Opinión

TPP: En resumen, un buen acuerdo

Más allá de los términos comerciales, el Acuerdo de Asociación Transpacífico considera temas como la protección de los derechos laborales y ciberseguridad.

10-11-2015, 4:34:07 PM
TPP: En resumen, un buen acuerdo
Jorge Arturo Monjarás

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) es el tratado comercial más completo en la historia, ya que reúne todo el aprendizaje acumulado en más de 40 años de negociaciones multilaterales, desde la formación del GATT en 1947 y la Organización Mundial de Comercio en 1994.

El TPP incorpora la protección de los derechos laborales, incluyendo la libertad de asociación y negociación colectiva (formación de sindicatos), prohibición del trabajo forzado o infantil así como de la discriminación laboral. Igualmente, favorece el estímulo a la Responsabilidad Social Corporativa.

Del mismo modo, el TPP no va más allá de los términos comerciales que México ofrece a los países miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Canadá y Estados Unidos, pero sí los extiende a los nuevos socios: Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam, Australia, Brunéi, Chile y Japón. (ver infografía aquí). De hecho, México ya contaba con tratados bilaterales con Perú, Chile y Japón, así que en realidad suma seis países a su política comercial.

Nuevos temas

El TPP añade temas que en algún momento quedaron fuera del viejo TLCAN, como compras de productos y servicios del gobierno, servicios financieros, telecomunicaciones, productos y servicios digitales, comercio electrónico, protección de datos personales y ciberseguridad.

En el TPP se fomenta la eliminación de subsidios a la agricultura, con diversas limitantes, si bien cada país conserva el derecho de, por ejemplo, prohibir exportaciones de alimentos en caso de escasez. En ese terreno, no hay ninguna obligación de aceptar productos biotecnológicos (como transgénicos), por ejemplo.

En el terreno de los hidrocarburos, México mantuvo restricciones, como la obligación de solicitar permisos para su comercio exterior, así como la famosa prohibición de importar gasolinas hasta el 1º de enero de 2019. Igualmente, mantuvo como salvaguarda importante la importación de vehículos, autopartes y llantas usadas.

El TTP protege el libre flujo de inversiones y capitales, de forma similar a otros tratados, y marca reglas a seguir en caso de nacionalizaciones por motivos de interés público. Igualmente, fomenta que no haya condicionamientos para las inversiones extranjeras, como las referentes al contenido nacional, cuotas de exportación o importación.

También establece la libertad de adquirir servicios financieros en cualquier país firmante, siempre y cuando las empresas se atengan a las reglas locales, como en su caso sería la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). De lo contrario, les está prohibido hacer soliciting (promoción de sus servicios) de forma local.

En telecomunicaciones, el TPP prácticamente respeta cada regulación interna, aunque estable la obligación de dar interconexión no discriminatoria a las empresas de los firmantes y pide que no se restrinja ningún servicio del ramo a las compañías.

En cuanto al comercio electrónico, solicita la presencia de leyes que reconozcan la firma electrónica y los trámites sin papeles, así como la protección del consumidor y sus datos personales en cada transacción, algo para lo cual México ya cuenta con un marco legal. En el mismo terreno, pide que los países cooperen en la construcción de marcos legales y tecnológicos de ciberseguridad.

La propiedad intelectual

El tema de la propiedad intelectual merece un capítulo también, pero no existe una ampliación de los términos de protección en patentes, como se rumoraba. En realidad, se solicita a los gobiernos más responsabilidad sobre la protección de datos que se someten a patentes legales, como es el caso de químicos agrícolas, biológicos, farmacéuticos y de diseño industrial, entre otros, con el fin de que no “aparezcan” productos similares mientras se conceden los derechos.

De la misma manera, incluye el compromiso de conceder las patentes de la forma más rápida posible, para que el solicitante pueda disfrutar su plazo de protección más integralmente. Sobre estos temas específicos, México pidió reservas por entre cuatro y cinco años.

De hecho, el TPP reconoce el derecho de cada país a modificar sus leyes de propiedad intelectual por motivos de proteger la salud de su población, como lo sería en relación con las medicinas.

En lo referente al copyright y el combate a la piratería, el tratado no va más allá de lo usual en cuanto a la defensa de audio, video, software, etc., pero sí considera la necesidad de proteger estos derechos en las redes sociales, algo para lo que México también solicitó una salvaguarda por cinco años.

Respecto de los contratos con gobiernos, el TPP pide un trato igualitario, transparencia y la posibilidad de participar por medios electrónicos. En este caso, como otros países, México reservó una larga lista de servicios a mexicanos, por motivos de seguridad, entre otros.

Por último, el TPP plantea un sofisticado sistema de resolución de controversias mediante paneles de expertos, en caso de disputas, para el caso de que uno de los firmantes juzgue que otro no está cumpliendo en alguna materia.

Más que mensajes a México o a alguno de los países firmantes, el TPP parece empeñado en ponerle enfrente a China un acuerdo de avanzada, una especie de ideal a cumplir para abrirse a los tratados internacionales.

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