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Punto de quiebre: un momento negativo clave del éxito

Pareciera que nuestra mente está diseñada para encontrar el problema y hacer caso omiso de las oportunidades que se esconden detrás de nuestras ideas fatalistas.

06-11-2015, 9:04:46 AM
Punto de quiebre: un momento negativo clave del éxito
Marcela Hernández y Hernández, Coach empresarial y de vida

En coaching llamamos quiebre a toda situación que interrumpe el flujo natural de nuestro día a día. Aquello que acapara nuestra atención por tratarse de una situación “anormal”; algo que nos inquieta y nos hace pensar constantemente en ello.

De alguna manera, esta situación nos saca por un momento del camino o incluso nos cambia el rumbo. Generalmente, un quiebre viene acompañado de alguna emoción restrictiva: miedo, incertidumbre, ansiedad, ira, frustración, etc.

Contrario a lo que muchos piensan, el coaching no es sólo para “arreglar” un problema. Los quiebres también pueden ser positivos, por ejemplo-  la oferta de un nuevo puesto o empleo, un cambio de residencia, el inicio de una nueva etapa en nuestra vida, por mencionar algunos.

Lo malo es que pareciera que nuestra mente está diseñada para encontrar el problema, y hacer caso omiso de las oportunidades que se esconden detrás de nuestras ideas fatalistas.

En mi experiencia como coach, he comprobado lo fácil que es para el ser humano concentrarse en lo malo que le pasa. En nuestra mente siempre hay demasiadas razones para quejarnos: lo que nos hace falta; lo que tememos, lo que no hemos logrado,  nuestros defectos o los de los demás, etc.

Mucho de lo malo que nos pasa, tiene más que ver con la forma en que  estamos interpretando la situación y el enfoque que le damos a las cosas, es por ello que un arduo trabajo de auto-observación se vuelve indispensable para darnos cuenta si es que nuestras inquietudes y malestares son reales o si sólo son parte del enfoque que hemos decidido darle a la situación.

La mente está muy identificada con el lado negativo de las cosas, y los pensamientos nocivos se vuelven un hábito – o mejor dicho un vicio- del que difícilmente podemos percatarnos. Vienen a nosotros de manera automática, ya ni siquiera somos conscientes de ellos, sino que los aceptamos como parte de nosotros y se convierten en el lente a través del cual observamos el mundo.

En su libro Entrenar la Compasión, Norman Fisher nos propone 3 pasos de la filosofía budista y enseñanzas Zen para lidiar con los pensamientos negativos:

1. Date cuenta cuando surge un pensamiento negativo habitual

A pesar de tus buenas intenciones, de manera automática llegarán a tu mente este tipo de pensamientos, se tratan de un impulso habitual. Ahora que lo sabes, ¿crees poder darte cuenta de ellos?

No tienes que juzgarlos o avergonzarte de ellos, sólo obsérvalos, es lo primero que necesitas para restarles fuerza y poder.

2. Detente

En cuanto te des cuenta de la llegada de estos pensamientos, interrumpe por un breve momento lo que estás haciendo, si estás sentado, párate, si estás caminando, detén el paso y no permitas que tus pensamientos continúen avanzando.

3. Respira

Cuando te haces consciente de tu respiración, regresas al momento presente, tu atención se centra en lo que está pasando aquí y ahora. Los pensamientos pasan a un segundo plano e incrementamos nuestra capacidad de concentrarnos. 

La vida  es como un espejo que nos devuelve nuestros propios pensamientos. En términos budistas: al mirar el mundo lo teñimos de nosotros mismos. No es de extrañarse que las personas negativas tiendan a vivir en medio de contrariedades.

¿Qué beneficios encontrarás al cambiar tus pensamientos nocivos habituales?

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