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Gobierno mexicano debe continuar con dieta fiscal

A pesar de los bajos precios y baja producción de petróleo, analistas consideran que México se encuentra en camino a la sostenibilidad fiscal.

14-09-2015, 1:17:15 PM
Gobierno mexicano debe continuar con dieta fiscal
Carlos Capistrán, Economista en Jefe para México

Creemos que México se encuentra en camino a la sostenibilidad fiscal a pesar de los bajos precios y baja producción de petróleo. Nuestras estimaciones del balance estructural ajustado con los precios del petróleo muestran una consolidación significativa en 2015 y 2016. Vemos esto como algo positivo para la prima de riesgo, moderadamente negativo para el crecimiento del PIB y neutral o ligeramente positivo para el Peso (MXN).

Postura fiscal deteriorada desde la crisis de 2008

La balanza estructural se deterioró después de la crisis financiera global, cuando el déficit estructural aumentó de 0.7% del PIB en 2009 a 2.3% del PIB en 2010. Hay que recordar que el déficit estructural es el déficit tradicional ajustado por el ciclo económico, y es considerado como un indicador positivo de la posición fiscal de un gobierno. En México, el balance tradicional del sector público y el déficit estructural se han comportado de forma similar desde 2010, ambos mostrando un deterioro de la postura fiscal de México (Chart 3).

El deterioro fiscal aumentó en 2014 y 2015

El déficit estructural se deterioró con más fuerza en 2014-2015, alcanzando el 3.4% del PIB. El aumento fue racionalizado por el gobierno como algo necesario para suavizar el golpe a la economía por la reforma fiscal aplicada desde enero 2014 y para contrarrestar lo que se percibía como una reducción temporal de la producción de petróleo, ya que la reforma energética aprobada en diciembre de 2013 garantizaba un aumento en la producción de petróleo en el futuro. 

Y llegaron los precios bajos del crudo

Todo cambió cuando los precios del petróleo se redujeron a la mitad en seis meses y después siguieron cayendo. La producción de petróleo tardará más en recuperarse ya que las inversiones para la explotación de crudo serán retrasadas. Además, los menores precios de petróleo deben interpretarse como un choque negativo a los ingresos petroleros. De pronto, la posición fiscal de México parecía frágil.

Una dieta fiscal es una respuesta apropiada

El gobierno reaccionó de forma responsable recortando el gasto en 2015 en un 0.7% del PIB y prometiendo un recorte de 0.8% del PIB en 2016, junto con reducciones al déficit. El paquete fiscal para 2016 presentado al Congreso ratificó el recorte al gasto para 2016 pero lo redujo a 0.5% del PIB. Sin embargo, el recorte al déficit se mantuvo en 50pb, permitiendo que el déficit estructural se reduzca en 50pb. También se presentaron medidas adicionales, la más destacada fue el uso de las ganancias adicionales del Banco de México –cuando las haya- para liquidar deuda pública.

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Recorte significativo al déficit

La mejora del déficit estructural prometida para 2016 no es suficiente consolidación fiscal para que la deuda regrese a un camino fiscalmente sostenible, ya que el balance primario continúa siendo deficitario (0.5% para 2016), pero creemos que es una consolidación significativa. La clave para ver el alcance de la consolidación es ajustar el déficit estructural por los precios del petróleo. Esto hace sentido dado que parte del problema es precisamente el bajo precio del crudo.

El Chart 3 presenta el déficit estructural controlado por precios de petróleo y el Chart 4 presenta los elementos que consideramos para ese ajuste. Los precios del petróleo parecen estar por debajo de una simple tendencia en 2015-16. Nuestro déficit estructural ajustado por los precios del petróleo muestra una mejora a 2.0% en 2016 respecto al 3.6% en 2014.

Disminuye el gasto público

Otra forma de analizar la consolidación fiscal es observando el gasto público total como un porcentaje del PIB. El máximo se alcanzó en 2014, cuando el gasto de gobierno alcanzó 26.4% del PIB, dos años después del precio máximo en la mezcla mexicana que alcanzó los $100.9 dólares por barril (dpb) en 2012. La propuesta para 2016 es que el gasto público se reduzca a 24.5% del PIB (Chart 5). Esta es una contracción de casi 2 puntos porcentuales del PIB en dos años, alineado con la tendencia a la baja de los precios de petróleo. Creemos que la mezcla mexicana alcanzará los $49.8dpb en 2016.

Ingresos no-petroleros dan margen de consideraciones de crecimiento

Eventualmente, si los precios del petróleo se mantienen bajos, será necesario reducir más el gasto, pero esto es costoso en términos de la actividad económica, y el gobierno está tratando de llevar a cabo la consolidación fiscal sin lastimar demasiado al crecimiento. En nuestra visión, esto es algo razonable, en particular, considerando que los ingresos totales están cayendo mucho menos que los ingresos petroleros gracias a la reforma fiscal implementada en 2014, el programa de coberturas petroleras implementado cada año y a algunos ingresos no recurrentes como las ganancias extras del Banco de México en 2014 (Chart 6). Claro que los ingresos no recurrentes no deberían ser utilizados para evitar el ajuste, pero no vemos un problema en que sean usados para distribuir el ajuste a lo largo de varios trimestres.

Consolidación fiscal debe continuar para alcanzar una sostenibilidad fiscal

La consolidación proyectada para 2016 es un paso importante hacia la dirección correcta, que muestra el compromiso para alcanzar la sostenibilidad fiscal. Sin embargo, es necesario que este compromiso esté respaldado por una implementación creíble, así como por una trayectoria que busque alcanzar por lo menos un balance primario igual a cero en 2017 y un superávit primario en años subsecuentes para así reducir la deuda y lograr la sostenibilidad fiscal. El gobierno se ha comprometido a continuar con esta consolidación y, para nosotros, es imperativo que el gobierno continúe bajo una estricta dieta.

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