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Urgen ingenieros tecnológicos con estas 10 habilidades

El sector de las nuevas tecnologías está urgido de talento, y lo hay, técnicamente calificado, pero carece de un perfil más integral y con habilidades suaves.

14-09-2015, 5:14:33 PM
Urgen ingenieros tecnológicos con estas 10 habilidades
Erick Zúñiga

Frente a la innovación tecnológica, las esperanzas están depositadas en el sector de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), sin embargo, esta industria enfrenta el reto de crecer su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, con un brazo amarrado a la espalda: la falta de talento humano con las capacidades técnicas necesarias y habilidades suaves.

En los años anteriores se hablaba de que el número de egresados de las licenciaturas relacionadas a este sector era insuficiente para enfrentar la demanda del mercado laboral, perolos estudios reflejan que no es un problema de cantidad, sino de calidad.

En México cada año salen de la academia entre 450 mil y 800 mil jóvenes que buscan un lugar en el mercado competitivo, pero una parte importante de ellos no logra colocarse no porque no haya vacantes, sino porque no cuenta con los conocimientos, habilidades y capacidades que la industria está requiriendo para alcanzar su meta de aumentar su injerencia en el PIB nacional.

En este sentido, Guadalupe Sánchez, consejera de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnología de la Información (AMITI) y Directora General de BrainUP Systems, destaca en entrevista con Alto Nivel que los profesionales de este sector tienen una amplia ventana de oportunidad, pero para aprovecharla necesitan trabajar en las llamadas habilidades suaves.

“En la AMITI hemos hecho un catálogo de las habilidades y competencias que la industria necesita, y aunque hay cuestiones técnicas que son importantes, eso está medianamente resuelto, pero hay en las cuales hay una carencia enorme: las habilidades suaves”.

Actualmente, la industria de las TICS ya no busca personas sólo con conocimientos específicos, sino que puedan adaptarse a los cambios tecnológicos y necesidades del sector, ya que es una industria extremadamente cambiante en el que se observan muchas tecnologías emergentes en las que el talento necesita esas bases sólidas para ser mucho más flexible y ágil al adquirir conocimientos nuevos.

Por eso, si eres ingeniero o un profesionista ligado a la industria de las TICs, te mostramos el listado de las soft skills que la industria está buscando para cubrir sus vacantes:

A) Habilidades de negocios

– Negociación

Durante mucho tiempo se ha visto y pensado en los ingenieros computacionales como colaboradores aislados que dejan el contacto humano a otras áreas como ventas, atención al cliente o al director de Operaciones, sin embargo, este perfil ya no resulta atractivo para la industria, que ahora busca profesionales que planteen soluciones y resuelvan diferencias de ideas u opiniones, apoyándose en la suficiente autoridad y habilidades de negociación para conciliar y hacer respetar los intereses comunes.

Negociar es un acto integral de comportamiento y en él, el negociador debería saber cuáles son sus habilidades, sus debilidades y fortalezas, con el fin de poder apoyar o ser apoyado en un equipo de trabajo.

– Finanzas básicas (evaluación de proyectos)

Se trata de que conozca sobre los métodos básicos de costeo, control de egresos e ingresos e interpretación de los estados y razones financieras de la empresa; que también comprenda la administración financiera a nivel proyecto y organización, así como los conceptos que sirven de base para llevar a cabo una buena administración financiera, aprender a analizar e interpretar la información financiera generada para administrar correctamente la organización y sus proyectos.

Además debe ser capaz de comprender el entorno económico y financiero, la legislación, el sistema de información contable, costos, análisis financiero, matemáticas financieras, planeación financiera y proyectos.

– Cultura de calidad

Es decir: hacerlo bien a la primera. Para ello debe crear y mantener dentro de la organización una cultura que promueva un alto nivel de desempeño, motivando a sus integrantes a adoptar los procesos y tecnología requeridos para ejecutar bien su trabajo, y dirigirlos hacia un espíritu del servicio y a generar contribuciones significativas.

Asimismo, debe ser capaz de implantar modelos de calidad que tengan como objetivo que la empresa desarrolle sistemáticamente productos, bienes y servicios de mejor calidad y cumplan con las necesidades y deseos de los clientes.

– Metodología de ventas

Otras de las demandas requeridas por el sector son el conocimiento y habilidades para diseñar, implementar y evaluar el proceso de ventas para garantizar el posicionamiento de los productos y servicios de la empresa a nivel nacional e internacional, y en este sentido, el manejo de clientes y/o territorios exige al talento poder planear y comunicarse (realizar presentaciones o dictar conferencias), así como relacionarse (hacia ambos lados de la cadena de valor) y hacer ciertas tareas de marketing.

La capacidad para entender las necesidades de los clientes y traducirlas en una oferta de valor atractiva, así como la de iniciar y terminar actividades planeadas o espontáneas de forma oportuna y confiable, son cualidades que el sector agradecerá en el talento y sabrá recompensar.

