegada de migrantes a partir del año pasado. Según estimaciones, 2014 cerró con 12.1 millones de mexicanos en Estados Unidos, después de años de estancamiento. Aunque es temprano para sacar conclusiones, parecería que el balance neto cero se rompió.

El ciclo que han comprobado BBVA Bancomer y otros estudiosos del tema se divide en tres etapas:

La llegada, cuando el trabajador busca empleo y aún no se adapta al entorno; momento en el cual el envío de remesas es bajo o nulo.

La consolidación, cuando se adapta y toma un empleo, es cuando envía más remesas.

El periodo final llega cuando el vínculo con México se rompe, ya sea por separación familiar o, incluso, por reintegración, cuando el resto de la familia alcanza al migrante, explica el experto de BBVA Bancomer. Aun en esta etapa es frecuente que se mantenga un flujo de remesas dirigido a los padres.

De esta manera, los que permanecieron en Estados Unidos estarían recuperando sus trabajos para volver a la segunda etapa, mientras que quienes llegaron en 2014 están consolidando su estancia.

Un tercer factor es, por supuesto, la depreciación del peso, el más importante en 2015. “Al ver que el peso está más apreciado, mandan más dinero, considerando que puede ser una mejor inversión o mayores recursos para la familia”, explica Li.

*Este texto es un extracto de uno de los reportajes principales de la edición impresa de enero de Alto Nivel. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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