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Como en el Viejo Oeste, Texas permite portar armas

A partir de enero entró en vigor una ley que permite a los texanos portar armas mientras circulan en la calle o entrar a cualquier establecimiento.

04-01-2016, 10:10:46 AM
Como en el Viejo Oeste, Texas permite portar armas
Jorge Arturo Monjarás, Editor de Finanzas de Alto Nivel

Este primero de enero entró en vigencia una ley que permite a nuestros vecinos de Texas portar armas abiertamente, en la calle y en cualquier lugar. Bajo esta regla, cualquier persona que pueda legalmente ser dueña de un arma de fuego tiene permitido circular por la calle y entrar a establecimientos públicos con su arma bien enfundada y lista “pa’ lo que se ofrezca”. Como en el viejo Oeste.

En el más inexplicable regreso de los cowboys, hoy cualquier texano que haya cambiado el sombrero por la gorra de beisbol y el caballo por su camioneta gastalona de gasolina podrá andar con su pistola al cinto. Ya no entrará a la vieja cantina con puertas de vaivén, sino al típico bar con el estacionamiento a reventar de suburbans y crossovers; al simple Walmart, al mall preferido o al cine para ver la nueva edición de Star Wars, qué pues.

Así, los texanos le están apostando a fondo a la teoría de que Dios creó a los hombres, pero sólo Smith & Wesson (el mayor fabricante de armas en EU) los hicieron iguales. Están empujando leyes para que los estudiantes universitarios puedan portar armas dentro de los campus, por aquello de las masacres. Se suman a quienes piensan que contar con guardias armados en las escuelas primarias y highschools es una buena idea.

Por supuesto, los buenos votantes texanos habrán estado pensando que estos permisos son sólo para gente educada, decente que vive en los suburbios y confía en Dios. Ni modo que porten armas los locos, los drogadictos que quién sabe de dónde brotan, los criminales, los adolescentes enojados porque su mamá los regañó. Esos no.

Lo malo es que ahí le encargan a la policía texana decidir quién es quién. En teoría, la mera portación ya no es pretexto para detener a alguien y pedirle su permiso… pero los defensores de la ley y el orden ya han manifestado que se reservan el derecho de preguntarle por sus papeles a quien juzguen conveniente. No nos digan, ser jóvenes de raza negra o latinos, no va a influir en su juicio, por supuesto.

Igualmente, suponemos que también se reservarán el derecho de disparar a quién se mueva con la mínima intención de desenfundar su arma o lo que se le parezca. Igual que en el siglo XIX, pero sin enfrentamiento al atardecer. Pero somos mal pensados, esta ley sólo permitirá que los ciudadanos decentes puedan defenderse de los malos, que todo mundo sabe quiénes son.

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Mientras Texas experimenta con su sociedad y verifica si esto vuelve a escena los enfrentamientos a balazos en toda su población o los termina, hay un gran hecho: la venta de armas del otro lado de la frontera está mejor que nunca. Si toda la población de 27 millones de habitantes de Texas se arma hasta los dientes, ¿cuántas de estas pistolitas van a resbalarse de este lado?

México vio muy temprano el primer asesinato político del año: la caída de Gisela Mota, alcaldesa de Temixco, ejecutada seguramente por el crimen organizado. Morelos es desde hace tiempo un estado en tantos problemas como Guerrero, nada más que lo tiene calladito. Sigue siendo uno de los estados más violentos per capita en el país, el secuestro impera en Cuernavaca y su zona conurbada (entre ellas Temixco), la extorsión y el asesinato dominan Cuautla.

El gobernador Graco Ramírez no ha podido con la seguridad, ni siquiera ha logrado implementar el mando único policial (si es que éste es la solución). Todo indica que la matanza ligada al crimen organizado va a continuar su cuenta en 2016. Al fin, el flujo de armas está garantizado, mientras los texanos experimentan con 27 millones de pistolas para detener su propia oleada de sangre.

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