B) Personales

– Gestión del tiempo

Se trata del manejo del tiempo para definir prioridades y un sentido de urgencia, así como flexibilidad para adaptarse a los cambios y el uso de la innovación para enfrentar retos y hallar soluciones.

La correcta administración del tiempo y la organización deben ser utilizados para para alcanzar las metas u objetivos profesionales y personales; esto ayuda al talento a obtener una mejor panorámica de las actividades y sus prioridades, así como para tener más tiempo libre para la creatividad, reducir y evitar el estrés y tener más tiempo para la familia, los amigos y uno mismo, para conseguir la satisfacción tanto en su trabajo como fuera de él.

– Innovación y creatividad

Que tenga la capacidad para proponer soluciones y/o alternativas novedosas e imaginativas para el mejoramiento de procesos y productos o servicios, además de buscar nuevas alternativas de solución y arriesgarse a romper los esquemas tradicionales, algo que los profesionistas en el mercado laboral suelen olvidar o reprimir al considerar que no forma parte de sus funciones.

– Comunicación

Lo esencial es: generar confianza, preparar y dar presentaciones efectivas, y saber escuchar. El profesionista de las TICs no debe olvidar que las relaciones entre los miembros de una empresa constituyen un proceso comunicacional a través del cual se emite y se obtiene información, se transmiten modelos de conducta, se enseñan metodologías de pensamiento.

Así que las formas de comunicación y sus niveles, y las habilidades de oratoria ya no pueden pasar desapercibidas en su preparación, por lo que las empresas ya no buscan a ese ermitaño digital que se encierra en su cubículo para trabajar 8 horas seguidas sin interactuar con su entorno y compañeros de trabajo.

– Valores

Los valores en una empresa cumplen la función de impulsar el cómo se hace un trabajo, permiten posicionar una cultura empresarial, marcan patrones para la toma de decisiones, sugieren topes máximos de cumplimiento en las metas establecidas, promueven un cambio de pensamiento, evitan los fracasos en la implantación de estrategias dentro de la empresa, se logra una baja rotación de empleados, se evitan conflictos entre el personal, y con ellos el personal se adaptan más fácilmente, se logra el éxito en los procesos de mejora continua.

En este sentido, la empresa no sólo busca candidatos honestos, con integridad y compromiso, sino también que sean capaces de compartir los valores de la empresa.

Si bien la industria no exige solo profesionistas que tengan un conocimiento profundo sobre estas habilidades, por lo menos sí que tengan una metodología de trabajo y de administración de proyectos, “porque podría pensarse que un programador no lo necesita pero en realidad lo requiere al menos para que en la parte individual sepa cómo puede participar y aportar, por qué debe cumplir o cómo se mide o automedirse su productividad”, resalta la experta de la AMITI.

Por último, señala dos aspectos y sus retos para que los ingenieros computacionales u otros profesionistas ligados a la industria obtengan mejores oportunidades laborales en este mercado:

1.- El inglés

Muchas instituciones educativas actualmente están centrando su esfuerzo en el conocimiento técnico, pero dejan de lado el aprendizaje del inglés sin darle la importancia que merece; cuando debería ser obligatorio que se volviera un requisito para la vinculación laboral o el egreso de la carrera, con el objetivo de motivar a los alumnos a incrementar su nivel en este idioma.

La realidad así lo demanda, pues cada vez más empresas exportan sus productos o servicios, o llegan más firmas trasnacionales al país, y sí representa una diferencia importante en el crecimiento que puede tener una persona que habla inglés respecto a otra que no.

Quién no habla inglés limita mucho su crecimiento profesional, incluso no ganan lo mismo. La persona que habla inglés puede ganar hasta un 20-30% más, porque con esos recursos la empresa puede exportar, conectar con un cliente en otra parte del mundo, alcanzar un nivel directivo en una trasnacional”.

2.- La primera experiencia

Sin duda uno de los grandes obstáculos que enfrentan los jóvenes para integrarse al mercado laboral. Por ello, algunas empresas les abren sus puertas a través de programas de becarios o estadías, sin embargo, suelen carecer de regulaciones y programas que garanticen que realmente están adquiriendo conocimientos que les serán útiles en otra etapa profesional.

En este sentido, la AMITI promueve un modelo de vinculación para que desde los últimos semestres, en un símil con la carrera de Medicina, los estudiantes puedan practicar antes de ejercer o tener el título, y así practicar el conocimiento teórico de las aulas, pero al mismo tiempo aprendiendo el conocimiento real de proyectos reales.

“Este modelo se ve desde los dos lados: cómo la academia hace un mapeo de las capacidades de los jóvenes para que puedan entrar en diferentes empresas, y cómo las empresas tienen una responsabilidad y un plan para ser un semillero de talento a largo plazo”.

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