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¿Padeces el síndrome del domingo por la tarde?

La neurosis del domingo está relacionada con la experimentación de un vacío existencial. Cuando descubres que no tienes nada que hacer, salvo estar contigo mismo.

09-10-2015, 8:00:32 AM
¿Padeces el síndrome del domingo por la tarde?
Marcela Hernández y Hernández, Coach Empresarial y de Vida

¿Qué prefieres estar muy estresado y ocupado o estar relajado y un tanto aburrido? Cualquiera pensaría que la segunda opción es la más amable, pero en realidad los seres humanos somos más intolerantes a la tranquilidad que al caos. Seguramente porque el caos nos distrae del más temible de los encuentros: el encuentro con nosotros mismos.

El tráfico, la oficina, el gimnasio, la esposa(o), los niños, los amigos, la maestría, la mascota, actualizar mi estado en redes sociales, miércoles de cine, “juevebes”, el viernes social, sábado para sacar adelante más pendientes, domingo de barbacoa para curar la cruda o de carrera 5k (para los sanos), comida familiar, si acaso ir a misa y por ahí de las 5:00 de la tarde, comienzas a experimentar un tremendo malestar… Descubres con terror que por fin: ¡no tienes nada qué hacer!

Viktor Frankl, autor del libro “El Hombre en busca de sentido” y creador de la logoterapia -tercera escuela de psicología de Viena– define dicho malestar como el síndrome del domingo por la tarde o la neurosis del domingo, la cual está relacionada con la experimentación de un vacío existencial. Es decir la sensación de no tener una razón de ser o un sentido claro de la vida.

Cuando nos enfrentamos a la calma y el silencio, comienzan a salir nuestros fantasmas internos, nuestros miedos, nuestras carencias, las preguntas sin respuestas y la conciencia de nuestras insatisfacciones. 

Tu primer impulso será salir corriendo, tomar el teléfono y sonsacar a alguien para que se reúna contigo; quizá saldrás a un centro comercial a comprar algo que llene momentáneamente tu vacío o buscarás cualquier actividad que logre adormilar esa angustia generada al enfrentarte a ti mismo.

3 preguntas de coaching para llenar tu vacío existencial:

1. ¿Qué puedes hacer por la gente que amas o por la gente que está a tu alrededor?

Encerrarte en tus problemas y enfocarte sólo en lo que te hace falta, puede ser una de las principales fuentes de vacío.

Viktor Frankl cree que muchos problemas tienen su raíz en un énfasis excesivo sobre los mismos. Con frecuencia, si te alejas un poco de ti mismo y te acercas más a los demás, los problemas suelen desaparecer.

2. ¿Cuál es tu proyecto de vida en este momento y cómo éste te ayuda a trascender?

¿A qué eres llamado, qué acciones y logros están esperando a que los cumplas? Encontrar una razón para despertarnos día a día, algo que nos apasiona y desafía nos obliga a estar en el aquí y el ahora, desde este lugar no existe el vacío, porque nos encontramos inmersos en nuestras acciones y nuestros objetivos.

3. ¿Qué puedes hacer para que tus insatisfacciones o sufrimientos no sean inútiles?

Quizá ya hayas escuchado que ante una adversidad o pena cambies la pregunta ¿por qué me pasó esto a mí? y busques la respuesta a la pregunta ¿para qué me pasó esto a mí?

Aprovecha el vacío

Así como las emociones no son buenas ni malas, simplemente son, el vacío existencial también es. No lo juzgues, déjalo ser y vívelo profundamente. Dale forma, imagínalo como si fuera una persona o un ente que está parado frente a ti y obsérvalo con compasión. ¿Qué está tratando de decirte?

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