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Adiós al IEEPO y… ¿a la Sección 22 de la CNTE?

Tras la desaparición por decreto del IEEPO, la Sección 22 amenaza con movilizarse. La maniobra no deja manca a la CNTE, pero sí le arranca poder real.

22-07-2015, 6:53:46 AM
Adiós al IEEPO y… ¿a la Sección 22 de la CNTE?
Por Jorge Arturo Monjarás / editor de Finanzas de Alto Nivel

“No nos arrebatarán lo que nos pertenece”, es lo que alcanzó a decir ayer Rubén Núñez, el líder de la sección 22 que seguramente no sale de su asombro, al ver cómo el gobierno estatal terminó con el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), para abrir un nuevo, sin su presencia.

Ese es el problema: este sindicato cree que puede adueñarse del sector educativo, los millones de pesos que lo fondean y de paso de las escuelas y los niños de Oaxaca. Cree que puede apropiarse, a la larga, del control político del estado. Nada de eso le pertenece: ni un ladrillo, ni un peso más allá de las cuotas sindicales que le sonsaque a sus afiliados.

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La Sección 22 y la llamada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se han convertido en uno de los principales obstáculos en el desarrollo de Oaxaca, por su afán de paralizar el estado, los miles de días de mala educación acumulada a lo largo de los años y por la manera en que imposibilitan hacer un uso más eficiente del gasto en educación.

Algo de lo históricamente deleznable de este grupo es que, junto con otros como Antorcha Campesina, han pretendido hacer de la desestabilización de un país un acto cotidiano, un aspecto más de la normalidad, una mera herramienta de negociación. El día que el Estado mexicano permitió el secuestro del primer autobús sin castigarlo, dejó crecer una bola de nieve, una escalada de “acciones” y “medidas” que han llegado –hasta ahora– a la toma de aeropuertos y centros comerciales, al ataque e incendio de oficinas públicas, al cierre o destrucción de gasolineras y a la toma de refinerías. Actos que en cualquier país podrían ser tomados como de desestabilización.

No hay nada normal en esto, como no hay nada normal en el asesinato de 20,000 personas al año. Hay grandes responsabilidades por ello en el gobierno, pero la Sección 22 ha demostrado que nunca ha sido una solución, sólo es otra cara del mismo problema.

Son delincuencia organizada “light”, pero avanzan inexorablemente al siguiente nivel.

Y no es que estén tan lejos. En Oaxaca hay cinco “maestros” capturados in fraganti, mientras tenían cruelmente cautivos por más de cuatro meses a dos niños pequeños, sobrinos del presidente del Consejo Coordinador Empresarial. La sección 22 simplemente incorporó a sus “demandas” eternas la liberación de estos “presos políticos”. ¿Quieres leer una crónica de este secuestro? 

Hay más miembros de la Sección 22 presos por tomar casillas y quemar urnas durante las pasadas elecciones, lo cual es un delito, habrá que contarles. No sabemos si hay alguien detenido por la toma, vandalización y quema de oficinas del Instituto Nacional Electoral, de partidos políticos y otras oficinas públicas a lo largo de los años.

Nadie cuenta las pérdidas económicas por el saqueo de camiones repartidores y el robo de autobuses, porqué hombre, si al final se trata de empresas nada más. Durante su más reciente “ocupación” la Sección 22 dejó sin gasolina a buena parte del estado de Oaxaca, el desfile de pérdidas millonarias ya no le importa a nadie.

¿Y la educación?

Pero quizá lo más grave es lo que están haciendo con los niños del estado. Por años, ningún estudiante oaxaqueño ha recibido un curso completo en la Primaria. Generación tras generación ha debido aceptar que le resuman un trimestre en tres o cuatro semanas, quién sabe con qué calidad. Desde su dominio en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, la Sección 22 controlaba el sueldo, las posiciones, los estímulos y los ascensos de todo el personal docente. Esta posición les permitía ocultar fácilmente hasta el número total de profesores en el estado. Su control se extendía a las familias, que tenían que pedirles todo tipo de trámites, al grado que en las últimas semanas le negaron los certificados a aquellos niños que se atrevieron a estudiar con los maestros de la sección 59. El dispendio de millones de pesos que pudieron canalizarse a mejorar las instalaciones escolares se facilitó desde el IEEPO.

La maniobra actual no deja manca a la CNTE, pero le arranca un trozo muy grande de poder real. De sus acciones se verá qué sigue, cuando al propio Núñez ya le han mandado varias señales de que puede terminar en la cárcel. Bastaría con que el gobierno se decida a castigar alguno de los muchos delitos aquí descritos para tal efecto. Mucha gente lo aplaudiría y otros optarían por no mover un dedo.

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