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Siria: ¿La ruta a la tercera guerra mundial?

Los errores de Occidente podrían generar una nueva hegemonía rusa en Oriente Medio.

14-11-2015, 4:50:36 PM
Siria: ¿La ruta a la tercera guerra mundial?
Melchor Arellano

Tras el fracaso de Estados Unidos (EU) y Europa occidental en generar una solución para el grave conflicto en Siria, la mesa parece puesta para que Rusia asuma el control de Oriente Medio. El apoyo inicial vía Arabia Saudita a los rebeldes o contrarrevolucionarios sirios, que macabramente resultaron ser, en su mayoría, ISIS o Estado Islámico (EI), dejó atrás la posible salida al problema sin considerar la presencia rusa.

¿El salvador?

La Rusia de Vladímir Putin saca hoy provecho y quizá resuelva el conflicto, lo cual suena muy negativo para EU y la Unión Europea. Esta última enfrenta la peor crisis humanitaria después de la Segunda Guerra Mundial. Peor aún, no se vislumbra ningún escenario posible que detenga la migración siria al viejo continente y la serie de avatares que ello le provoca, incluyendo el riesgo de infiltrados del EI entre los desplazados.

Las incursiones rusas en el sur de Siria han recibido críticas de ciertas voces en Estados Unidos, que argumentan que Rusia se meterá en un problema. Rusia conoce mejor y está más cerca del área, lo cual le representa menos costos operativos. Desde el Mar Caspio, despliega sus operaciones con efectividad, causándole serios daños a EI.

Rusia sabe que si destruye o repliega al EI quedaría como héroe y ganaría una opinión mundial favorable. Estados Unidos y Occidente ya probaron el sabor de la derrota cuando se equivocaron por doble partida:

a) Apoyaron a los rebeldes al régimen de Bashar al Assad, entre los cuales había un buen número de miembros de EI, ahora enemigo público número uno del mundo;

b) Intentaron invadir vía la OTAN con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, acción que fue vetada por Rusia y China, provocándoles un triunfo diplomático y la simpatía del gobierno sirio.

De ganar, Rusia consolidaría su poderío regional, manteniendo de paso al régimen de Assad. Irán, entre otros países de la región, en una alianza con los rusos, también fortalecería su presencia en la zona.

Costos de guerra

¿De qué tamaño es el negocio?¿Cuánto ha costado el conflicto? ¿Cómo estaba Siria al inicio del conflicto? ¿Cómo está hoy?

Podemos hacer algunas estimaciones. Según un informe encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) al Centro Sirio de Investigaciones Políticas (SCPR por sus siglas en inglés), las pérdidas causadas por el conflicto ascendían, a fines de 2013, a 143,800 millones de dólares (mdd), que representan el 276% del PIB de Siria en 2010 a precios constantes.

Para el primer ministro sirio, Wael al-Halaqi, al 18 de marzo del 2014 la destrucción por el conflicto armado superaba los 31,000 mdd, equivalentes a 4.7 billones de libras sirias. Esta cifra, prácticamente implica el valor del Producto Interno Bruto (PIB) sirio en 2014 que, según The Economist Intelligence Unit (EIU), fue de 34,000 mdd ese año (el último dato que reporta el Banco Mundial era de 40,000 mdd en 2007). El premier sirio también indicó que el presupuesto destinado ese año a la reconstrucción apenas sería de 50,000 millones de libras sirias, alrededor de 333 mdd.

En 2011, al inicio de la guerra, Siria ocupaba el décimo lugar de los países del Medio Oriente en gasto militar, con un presupuesto de 1,900 mdd; contaba con 220,000 efectivos, 4,950 tanques y 473 aviones de combate. Hoy es difícil hacer cualquier estimación merced al caos imperante.

Asimismo, a datos de 2011, la población siria era de 22’160,000 habitantes. La población bajo la línea de la pobreza alcanzaba 11.9% y la tasa laboral era de 5.6 millones de habitantes, mientras que la tasa de desempleo alcanzó 12.3%. En 2011, el país exportaba 12,660 mdd e importaba 13,810 millones. Del PIB per cápita se sabe poco, pero se calcula que ha caído a la mitad desde aquel año a la fecha.

Cualquiera que sea el costo de una intervención directa de la OTAN, la Unión Europea no parece dispuesta a asumirlo en un conflicto que considera perdido. Tampoco para Estados Unidos parece ser ya ningún negocio, puesto que ha desistido de encabezar una intervención directa.

Hegemonía rusa

Para los rusos, queda claro, se trata de demostrar que tienen la capacidad, en solitario, para resolver conflictos que “beneficien al mundo”. Destruir objetivos del Estado Islámico solo es parte de una estrategia global que buscaría establecer una poderosa base rusa en Oriente Medio.

En el gobierno sirio predomina la opinión de que Estados Unidos creó a propósito el caos en la zona, buscando asegurar su poder y negocio de la guerra: mayor destrucción equivale a mayor ganancia en armas y reconstrucción de infraestructura.

La intervención rusa en Siria se produjo ante la amenaza a la supervivencia del régimen de Bashar al Assad, miembro de la corriente religiosa alauita (gran parte de los musulmanes la consideran una herejía, pues creen en la reencarnación, celebran la Navidad y consagran el vino), que desde los 1970 ocupa los principales círculos de poder en Siria, tradicional aliado de Rusia en la región.

Tras la recuperación de Crimea, Putin ampliaría la presencia no solo en el Caspio y países colindantes como Irán, sino en Oriente Medio, desafiando y poniendo en evidencia el poder estadounidense y europeo. Haría patente la debilidad y fracaso de Barack Obama en la lucha contra el EI, lo que se convierte en un proyecto de reasunción de hegemonía rusa.

