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Enemigos silenciosos: colesterol y triglicéridos altos

La combinación de niveles altos de estos factores y la hipertensión afectan al corazón y al sistema vascular. Su prevención es importante ya que son asintomáticos.

21-09-2015, 12:48:38 PM
Enemigos silenciosos: colesterol y triglicéridos altos
Karina Rodríguez Chiw

Para cualquier ejecutivo es común pasar los días en largas reuniones de trabajo y en la planeación de nuevos proyectos, así como en múltiples actividades para el cumplimiento de objetivos. Muchas veces las horas que dedica a su jornada laboral son excesivas y se convierte en presa fácil del estrés, lo cual es un factor que pone en riesgo su salud, sobre todo la cardiovascular ya que favorece padecimientos como la hipertensión arterial y las dislipidemias, es decir la combinación de niveles altos de colesterol y triglicéridos.

A continuación te explicamos a detalle qué es el colesterol (‘bueno’n y ‘malo’), los triglicéridos y la hipertensión, así como los factores de riesgo y cómo prevenir estos padecimientos.

1. Colesterol

“Es un componente natural y normal del organismo y es indispensable para la vida, ya que normalmente se utiliza para formar hormonas como las sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona), vitamina D y ácidos biliares que ayudan a digerir la grasa; además forma parte de las paredes de las células”, afirma la Dra. Noemí Santos, Directora Médica de Landsteiner Scientific. Pero también se encuentra en el cerebro, nervios, músculos, piel, hígado, intestinos y corazón. En sí el colesterol no es bueno o malo, lo que sí podría representar un riesgo es el “vehículo” a través del cual circula por la sangre. Y es que para entrar en las células y tejidos donde se le necesita, se enlaza con proteínas y crea transportes especiales llamados lipoproteínas, las cuales son:

a) Lipoproteínas de baja densidad (LBD) o colesterol malo

Son las que transportan la mayor parte del colesterol (75 a 80%) en la sangre y lo depositan en las células y en las arterias. Si su nivel es muy alto contribuyen a la formación de una placa que reduce las arterias, lo cual disminuye la cantidad de sangre que pasa; así como la cantidad de oxígeno que llega al corazón.

b) Lipoproteínas de alta densidad (LAD) o colesterol bueno

Son las buenas, ya que “se encargan de llevar el colesterol al hígado para que en un momento dado sea destruido”, comenta la especialista. Es por eso que entre más LAD haya en el torrente sanguíneo, más colesterol que obstruye las arterias se elimina. Tener Lipoproteínas de Alta Densidad (LAD) bajas, puede acarrear otros problemas en algunas personas como niveles altos de otras grasas peligrosas en la sangre, como los triglicéridos, entre otras.

2. Triglicéridos

No son propiamente colesterol, pero si son un tipo de grasa presente en la sangre. “Normalmente los adquirimos a través de la alimentación. Además ciertas lipoproteínas los trasladan en el intestino y en el hígado; de tal manera que sirven como un material de reserva para el organismo. Cuando ingerimos una cantidad exagerada de azúcar y harinas refinadas se convierten en triglicéridos lo cuales se elevan y empiezan a circular por las arterias”. Un exceso de este tipo de grasa puede contribuir al endurecimiento y estrechamiento de las arterias, lo cual incrementa el riesgo de un infarto o un accidente cerebrovascular.

3. Hipertensión

La presión arterial es la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias. Cuanta más fuerza tenga, es decir mientras más alta sea, mayor será la probabilidad de que las arterias se dañen. Si la presión arterial alta no se controla puede provocar que las paredes de las arterias se endurezcan y se tornen poco elásticas, y favorecer la acumulación de colesterol y otros componentes que forman una placa que impide el flujo de la sangre. “Si la sangre circulante se encuentra con una arteria endurecida por la acumulación de placas de ateromas, eso es el acumulo de colesterol en una pared arterial, el corazón tiene que hacer un mayor esfuerzo para lograr que la sangre pase por las arterias. Y este aumento de tensión y fuerza sobre las arterias condiciona la hipertensión arterial”, advierte la doctora Santos.

Factores de riesgo

►El hígado produce todo el colesterol que el organismo necesita para formar las membranas celulares y producir ciertas hormonas. Pero también lo obtiene de alimentos de origen animal (carne, huevos y productos lácteos).

