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5 lecciones de Onest para ser una empresa incluyente

Para esta compañía proveedora de servicios logísticos la discapacidad no es incapacidad, así que emplean a 100 personas con diferentes discapacidades.

05-11-2015, 11:55:46 PM
5 lecciones de Onest para ser una empresa incluyente
Eliesheva Ramos

El trabajo es un derecho para todos. Esa es la filosofía de Onest, empresa mexicana que implementó un modelo de integración laboral denominado ECA (Empleo con Apoyo), el cual les ha permitido la contratación en igualdad de condiciones laborales de un centenar de personas con discapacidad. “Es una metodología que respeta la diversidad humana, un valor de las sociedades modernas”.

Los fundadores, además de una visión empresarial, siempre han tenido la meta de ser una empresa dedicada a la gente. “Somos muy competitivos, competimos contra empresas de clase mundial y somos el segundo operador logístico en México, pero también estamos convencidos de que la inclusión no está peleada con la competitividad” explica a AltoNivel.com.mx Jorge Américo Flores, director de Recursos Humanos.

La historia

El primer acercamiento de Onest con personas con discapacidad lo realizaron siete años atrás de la mano de Manpower, una empresa de Recursos Humanos. Fue así como llegaron cinco personas con discapacidad intelectual, pero la experiencia no fue del todo satisfactoria.

“Fue un arranque difícil, nos costó mucho trabajo”. Flores recuerda que los nuevos empleados fueron colocados en un área de manufactura ligera donde realizaban labores de etiquetado, armado y ensobretado”.

Los nuevos empleados trabajaban juntos y contaban con el apoyo de un supervisor, y aunque su desempeño era bueno, el proyecto no crecía. Para que Onest pasara de cinco a casi cien empleados con discapacidad transcurrieron siete años y largas jornadas de aprendizaje.

Lecciones

1. Cómo seleccionar a las personas adecuadas

El personal del departamento de Recursos Humanos de Onest pensó que tendrían que adoptar nuevas formas de trabajo y nuevos requisitos de selección, pero descubrieron que estaban equivocados. “El proceso de reclutamiento se hace igual que para una persona sin discapacidad: si ya tienes claras las necesidades del puesto simplemente buscas una persona con discapacidad que pueda cubrirlas”.

2. Cómo llegar a estos grupos

El segundo paso fue cómo hallar a las personas con discapacidad que ya están listas para enfrentar ambientes laborales. “Mira qué contradicción tan grande: son muy pocas las oportunidades para ellos pero también es difícil encontrarlos, porque no pones anuncios y ellos llegan a la empresa, no funciona así, la contratación se da a través de una red de empleo como la de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social”.

Onest, precisa, tiene más de nueve convenios con diversas entidades como el DIF y organizaciones no gubernamentales para la contratación de personas con discapacidad.

Una parte que facilitó la inclusión en Onest fue que debido al tipo de discapacidad de sus empleados no fue necesaria la modificación de sus instalaciones. “No se requirieron rampas ni nada por el estilo; la discapacidad motora y la visual sí necesitan adecuaciones”.

3. Adiós a la visión asistencialista

Otra de las lecciones, quizá de las más importantes, fue dejar de lado la visión asistencialista. “No puedes tener un programa de inclusión de cien personas porque el costo es muy importante ya que tienen el mismo sueldo que el resto del personal; su salario representa más de medio millón de pesos mensuales, si no fueran productivos, si no fuera un proyecto sustentable, sería muy difícil mantenerlo, en cambio así ellos no están más preocupados que cualquier otra persona por un recorte”.

Ante este descubrimiento, el proceso fluyó. “Entendimos que la inclusión no puede tener un enfoque filantrópico, pues el día que la empresa tiene problemas financieros los primeros gastos que se cortan son los de ese tipo de programas”.

4. La aceptación es el camino

Algo muy interesante en esta evolución de la filantropía al concepto de inclusión fue la manera en que estas personas con discapacidad intelectual eran tratadas en Onest, una empresa compuesta por 2 mil 500 personas.

“Pasamos de la sobreprotección a la aceptación. Inicialmente se escuchaban comentarios como “pobrecito, lo voy a ayudar” pero con el tiempo fueron vistos como compañeros de trabajo. Hubo una evolución en el resto del personal”.

Una de las tareas que realizan las personas con discapacidad intelectual en Onest es el etiquetado. “Por la naturaleza de nuestro negocio diariamente se pegan miles de etiquetas, así que necesitamos a infinidad de personas, las cuales no tienen que tener capacidades extraordinarias”.

Jorge Américo Flores precisa que además del personal con discapacidad intelectual, también trabajan personas con discapacidad motora y auditiva, las cuales pueden realizar cualquier tipo de tarea relacionada con inventarios, surtidos y embarques. “El almacén es un lugar muy propicio para este tipo de trabajadores, no así para las personas invidentes pues las tareas son visuales”.

5. Asesoría

El director de Recursos Humanos de Onest recomienda a las empresas buscar ayuda especializada. Onest vivió un proceso menos accidentado gracias a Stimulo, Centro de Estímulo y Desarrollo Neurocognitivo A.C.

La asesoría logró que el proyecto se volviera más formal y le enseñó a Onest que la inclusión exitosa no es cuestión de buenas intenciones, pues para que se convierta en un modelo sustentable se requiere una metodología.

Además, Onest ha estado trabajando de manera muy cercana con instancias del Instituto Mexicano del Seguro Social, las cuales han realizado levantamientos para saber en qué departamentos podrían contratar personas débiles visuales o invidentes.

La transformación de la empresa

La mayoría de los empleados con discapacidad están entre los 19 y 30 años, y de los cinco primeros contratados, cuatro aún siguen en la empresa. “Hemos vivido juntos su crecimiento, dos se casaron y llevan una vida matrimonial plena, porque un empleo formal no sólo los integra de manera laboral sino de manera social; ahora ellos son sujetos de crédito, manejan tarjetas de nómina, son más independientes a pesar de que algunos de ellos aún viven con sus padres”.

A casi una década de la contratación de cinco personas con discapacidad, Onest sólo habla de satisfacciones y grandes aprendizajes. “Ahora vivimos la discapacidad de otra manera, ahora sabemos que todas las personas tienen algo que aportar, y no me refiero sólo a las personas con discapacidad, también hablamos de ancianos, embarazadas, que también suelen ser discriminadas. Todas las personas tienen potenciales, dones, cosas que ofrecer, así que porqué centrarnos en lo que no pueden hacer en lugar de ver lo que sí pueden hacer”.

Y ese cambio incluyente no está circunscrito al ámbito laboral. “Si cambias tu paradigma sobre la discapacidad eso se refleja en el hogar, con los vecinos, en la escuela. La discapacidad toma una dimensión diferente porque ya ves a esa persona exactamente como eso, como persona, además de que sabes que puede ser muy productivo”.

Jorge Américo Flores asegura que esas personas humanizaron sus procesos de selección y reclutamiento así como su manera de percibir a las personas con discapacidad, así que ofrece ayuda a cualquier empresa interesada en convertirse en una organización incluyente. “Hemos documentado los procesos así que podemos apoyarlos”.

Flores finaliza la plática con una reflexión: Las personas con discapacidad pueden ser muy productivas si se les ubica en el lugar correcto, pero tampoco hay que idealizarlas, pues también se ausentan, se enojan y se entristecen. “La clave es verlos como lo que son, personas con altas y bajas”.

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