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Cómo dejar la ‘borregada’ y ser un seguidor activo

Así como urgen líderes, también es apremiante la necesidad de personas dispuestas a ser guiadas que sean capaces de acompañar y dejarse acompañar.

24-07-2015, 7:29:33 AM
Cómo dejar la ‘borregada’ y ser un seguidor activo
Marcela Hernández y Hernández, Coach Empresarial y de Vida

La semana pasada escribí acerca de los atributos que debe tener un líder coach. Al respecto, vi los comentarios que algunos de los lectores postearon en redes (lo cual les agradezco mucho) y me di cuenta de que la mayoría coincide en que las empresas adolecen de la falta de líderes con dichos atributos.

Sin embargo, también me llevó a la reflexión de que la moneda siempre tiene dos caras y así como urgen líderes que generen vínculos sanos y productivos con sus colaboradores, también es apremiante la necesidad de personas dispuestas a ser guiadas (que no es lo mismo que sometidas) por un líder coach.

Pensando en un término para definir a los colaboradores que hacen buena mancuerna con un líder coach, se me ocurrió pensar en un seguidor, aquel que es capaz de acompañar y dejarse acompañar por el paladín en el camino hacia los objetivos del equipo.

De entrada es posible que el término “seguidor” te genere algo de ruido. Pudiéramos darle una connotación un tanto negativa, como si ser un seguidor nos hiciera parte de la “borregada”. Es por ello que le agregué la palabra “activo”, pues de inmediato nos remite a una imagen más valiosa y vigorosa.

Pero, ¿qué hay de malo en seguir a alguien más?

El liderazgo empieza por saber conducirnos a nosotros mismos, independientemente de cuantas personas estén por encima de nosotros en el organigrama.

Nosotros podemos manejarnos como los dueños y líderes de nuestros objetivos y encomiendas.

Atributos de un “seguidor activo”

1. Confiar

Tener la apertura y la disposición para dejarnos guiar, por lo menos en primera instancia. Confiar en que desde su particular forma de ver las cosas, el líder está haciendo lo que cree más conveniente para el cumplimiento de los objetivos y el beneficio del equipo.

No quiere decir que coincidamos con él o que tengamos una obediencia ciega o pasiva. Un seguidor activo cuestiona, propone y opina, pero lo hace en un tono respetuoso y en el momento adecuado. No son rebeldes sin causa dispuestos a sabotear cualquier iniciativa que plantea el líder.

“Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer”.- Aristóteles

2. Humildad

No sabes cuántas veces he escuchado frases como la siguiente: “Mi jefe no sabe. Está ahí por cualquier razón menos por sus competencias”. Aunque no dudo que haya muchos casos así, lo primero que sospecho es que quizá el juicio de incompetencia que la persona hace, me habla más de ella misma que del propio jefe.

Tal vez sea un exceso de soberbia, inseguridad, ego, resentimiento, etc. La pregunta aquí es: ¿Qué puedes hacer para que tu esfuerzo sobresalga y para dar lo mejor de ti, independientemente del trabajo o de las competencias de los demás?

3. Proponer

Más allá de criticar la situación, es importante que te cuestiones qué puedes aportar al equipo más allá de tus funciones. Tu aportación será visible a través de propuestas que innoven, solucionen o mejoren aquellos aspectos del equipo que hasta ahora no habían sido resueltos.

4. Retroalimentar

Un seguidor activo está abierto a la retroalimentación de sus líderes. La sabe aprovechar para crecer; la toma como una perspectiva distinta a la suya, la cual lo enriquece y le da la oportunidad de ampliar su visión, aprender y mejorar su desempeño.

También está dispuesto a brindar de manera respetuosa y genuina sus opiniones; hacer peticiones precisas, así como generar compromisos y acuerdos que beneficien la relación con su líder.

5. Escuchar

Trata de escuchar más allá de las palabras de un líder, trata de escuchar sus inquietudes, sus posibles temores, la historia detrás de la persona que está al mando.

Por ejemplo, me ha pasado que algunos de mis clientes tienen como jefe a un extranjero y lo primero que buscamos entender es el choque de culturas, para que no tome como un asunto personal las diferencias en su estilo de liderazgo.

6. Diseñar conversaciones

La mayoría de las personas encuentra la excusa perfecta para no hablar con sus líderes: “No me escucha”; “Está en riesgo mi trabajo”; “Para que hablar si no habrá ningún cambio”, etc.

Independientemente de lo complicada que sea la comunicación con alguien, es tu responsabilidad cambiarla. Aunque sea un tema de dos, eres tú quien a través de una o varias conversaciones podrás generar nuevos acuerdos o incluso darle fin a la relación, si es que la otra persona no está dispuesta a cooperar para que funcione.

¿No soportas a tu jefe? ¿Qué tan buen “seguidor” eres? ¿Alguno de los atributos del seguidor activo podría ayudarte a mejorar su relación?

La autora es coach ontológico, especializada en coaching de vida y empresarial. Directora de Cae-el20, empresa de coaching y capacitación. Puedes seguirla en Twitter en su cuenta @March_coach.

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