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Mauricio Macri, gran ganador de comicios en Argentina

El oficialista Daniel Scioli quedó en primer lugar (36.8%), sin embargo, Macri (34.3%) dio la sorpresa y se perfila como favorito para la segunda vuelta.

26-10-2015, 7:59:02 AM
Mauricio Macri, gran ganador de comicios en Argentina
Notimex

El jefe de Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, se erigió como el gran ganador de las elecciones presidenciales de Argentina, ya que contra todos los pronósticos logró un virtual empate con su amigo y rival, el oficialista Daniel Scioli y se perfila como favorito para la segunda vuelta.

Aunque quedó en segundo lugar con el 34.3 por ciento de los votos, frente al 36.8 alcanzado por Scioli, Macri avanzará hacia el “ballotage” (segunda vuelta) del 22 de noviembre en la búsqueda del respaldo del más del 60 por ciento de los ciudadanos que ayer votaron en contra del kirchnerismo.

Los resultados sorprendieron al propio Macri, a quien las encuestas le aseguraban alrededor del 30 por ciento de los votos y una diferencia de casi 10 puntos frente a Scioli.

El millonario empresario consolida así una breve y acelerada carrera política que comenzó en 2003, cuando ya tenía 44 años, con la creación del partido derechista Compromiso para el Cambio, que luego se transformaría en el frente Propuesta Republicana y que finalmente sería mejor conocido como PRO.

En su estreno político, se postuló como candidato a la jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y aunque perdió, comenzó a trabajar para fortalecer su estructura partidaria.

Un par de años más tarde ganó una diputación, pero jamás mostró interés en un trabajo legislativo que estuvo marcado por sus faltas a las sesiones y ausencia de proyectos.

En 2007, Macri volvió a postularse como jefe de Gobierno, pero ahora sí ganó y se transformó en uno de los principales enemigos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, la pareja que se alternó la presidencia del país desde el 2003.

Sin tener dotes de orador, ni profundidad ideológica, Macri consolidó la penetración del PRO en la capital y en 2011, después de abandonar la pelea por la presidencia porque no le alcanzaban los votos, fue reelegido como jefe de Gobierno con un contundente 64 por ciento.

El candidato siempre fue un ácido crítico de los Kirchner, defensor de la dictadura militar y de las políticas neoliberales del ex presidente Carlos Menem, basadas en privatizaciones de servicios públicos y reducción del gasto en programas sociales.

Sin embargo, durante la campaña tuvo que suavizar su discurso para allegarse votos, e incluso sorprendió al reconocer logros del kirchnerismo y prometer que mantendría varios de sus políticas sociales, así como las reestatizaciones de la petrolera YPF y Aerolíneas Argentinas.

En un afán de despegarse de la imagen de líder de la derecha que lo identificó desde su nacimiento político, Macri se fue corriendo hacia el centro para garantizar que no era el candidato del neoliberalismo, el ajuste y la devaluación, como denunciaban los kirchneristas.

Con miras a las presidenciales de este año, el jefe de Gobierno armó la alianza Cambiemos a la que se sumaron, de manera impensada, la tres veces candidata presidencial Elisa Carrió y Ernesto Sanz, el dirigente de la Unión Cívica Radical, el partido tradicionalmente opositor al peronismo.

Ambos dirigentes se unieron a Macri pese a que durante años fueron algunos de sus principales críticos, pero vislumbraron que podía ser el único en vencer al oficialismo.

Con propuestas generales como terminar con la pobreza, el narcotráfico y “unir a la Argentina”, Macri convocó y logró el voto útil para terminar con los más de 12 años de gobiernos krichneristas.

Los resultados de este domingo consolidan la breve e intensa carrera política de un empresario que torció su destino, ya que su padre, Franco Macri, siempre lo preparó para ser el heredero del emporio de la construcción que lleva el apellido familiar.

Las constantes peleas con su padre y algunos fracasos en los negocios lo llevaron a pensar que sería mejor buscar un proyecto propio, y lo encontró en 1995, al ganar la presidencia de Boca Juniors, el equipo más popular del país.

Pocos años antes, en 1991, Macri había sido secuestrado durante dos semanas, tragedia familiar que se repetiría en 2003 con el secuestro de su hermana menor, Florencia, quien, al igual que él fue liberada mediante un pago millonario.

Al frente de Boca, el empresario comenzó a disfrutar una popularidad inédita gracias a que durante su gestión el club ganó el mayor número de títulos de su historia, incluidos 11 campeonatos internacionales.

De ahí saltó a la política, y el 22 de noviembre, apenas 13 años después de haber peleado por su primera candidatura, puede convertirse en el nuevo presidente de los argentinos.

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