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Plan económico 2016, ¿suficiente para la turbulencia?

Aprobada la Ley de Ingresos, comienza la discusión de la Ley de Egresos. Luis Fernando de la Calle analiza el panorama.

01-10-2015, 3:16:02 PM
Plan económico 2016, ¿suficiente para la turbulencia?
Luis Fernando de la Calle Pardo / De la Calle, Madrazo, Mancera

En los Criterios generales de política económica 2016, el gobierno identifica tres retos importantes: la contención de la deuda pública, los precios deprimidos del petróleo y el panorama complejo y volátil de los mercados financieros internacionales.

Para enfrentar estos desafíos, el gobierno presentó un presupuesto ‘base cero’ que consiste en reevaluar el gasto en términos de costo/beneficio social. De la propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) se puede concluir que la abrumadora mayoría de los gastos sobrevivió al ejercicio de presupuesto base cero. Solo se hizo una reducción de 5.8% con respecto al PEF aprobado en 2015; es decir, 94.2% no resultó afectado.

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Las dependencias del gobierno federal están haciendo el mayor esfuerzo con una reducción de 9.9%, y Pemex y CFE con 11.8%. Los ramos “autónomos” verán incrementados sus presupuestos en 12.5%.  

¿Realmente el paquete presentado contribuye a cambiar la trayectoria y crecimiento del endeudamiento público? De acuerdo con las cifras presentadas ante el Congreso, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (el total de la deuda) sobre el PIB será de 47.8% en 2016 y de 47.4% en 2018.

El programa económico que presentó el gobierno al inicio del sexenio prometía terminar el mandato con un saldo de 39% del PIB. En los últimos años ha aumentado de manera importante el saldo de la deuda y el nivel que ha alcanzado es demasiado alto para argumentar que la economía está blindada para las turbulencias.

El programa descansa en una reducción del gasto de 25.7% del PIB estimado para 2015 a 23.6% en 2018. Para los ingresos se espera una caída de 22.2 a 21.5% entre 2015 y 2016, y luego ingresos estables en 21.6% hasta 2018.

Por otro lado, se propone que el balance público (déficit) se reduzca de 3.5% del PIB en 2015 a 3% en 2016 y a 2% en 2018. El déficit sin inversiones de alto impacto será de 0.5% en 2016, pero del restante 2.5% Pemex solo representa el 0.8%. Es decir, se estarían incluyendo en este rubro conceptos que antes se habrían clasificado dentro del déficit público sin Pemex.

Aunque el gobierno se esté ajustando, la mayor parte de la carga recae en los contribuyentes. Los ingresos tributarios como porcentaje del PIB (10.3% en 2014) se estiman en 12.7% en 2015 y se prevé que se mantendrán en este nivel hasta 2018.

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El otro rubro que sufrirá el ajuste es el gasto en inversión física. En el programa de 2015 se había estimado que el gasto público en inversión física sobre el PIB fuera de 4.4% en 2018, con el objeto de contar con suficiente infraestructura para potenciar el desarrollo. En el programa que se acaba de presentar se estima que solo será de 3.1%. 

Hoy es momento para planear las finanzas públicas con base en un reducido precio del petróleo y transitar al empleo eficaz del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo. Ahora que el precio es bajo y se emprende un esfuerzo para adecuar las finanzas públicas a ese nivel, es necesario legislar una política para que siempre se presupueste con un precio bajo, con el objetivo de acumular reservas y utilizarlas para financiar proyectos de inversión que promuevan el crecimiento. Solo de ese modo se podrá argumentar con suficiente credibilidad que México no debe ser tratado como un país emergente, aunque lo sea.

El doctor Luis Fernando de la Calle es director y socio fundador de la consultora De la Calle, Madrazo, Mancera.

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