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Dos nubarrones acechan la economía mexicana en 2016

Una baja acelerada de los precios del petróleo y el descenso de China traerían graves consecuencias para México.

01-10-2015, 1:43:41 PM
Dos nubarrones acechan la economía mexicana en 2016
Carlos Elizondo / Analista del CIDE

Es comprensible que nadie lea un artículo que hable de los riesgos del año entrante. No porque los años recientes hayan sido buenos, sino porque no creemos que se pueda poner peor. La mala noticia es que los peligros para 2016 son muchos.

No voy a hablar de los riesgos más de fondo que enfrenta el planeta. Para ello recomiendo el reporte de la Global Challenges Foundation, intitulado Doce riesgos que amenazan la civilización humana. Tampoco centraré mi análisis en los riesgos políticos. Si bien hay elecciones para gobernador en 12 estados, los resultados no deberían tener mayor impacto en la gobernabilidad de México.

En noviembre de 2016 habrá elección presidencial en Estados Unidos. Un triunfo de Donald Trump generaría enorme incertidumbre respecto a la relación con México. Sin embargo, los especialistas en la política de Estados Unidos siguen pensando que es poco probable que gane siquiera la candidatura de su partido, aunque hasta hace poco decían que era muy poco factible que siguiera subiendo en las encuestas, y lo ha conseguido.

En esta columna señalaré dos riesgos económicos relevantes para el año entrante, esperando, claro está, que no sucedan. El mayor riesgo para México es que el precio de la mezcla mexicana de crudo descienda por debajo de los 30 dólares por barril.

El costo para las finanzas públicas sería significativo, ya que el seguro contratado por el gobierno federal fue a un precio promedio de 49 dólares por barril. Para Pemex, este escenario sería catastrófico. Tampoco sería fácil, a esos precios, asignar los campos programados en la Ronda Uno. En ese contexto, el crecimiento del PIB quedaría muy por debajo del utilizado por el gobierno como escenario base en el paquete económico del año entrante, es decir, 3.1% de aumento.

El segundo gran riesgo es un descenso acelerado en el crecimiento de China. El gobierno de ese país parece haber perdido el plan de navegación, basado en liberalizar la economía y la migración de un crecimiento basado en la inversión a uno en el consumo.

Se trata de un sistema político, un poco como el de México de los años 70, en el que la legitimidad de las autoridades descansaba, en buena medida, en la efectividad para sostener un ritmo alto de crecimiento.

Ante el pánico de que la economía caiga rápido, el gobierno chino ha estado interviniendo en los mercados para sostener el crecimiento. Esto puede funcionar en el corto plazo, pero aumenta los riesgos de un derrumbe más adelante. Una crisis en China tendría un impacto negativo en la economía mundial.

Ante los riesgos, lo razonable en México sería una política económica prudente. Si bien por primera vez en el sexenio el presupuesto es austero, el recorte es insuficiente y no en donde más urge. No hay un ajuste mayor en la nómina para enfrentar el exceso de personal del gobierno ni austeridad en todos los órdenes. Como siempre, el costo mayor sigue siendo la inversión, la cual casi cae en 20%.

Si bien hasta ahora la reforma fiscal ha permitido acomodar una buena parte de la caída del precio del crudo sin un ajuste mayor del gasto público, escenarios negativos, como los sugeridos en esta columna, requerirían un reajuste a la mitad del año, que suele ser desordenado y más costoso. Hacer una corrección seria en los excesos del gasto corriente hoy es, para la estabilidad futura del país, una mejor estrategia.

El doctor Carlos Elizondo se desempeña como profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y consejero independiente de Pemex

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