►El nivel de triglicéridos en la sangre de una persona se eleva si: fuma, bebe mucho alcohol, tiene obesidad o sobrepeso, come demasiados carbohidratos (como azúcar y harinas refinadas) y no hace ejercicio.

►El sobrepeso, la obesidad y las alteraciones en el nivel de colesterol y triglicéridos (a lo que se le llama dislipidemias); favorecen la presencia de hipertensión arterial.

►Los niveles de colesterol y triglicéridos altos, al igual que la hipertensión “son asintomáticas, esto quiere decir que quien los padece no se da cuenta que sucede en realidad. Por lo que si no acude al médico y si no se cuida, sucederá que los vasos sanguíneos se afectarán cada vez más”, señala la especialista.

►La diabetes es causa frecuente de enfermedades cardiovasculares. Nueve de cada diez diabéticos llegan a morir por alguna enfermedad cardiovascular como: infartos, arritmias cardiacas e insuficiencia coronaria.

#Las enfermedades cardiovasculares ocupan el primer lugar como causa de mortalidad en todo el mundo: OMS

Ciclos peligrosos

La combinación de niveles altos de colesterol, triglicéridos y de la presión arterial (hipertensión) afectan al corazón y al sistema vascular (arterias, venas, capilares), y ponen en riesgo la vida de cualquier persona ya que pueden provocar:

Accidente cerebrovascular, “porque los vasitos sanguíneos se obstruyen o en un momento dado se cierran de manera rápida y pueden provocar infartos cerebrales”

Ataque cardiaco, ya que “las arterias coronarias se tapan porque hay ateromas (placas de grasa) o porque se presenta un espasmo”.

Enfermedad renal. La presión arterial alta hace que el corazón trabaje más y con el tiempo daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Si los vasos sanguíneos de los riñones se dañan ya no podrían eliminar los desechos y el exceso de líquido del organismo. Y demasiado líquido en los vasos sanguíneos puede aumentar aún más la presión arterial. Por eso se convierte en un ciclo peligroso.

La hipertensión arterial, así como los niveles de colesterol y triglicéridos elevados generalmente no muestran síntomas. Sólo un 20% de la población sabe que los padece, el otro 80% lo ignora y lo descubre hasta que sufre un infarto, una embolia o la muerte súbita por un paro cardiaco.

Prevención

Aunque algunos factores de riesgo como los genéticos no pueden modificarse, si es posible prevenir este tipo de padecimientos si se modifica el estilo de vida y se adquieren hábitos saludables, comenta la Dra. Santos quien recomienda:

1. Acudir al médico una vez al año para realizarse estudios de laboratorio y gabinete. Pero “si se encontrara alguna alteración, por ejemplo los niveles de triglicéridos un poco elevados o que hay sobrepeso, sería conveniente que se realizaran cada seis meses” a fin de tratarlos a tiempo antes de que parezcan los síntomas, ya que cuando se manifiestan es muy tarde.

2. Llevar una dieta equilibrada y adecuada. Aumentar el consumo de frutas y vegetales. Disminuir la ingesta de harinas refinadas, azúcares y alimentos ricos en grasas saturadas.

3. Reducir el consumo de alcohol.

4. Dejar de fumar, esto ayuda a mejorar la calidad de los vasos sanguíneos de las arterias.

5. Hacer ejercicio de manera regular, de preferencia aeróbicos como caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta. La American Hearth Association sugiere que sea de cuatro a cinco veces por semana de treinta a cuarenta y cinco minutos por sesión. Si no cuentas con mucho tiempo, “una caminata diaria de 15 o 20 minutos al llegar del trabajo es suficiente como ejercicio cardiovascular, sobre todo si se realiza a un buen ritmo y braceando lo suficiente”.

6. Disminuir el estrés. Busca momentos fuera del trabajo para relajarte como escuchar música tranquilamente, practicar meditación o tener un pasatiempo.

7. Dormir de siete a ocho horas para que el sistema cardiovascular y el sistema nervioso puedan recuperarse.

8. Darse tiempo para vacacionar y descansar.

9. Por lo menos una vez al año realízate un “check up” que incluya: control de la presión arterial, evaluación del corazón, examen de sangre para medir los niveles de colesterol, triglicéridos y colesteroles fraccionados (de alta y baja densidad) y niveles de glucosa en sangre para descartar diabetes.

 

 

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