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Líder, del tamaño de tu responsabilidad es tu grandeza

Cuando la productividad es baja, el trabajo en equipo no funciona y las metas no son alcanzadas, entonces debes preguntarte en qué estás fallando.

20-08-2015, 12:21:21 PM
Líder, del tamaño de tu responsabilidad es tu grandeza
Eduardo Lan, Mesa Consultores

Peter F. Drucker, considerado el mayor filósofo de la administración del siglo XX, dijo una vez: “El rango no confiere privilegio o poder, impone responsabilidad”. Sin embargo, y especialmente en nuestra cultura, muchas personas malinterpretan su autoridad y piensan, erróneamente, que ser jefe les da el derecho de mandar, controlar, juzgar y maltratar a las personas; y aunque cierto nivel de mando es necesario, el control es contraproducente y el juicio y el maltrato son destructivos.

Yo mismo he cometido ese error al pensar que tengo la razón cuando culpo a mi socio, a mis empleados y a mi familia de las cosas que no funcionan en mi empresa y en mi vida.

Después de mucho tiempo y varios traspiés, he aprendido que mi autoridad formal e informal, como jefe, como padre y como ser humano, más que otorgarme la razón y el derecho de juzgar a otros, implica una responsabilidad enorme: La responsabilidad de hacer que las cosas funcionen y de cambiar algo en mí cuando las cosas no funcionan.

Hoy asumo la responsabilidad de preguntarme constantemente: ¿qué estoy haciendo o no haciendo yo (no los demás) que está impactando negativamente los resultados que estoy obteniendo?

Hacerse esta pregunta no es fácil, puesto que la mayoría de las lecciones que recibimos y ejemplos que observamos tienen que ver con asignar la culpa a otros o a las circunstancias por aquello que no funciona.

Pareciera, de hecho, que todos, menos uno, son culpables de lo que anda mal. A manera de ejemplo, si le preguntarás a un grupo de personas qué está mal con su vida, su empresa, su país o el mundo, recibirías múltiples respuestas, ya que todo mundo se cree un experto, pero ninguna de ellas estaría relacionada con la persona a quien le haces la pregunta.

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Contestar de esta manera, asignando la culpa a los demás, es cómodo y brinda ciertos beneficios, tales como tener la razón, justificarse, invalidar a los demás y no tener que hacer o cambiar nada. Sin embargo, los costos son inmensos, puesto que pagamos con aquello que más deseamos: nuestro éxito, realización, satisfacción, gozo y paz mental.

Para poder obtener lo que realmente deseamos en la vida y en el trabajo es necesario hacerse responsable, lo cual no es igual a culpable.

Hacerse responsable implica entender y asumir que uno es causa en el asunto de lo que sea que experimente en su vida, y que la única variante que no cambia cuando las cosas salen bien o mal es uno mismo. Esta es la única manera segura de tener la probabilidad (no hay garantías) de impactar tu entorno de la manera que deseas, de obtener aquello que quieres y que actualmente no tienes.

Como líder de una organización es particularmente importante que asumas la responsabilidad y dejes de culpar a los demás cuando la productividad es baja, el trabajo en equipo no funciona y las metas no son alcanzadas. A continuación te damos 6 claves para lograrlo.

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1. Deja de quejarte

No existe actitud más común y más destructiva en la vida que la queja. Quejarse te convierte en víctima y te deja al efecto de las personas y circunstancias a tu alrededor, sin poder alguno. El autor Dr. Robert Anthony nos dice “Cuando culpas a los demás, renuncias a tu poder de cambiar”.

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2. Asume la responsabilidad

En ocasiones los demás tienen mucho que ver con las situaciones adversas que vivimos. Sin embargo, asumir la responsabilidad te pone en la silla del conductor de tu vida y te permite tener la posibilidad de cambiarla.

“La responsabilidad es el precio de la libertad” Elbert Hubbard.  

3. Pregúntate qué falta

Una vez asumas lo que sucede, pregúntate qué falta en el asunto en cuestión y asegúrate de proveer los aspectos faltantes que estén en tu campo de acción. Si te haces esta pregunta desde responsabilidad, te aseguro que siempre encontrarás algo que tú puedes hacer, dejar de hacer o hacer de manera diferente que tendría un impacto positivo.

4. Toma acción

El último paso imprescindible para vivir la vida que quieres y obtener los resultados que deseas, desde responsabilidad, es tomar las acciones pertinentes que surgen de la indagación de aquello que falta.

Empieza, por un lado, tomando las acciones más difíciles, de manera que atiendas primero lo que menos quieres hacer y, simultáneamente, aspectos fáciles y contundentes de manera tal que obtengas logros tempranos que generen el impulso necesario para tomar entonces otros pasos.

Recuerda que la única fuente de resultados son las acciones, por lo que de nada te servirá filosofar si no te pones en acción.  

5. Construye sobre lo que ya funciona

Estamos acostumbrados a resolver los problemas mediante un enfoque basado en los déficits. Sin embargo, este enfoque no siempre es la manera más certera de generar un cambio, puesto que genera resistencia, se presta a la búsqueda de culpables y desmotiva por su contexto.

Una forma poderosa y muy innovadora de obtener los resultados que quieres es construyendo sobre lo que ya funciona. En cualquier área de tu vida personal o laboral que quieras cambiar, pregúntate qué ya está funcionando y construye sobre esto, planteando más acciones relacionadas que aumenten lo positivo.

6. Llama a otros a cuentas

En un contexto grupal, como lo es una organización, también se requiere que otros asuman su responsabilidad, por lo que será necesario que los llames constantemente a cuentas, deteniendo cualquier queja que surja, verificando el cumplimiento de acuerdos y compromisos, y exigiéndole a las personas su grandeza.

Ahora, para lograr hacer esto es necesario que el contexto sea de responsabilidad, lo cual quiere decir que tú seas responsable en la comunicación que tienes con otros al llamarlos a cuentas y por supuesto que esté basada en responsabilidad y no en culpa.

En última instancia es la responsabilidad, y no la culpa, la que propiciará los resultados que buscas en tu vida y en tu trabajo. Como líder es particularmente importante que la asumas si quieres que otros te sigan. Si te gustó esta columna y quieres aprender más sobre responsabilidad personal y laboral, te recomiendo leer el libro “El principio de Oz”, escrito por Roger Connors, Tom Smith y Craig Hickman. 

El autor es socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural.

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