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Opinión: Los precios no se pueden controlar

Sin duda las alzas de precios vendrán en el segundo semestre de este año, la tarea del gobierno no es controlarlas sino garantizar la libre competencia.

17-08-2015, 2:08:43 AM
Opinión: Los precios no se pueden controlar
Jorge Arturo Monjarás, Editor de Finanzas de Alto Nivel

¿Será que olvidamos tan rápido? ¿Será que algunas personas en el gobierno y los medios no pueden olvidar ciertas viejas posiciones populistas, que suenan tan bien cuando se dicen, pero que son auténticas patrañas?

Es, sin duda, popular el decir con genuina o fingida indignación que no dejarás que los precios suban, que hay que cuidarle las manos a los abusivos, que es preciso que el gobierno, o alguien, controle la carestía, en beneficio de los que menos tienen.

Es especialmente hipócrita en la boca de un funcionario público, cuando el gobierno fue el principal impulsor de la inflación por años, gracias a la elevación mensual del precio de la gasolina, por ejemplo, para evitar subsidios. Pero también los medios le entran con sana alegría a esto de “prevenir abusos” de los comerciantes. Qué caray, para eso está Profeco, que sin duda tiene una idea exacta de cuánto debe costar un panecillo.

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Hablé de esto en la emisión de Periscope de Alto Nivel el pasado viernes, debido a que algunos funcionarios públicos, entre ellos un subgobernador del Banco de México, decidieron arrancar este nuevo tema de moda, asegurando que vigilarán y actuarán, para prevenir excesos en el alza de precios que, aceptan, tiene que venir para algunos productos como parte del efecto devaluatorio.

En primera, y como lo hemos escrito aquí mismo, estas declaraciones están haciendo gigante un tema que no lo es. Tenemos una inflación históricamente baja en junio y julio, en medio de un contexto mundial de países que están luchando contra la inflación negativa. Los ajustes que deban darse en ciertos productos a lo largo de lo que resta del año pueden ser absorbidos con relativa facilidad. La depreciación del peso asciende, por ahora, a cerca de 25%, dependiendo desde donde contemos, pero no todos los productos tienen componente de importación. Pero más allá de ello ¿dónde quedó la mesura del banco central?

En segunda, estarían tratando de evitar lo inevitable y si podrían entorpecer el proceso y empeorar la situación. Vamos a ver: el viernes salieron los panaderos a decir que probablemente tengan que subir el precio de sus productos, debido a que muchos de sus componentes son importados. De hecho, si revisamos, la mitad del trigo harinero que se consume aquí es de importación, debido a nuestras propias deficiencias agropecuarias que son materia de otro cuento.

Se debe fomentar la competencia, no inhibirla por medio de precios controlados o máximos.

Ah, pero el pan es tan sensible… los medios se apresuraron a pedir que no haya abusos, si se toma tal decisión. El punto, sin embargo, es preguntarse cuánto cuesta un pan. ¿Un bolillo, una dona de chocolate, una concha, un cocol, unos bigotes, una trenza, un bísquet? Pues depende: una pieza de Krispy Kreme o un pastelillo en Starbucks son mucho más caros que una pieza de panadería tradicional. Acaso unas donas Bimbo compiten bien, mientras que el pan que ofrece un 7 Eleven no tienen nada que ver con las panaderías gourmet en Polanco o en Las Lomas. De eso se trata la competencia, y lo único que las autoridades pueden regular es evitar la fijación de precios por parte de los jugadores dominantes de un mercado.

Viejo gen del PRI

Es muy probable que tú no lo hayas vivido o no lo recuerdes, pero alguna vez hubo un precio máximo para el bolillo y la telera en nuestro querido país. Eran los 1970 tardíos, quizá. Lo que provocó esto fue, en su momento, que el panadero de la colonia dejara de fabricar estas piezas e inventara otras con formas ligeramente diferentes, con otros nombres, para burlar el control. Otros, simplemente bajaron el peso o la calidad de sus bolillos. Habría tanto que controlar, tan sólo hablando de ingredientes del pan, que sería imposible abarcarlo todo.

O para qué hablamos de la escasez del azúcar en México, sí aquí se llegó a limitar la venta del endulzante a un paquete por persona pues, con precio controlado, comenzó a escasear por todo el país.

Parecía que todo eso había quedado atrás, hasta que las presiones sobre el precio del huevo el año pasado despertaron un viejo gen dormido en el gobierno del PRI. Ante un alza aparentemente injustificada, echaron por delante a la Profeco, a hostigar al último eslabón en la cadena, los comerciantes en pequeño. Cerraron, orgullosos, algunos locales. ¡Qué bien, qué buena foto!

Lo que no se dijo es que el precio del huevo tal vez moderó su alza pero, al final, subió lo que tenía que subir.

Conclusión

Lo hemos dicho aquí. Por supuesto que vendrán alzas de precios en este segundo semestre del año. Lo que tiene que asegurar el gobierno es que no se tomen decisiones contra la libre competencia, acciones oligopólicas y, de preferencia, no estorbar.

De hecho, es muy posible que el Banco de México tenga que subir las tasas de interés antes de que realmente se presione la inflación.

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