Opinión

Economía mexicana: sin tracción propia

En ausencia de reformas estructurales, México seguirá siendo una economía sin tracción propia y no podrá crecer por encima de lo que permite la economía estadounidense

14-12-2015, 1:11:15 PM
Economía mexicana: sin tracción propia
Salvador Kalifa Assad

La economía mexicana está, queramos o no, estrechamente vinculada con la de Estados Unidos, y lo que sucede allá tiene repercusiones considerables sobre la actividad económica y el bienestar de los mexicanos. 

Esta correlación, sin embargo, es de una sola vía. Esto es, mientras que los eventos al norte de nuestra frontera impactan la evolución de nuestra economía, lo que ocurre en México pasa, para todo fin práctico, desapercibido en EE.UU. 

Ello se aprecia en el hecho de que la crisis financiera de 2008 y 2009 en ese país tuvo efectos devastadores sobre el desempeño de la actividad productiva en el nuestro, mientras que nuestras múltiples crisis de origen interno no han hecho mella en la economía de nuestros vecinos.

Lo mismo pasa cuando crece EE.UU., puesto que salpica beneficios para México mediante el impulso que brinda a nuestros exportadores, a los ingresos turísticos, y a las mayores remesas que envían los trabajadores mexicanos a sus familias en nuestro país. 

El principal problema para México en años recientes es que el dinamismo de la economía de nuestro vecino del norte ha dejado mucho que desear. En cada uno de los tres últimos años se han revisado a la baja, en varias ocasiones, las estimaciones de crecimiento de la economía estadounidense y lo mismo hemos tenido que hacer con los números esperados para nuestra economía. 

El 2015 no ha sido la excepción, a pesar de todo el entusiasmo que rodeó la aprobación de las varias reformas estructurales y que llevó a los analistas a hablar del “Momento México”, momento que, dicho sea de paso, nunca llegó. 

No obstante, nuestras autoridades siguen depositando sus expectativas de crecimiento para México en estas reformas. Por ejemplo, a mediados de octubre, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, mencionó en el foro “Impulsando México: El futuro después de las reformas” que “será muy difícil esperar que del exterior venga el crecimiento… La recuperación de EU no se ha dado con el brío que uno esperaría y el impulso que nos va a dar, si bien es cierto que va a ser positivo, no va a ser lo suficiente como para alcanzar las tasas de crecimiento que el país necesita”. Él consideró, por tanto, que “…será a partir de la implementación de las reformas que México aumentará su crecimiento”.

Me temo que ese es un optimismo infundado. Hay, eso sí, cambios importantes en los sectores energético y de telecomunicaciones, pero debemos estar conscientes de que sus efectos sobre la producción, el empleo y, principalmente, el ingreso de la población, son secundarios y no se percibirán en 2016 ó 2017, sino varios años después.

Mientras tanto, las reformas estructurales que son cruciales para elevar la productividad y, por ende, el ritmo de crecimiento de la economía, siguen brillando por su ausencia. Los cambios que con el nombre de reformas se hicieron en lo fiscal, laboral y educativo, son a todas luces insuficientes para apuntalar un crecimiento acelerado de nuestra economía. 

Por otro lado, hay reformas que siguen pendientes y que no se vislumbran en el futuro próximo. Me refiero a mejoras sensibles en el Estado de derecho, así como en la impartición de justicia, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción, que también impulsarían el incremento de la productividad en nuestro país.  

Por consiguiente, considero que, en ausencia de todas esas reformas, México seguirá siendo una economía sin tracción propia y no podrá crecer por encima de lo que nos permite el impulso de la economía estadounidense, que en 2016, efectivamente, seguirá siendo insuficiente “para alcanzar las tasas de crecimiento que el país necesita”.

*El columnista es doctor en Economía y dirige su despacho de consultoría en asuntos económicos y financieros. Dicta conferencias y ha publicado más de 2,000 artículos en periódicos y revistas.

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