Putin tomaría esa temeraria decisión en asociación con Irán, tras su éxito en la firma de un acuerdo nuclear favorable, que le permiten afianzarse como potencia regional.

Por otro lado, el desplazamiento de refugiados sirios constituye un problema para Occidente, no para Rusia, misma que puede darse el lujo de jugar ulteriormente con la demanda de apoyo mundial a la tragedia humanitaria. Es decir, mientras Putin luce su operación militar, el precio lo paga Europa.

El líder ruso apoyaría militar y políticamente al régimen de Assad para perpetuarlo en el poder. Habrá que ver si la debilidad no es ya demasiado grave, pero en su favor Rusia cuenta con su presencia militar en la zona de Latakia (un promedio de 30 aviones y miles de soldados, brigadas navales e infantería, tanques T-90 y artillería), capaz de efectuar ataques aéreos sobre el EI.

La ruta a la tercera guerra mundial

Putin se refirió a los kurdos en la Asamblea General de la ONU, diciendo que nadie más que Assad y las milicias kurdas están “combatiendo verdaderamente al Estado Islámico”. Los kurdos eran o “son” aliados de Occidente y, de ganar al EI, cobrarían exigiendo reconocimiento a su soberanía, lo cual no le conviene a Turquía, miembro de la OTAN.

El gobierno turco se ha comportado de forma muy ambigua, bombardeando al EI, pero también a los kurdos. Por desgracia, el cruel ataque terrorista del pasado 10 de agosto en Ankara posiblemente marque un cambio radical en su participación. Para quien esto escribe, una posible nueva guerra mundial podría tener su epicentro en Turquía. Los turcos podrían declarar la guerra no solo al EI, sino a su eje de apoyo fáctico: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Libia e Irak mismo. Esto obligaría a los miembros de la OTAN a intervenir, puesto que Turquía es miembro de dicha alianza.

Falta el punto de vista israelí, para quienes la permanencia de un Estado alauita protegido por Rusia sería conveniente, pasando por la destrucción de sus armas químicas. Esta minoría, calculada en 2 millones de personas, debería quedar protegida, aun en caso de una caída del régimen de Assad. Esta religión, en conjunto con los suníes moderados, mantendría alejada la influencia del Hezbolá iraní en Siria.

En Siria, según datos oficiales, los sunitas son mayoría con 72%, mientras que los alauitas constituyen 14%, los cristianos 12% y las minorías drusas y chiítas 2%. Este hecho es toral: el Ejército Islámico es sunita.

Diplomacia rusa a toda vela

En contraste, el acuerdo entre Moscú, el primer ministro sirio Walid al-Moallem e Irán, representado por el viceprimer ministro para Asuntos Árabes y Africanos, Hossein Amir-Abdollahian, buscaría la continuidad de Assad y la conversión de Rusia en principal protagonista, en alianza con Irán, para desilusión de las fuerzas rebeldes sirias, que se sintieron traicionadas por Occidente.

Putin encontró en Irán a su mejor aliado para perpetuar a Assad e incluso a Hezbolá, donde Irak podría ser el siguiente objetivo. Lo anterior se evidencia con: a) el convenio de cooperación en inteligencia entre Irán y Hezbolá; b) la decisión de Irak de permitir que Rusia envíe armamento militar por vía aérea; c) la creación de células de coordinación contra el EI y d) la compra de tecnología satelital y aeronaval rusa por Irán, por un monto superior a los 21,000 mdd.

Una petición siria oficial para que Rusia intervenga militarmente parece cosa de tiempo. El redactor del diario de Beirut al-Akhbar, Ibrahim al-Amin, dice que, tras conversaciones secretas, Rusia, Irán, Siria e Irak, crearían una nueva alianza. Aseguró que Rusia iría “…en el campo de batalla con su armamento moderno (…), junto con el ejército sirio y Hezbolá”.

Los primeros ataques aéreos rusos en Siria no fueron contra el EI, sino contra los rebeldes sirios de la zona estratégica de Homs, que amenazan la carretera que une Damasco con la costa alauita.

Las dudas y equivocaciones de Estados Unidos en Siria dejarían a Israel contra la pared. Aunque parezca catastrófico, podría darse el caso que Israel se alíe con los rusos, antes que ir contra objetivos estratégicos de Irán, debido a que Rusia podría bloquear las acciones navales israelíes sobre aguas libanesas y sirias, así como solicitar a sus aliados intervenir sobre las zonas de producción de gas israelíes. De esa forma, Putin habría eliminado cualquier acción israelí en Siria.

De darse una estrecha alianza entre Rusia, Irán y Hezbolá, el costo para Occidente podría ser letal. No hay que olvidar que los turcos se quejan de que los ataques contra gasoductos y oleoductos realizados por Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se hacen con la complicidad del Kremlin.

Lo más grave es que el tiempo ya se le acabó a Estados Unidos y Europa, y el costo de una intervención, además de no pasar la aduana del Congreso estadounidense, sería impagable. Putin estaría perfilado para ganar la batalla más importante y decisiva del nuevo milenio: el control del Oriente Medio.

*El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales, egresado de la UNAM y candidato a la Maestría en Estudios México – Estados Unidos en la ENEP Acatlán. Tiene diversas especializaciones en materia de Comercio Internacional, Derecho Marítimo, Transporte Intermodal, Turismo de Cruceros y Náutico, así como Periodismo y Comunicación.

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