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Cerveceras: Cada vez menos y más grandes

La fusión de AB InBEV y SAB Miller crea un monstruo que controla más de la cuarta parte del mercado global de cerveza.

13-10-2015, 11:47:25 AM
Cerveceras: Cada vez menos y más grandes
Jorge Arturo Monjarás, editor de Finanzas de Alto Nivel

Cuando la industria cervecera mundial entró en la era de las fusiones, a finales de los 80, pocos hubieran predicho que la consolidación llegaría a tal extremo. Hoy, una sola empresa controlará más de 350 marcas y 26.9% del mercado mundial de la bebida. Esto es, una cuarta parte y se antoja demasiado.

La más reciente operación es increíble por su tamaño: 109,000 mdd. AB InBev y SAB Miller eran por si mismos verdaderos monstruos multinacionales: eran la uno y la dos, por cierto. Entre tanta inicial queda los restos de historia de aquellas cerveceras que algún día no tuvieron nada que ver entre sí.

La AB viene de Anheuser Busch, estadounidense y productora de Budweiser y Michelob, por ejemplo. La partícula In viene de Interbrew, la cervecera belga formada a partir de varias fusiones, una de cuyas partes, por cierto, se fundó en ¡1366! La Bev viene de la unión de las dos principales empresas del ramo en Brasil: Brahma y Antarctica, fundadas ambas en el siglo XIX. Por desgracia, ya no les quedó espacio para incluir alguna referencia a la mexicana Cervecería Modelo, parte de ella desde 2013.

Así que esta empresa por si sola tiene capitales y marcas belgas, estadounidenses, brasileñas y mexicanas, que son radicalmente diferentes en alcance, sabor, público meta y calidad. Las marcas “globales” de esta empresa son Stella Artois, Corona y Budweiser, que NADA tienen que ver en términos de sabor.

Pero aquí dentro están Brahma y Quilmes (de Argentina), más parecidas a Corona en lo masivo, la sabrosa Löwenbräu, la también muy selecta Franziskaner, Beck’s, la más preferida en Bélgica, que es Jupiler; la canadiense Labatt y la preferida en Corea: CASS.

SAB Miller, controlada desde Gran Bretaña, viene a su vez de Sudáfrica y de Estados Unidos, pero tiene una gran presencia en Sudamérica, principalmente en Colombia.

En ahora segundo lugar, tras la fusión queda Heineken, propietaria entre otras cosas de Femsa Cerveza, la otra mitad de la industria mexicana. Debido a ello, incluye marcas tan diferentes como Pilsener y Tecate. Tiene cerca de 9% del mercado mundial, pero su joint venture en China, CR Snow, es la tercera en la lista y tiene ¡una cuarta parte del mercado chino!

El quinto lugar mundial le corresponde a la estadounidense Pabst Brewing Co., que con marcas como Blue Ribbon, Lone Star y Old Milwaaukee es una de las menos conocidas en estas latitudes.

La sexta sería entonces Tsingtao, la segunda marca en China, que nos llega a México por un acuerdo comercial con Modelo.

¿Porqué llegamos a estos extremos con la industria cervecera? Hay algunos elementos importantes:

1)   Esta industria no tiene tantas resistencias por parte de autoridades antimonopolio. Ni siquiera a las muy combativas autoridades europeas les preocupa demasiado que la consolidación provoque alzas en los precios. Es alcohol, no precisamente un producto de primera necesidad, aunque haya quien opine lo contrario.

2)   La industria tiene la doble particularidad de ser muy accesible para la producción artesanal, lo cual genera nuevas marcas y nichos de mercado, pero también tiene muy altas barreras de entrada para la producción masiva, toda vez que se requiere agua de buena calidad y lúpulo en grandes cantidades. El lúpulo en particular se puede convertir en un problema en años de escasez y algunos artesanos han probado sustituirlo con otros ingredientes, pero ya es cuestión de acostumbrar al público.

3)   De esta forma, una corporación multinacional no necesita más que seguir al pie de la letra cada una de las recetas de sus marcas de cerveza, para asegurar el mismo sabor y características a sus clientes, mientras que canaliza inversiones enormes y modernas estructura financieras para asegurar los suministros y la distribución a gran escala.

4)   Aquí aplican al 100% las ventajas de una empresa global, con sentido local, que ha sido adoptada sin problema por estas grandes corporaciones. Corona y Negra Modelo siguen siendo marcas mexicanas, aunque los directivos que las lleven sean, brasileños, por ejemplo.

5)   La competencia encarnizada ha exigido que todas las empresas de cierto tamaño en el mundo adopten los más modernos esquemas de eficiencia corporativa, si quieren sobrevivir. A Modelo le sobraban varios cientos de personas y existían prestaciones que tuvieron que dejarse de lado con la llegada de AB InBev al timón. A cambio, los trabajadores de Modelo laboran en una firma más estable, y pueden aspirar a una carrera global.

¿Pueden seguir las fusiones? Todo indica que sí, aunque queden menos espacios. Sin embargo, hay buenas opciones en Oriente, por ejemplo. Visto así, el panorama global apunta a media decena de jugadores de tamaño gigantesco, en medio de infinidad de empresas artesanales, buscando competirles, pero muy limitadas por el abasto de materias primas.

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