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México y la COP21: ¿Nueva farsa?

Es un hecho que los acuerdos que emanan de esta reunión son vinculatorios, pero los países industrializados están lejos de cumplirlos.

01-12-2015, 3:30:57 PM
México y la COP21: ¿Nueva farsa?
Melchor Arellano

En la Cámara Alta, la secretaria de la Comisión Especial del Cambio Climático, Luz María Beristain, se quejó de que las instancias gubernamentales no entregaran en tiempo y forma las acreditaciones para asistir a la COP21. ¿Será porque tenían miedo de ir a París, o por los compromisos que terminarían adoptando?

Lo que es un hecho, es el carácter vinculatorio de las recomendaciones emanadas de dicha reunión o Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) que se celebra en Francia. Las autoridades tendrán que cumplir con los compromisos echados a cuestas aquí.

Como sea, no deja de ser una farsa la participación de México en la COP21 y las reflexiones en dicha cumbre de los países industrializados, porque estos jamás se van a someter a las recomendaciones que se produzcan en el cónclave internacional. Son ellas las contaminadoras, las que tienen la solución pero que no lo van a asumir.

Los resultados de la COP21 incidirían en 2015, designado Año Internacional de los Suelos, por decreto de la ONU, que plantea mayor seguridad alimentaria y protección de ecosistemas para prevenir y combatir el deterioro del suelo para proteger la agricultura con bajos niveles de carbono.

México se comprometió para 2030 a reducir 25% las emisiones de gases y compuestos (incluida la tonelada y media diarias de estiércol humano y perruno en el ambiente en el DF) de efecto invernadero. En 2013 nuestro país emitió 781 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalentes a MICO2E.

De seguir las cosas por el mismo camino, en 2030 el porcentaje de toneladas del agente contaminante alcanzará 1,110 millones de toneladas, con lo cual México ocupará la décima tercera plaza mundial y se convertirá en uno de los países más afectados por fenómenos naturales potenciales, que cada vez serán más potentes y mortíferos.

También se propuso terminar con la deforestación (con una promesa de 100% de abatimiento). Asimismo, se pararía este efecto nocivo en el suelo no sólo en esa proporción, sino abatirla en 480 municipios vulnerables. Lo que no dice es quién supervisaría esta promesa, extendida a 13 estados, que son los más afectados por el cambio climático: Baja California, Chihuahua, Sonora, San Luis Potosí, Veracruz, Quintana Roo, Chiapas, Guerrero, Yucatán y Oaxaca.

Por su parte, la “Francia en guerra”, busca que los 9,300 millones de dólares destinados a la lucha contra el cambio climático mediante la capitalización del Fondo Verde sean efectivos, puesto que 1,600 de éstos le correspondieron a los franceses.

Aunque no se puede pasar por alto que Francia está más preocupada por la confrontación con el Estado Islámico (EI), tal como lo ha manifestado el presidente Francois Hollande (por cierto el séptimo presidente de la quinta República) y en particular Bernard Bajolet, director general de Seguridad (DGSE).

De hecho, desde el 27 de octubre, fecha en que se reunió con el Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Brennan, el titular de la seguridad interna francesa trabaja con su homólogo estadounidense en dos frentes: a) el interno, enmarañado con los jóvenes franceses radicalizados, que se busca evitar su incorporación al EI y b) el externo, para detener las acciones terroristas planeadas por integrantes del EI.

La COP21, tiene otro compromiso: el de cumplir con la LAUDATO SI´ (que de acuerdo al dialecto umbro, significa “alabado seas”), sobre la verdadera conversión de la tierra en una casa común, contenida en la segunda encíclica del Papa Francisco, presentada el 18 de junio. El nombre fue tomado del cántico religioso llamado: “cántico de las criaturas”, cuya estrofa implica:

“Laudato si´, mi´Signore, per sora nostra matre Terra, la quale ne sustenta et governa et produce diversi fructi con coloriti flori et herba” o:

“Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas”. 

La encíclica citada se concentra en el planeta tierra como el sitio en el cual habitan los hombres que defienden la vida animal y reformas energéticas, donde resalta el subtítulo “sobre el cuidado de la casa común”.

El Papa hizo en este acto (su segunda encíclica), una crítica irónica al consumismo y desarrollo irresponsable demandando una causa global veloz y unificada para combatir y detener la degradación ambiental y el cambio climático. Así que a cumplir para que no haya “excomunión”… aunque eso es lo que menos le importa a los gobiernos de las grandes potencias y al mexicano.

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