HistoriasMicrositio

3 enseñanzas para disciplinar y mejorar tus relaciones

Encontrar las fallas en los otros prejuicia las relaciones y éstas no sólo consisten en el trato que les das a otros, también involucra el cómo te ves a ti.

13-07-2015, 1:33:55 PM
3 enseñanzas para disciplinar y mejorar tus relaciones
Marcela Hernández y Hernández, Coach Empresarial y de Vida

“Necesitamos tanto de los demás y sin embargo nada es más problemático que los otros”, menciona Norman Fisher en su libro “Entrenar la compasión”. Todos estamos muy conscientes de lo difíciles que pueden resultar las relaciones interpersonales, tanto así que su buen manejo se ha convertido en un arte, una disciplina a la que pareciera que muy pocos han logrado dominar.

Te recomendamos leer: 6 frases para entrenar tu compasión y ser mejor líder

Quizá el principal problema radica en que creemos que relacionarnos con los demás tiene que ver exclusivamente con el trato que le damos a otros y hemos dejado fuera de la ecuación la mirada hacia nosotros mismos.

“Nuestros problemas con los demás son nuestros problemas con nosotros mismos y viceversa”.

A continuación te dejo 3 de las 16 enseñanzas que el autor propone en su libro para trabajar la disciplina de nuestras relaciones:

1. No hables de fallas

Te reto a hacer una prueba. Durante una semana registra cuántas veces al día hablas de las fallas o defectos de otras personas (con ellos directamente o a sus espaldas).  Quizá te sorprenda lo mucho que incurres en esta conducta. No resultaría tan extraño que nuestras relaciones no sean tan buenas como quisiéramos.

El autor nos propone una interesante analogía para evitar centrar nuestra atención en las fallas de los demás. Lo compara con nuestra actitud ante una persona de capacidades diferentes o con alguna lesión física. Si vemos a alguien que le falta algún miembro o que tiene alguna cicatriz, generalmente, no lo criticamos y por más evidente que sea, tratamos de hacerlo lo más transparente posible.

Sin embargo, cuando una persona se comporta de manera desagradable, desesperante o incompetente, no reparamos en criticarlo, enjuiciarlo, confrontarlo etc., siendo que ésta también sufre de una lesión -aunque en este caso es interna-  que lo limita e impacta negativamente su interacción con los demás.

Hablar mal de otros no hará que su conducta mejore, es muy probable que incluso lo empeore. Recuerda que detrás de cada falla hay una lesión. Genera consciencia de esto para que puedas condicionarte poco a poco a hablar distinto sobre los demás.

Te recomendamos leer: 3 estilos de prejuicios que limitan tu liderazgo

2. Trabaja primero en tus problemas más grandes

“Nadie es perfecto”, una frase muy trillada y aunque la repetimos con regularidad, pareciera que lo hacemos de “dientes para afuera” pues esperamos la perfección de los demás e incluso de nosotros mismos. Evadimos nuestros defectos, los queremos esconder debajo de un sillón, con la ilusa esperanza de que desaparezcan en verdad.

La clave para mejorar nuestra interacción con otros es empezar por trabajar con nosotros mismos,  partiendo de la premisa de que todos somos anormales, que cada ser sobre esta tierra fue dotado de una dosis de locura y así como hay quienes se enojan con facilidad, hay quienes son muy sensibles, flojos, distraídos, entrometidos etc.

Lo interesante es re encuadrar la forma en que percibimos nuestros defectos (como algo desagradable y digno de ocultar) para comenzar a verlos como un don personal, algo de lo que debemos de ser conscientes para así poder empezar a cambiarlo.

3. No analices a los demás

Si nos analizamos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que somos seres llenos de contradicciones, de cambios y de reacciones inconscientes que nunca pensamos que podríamos tener. Siendo así tan complejos como somos… ¿cómo esperamos entender a los demás y lograr leer su mente y su alma con tanta claridad?

El problema radica en la ilusión de que podemos hacerlo. Creemos conocer sus intenciones, motivaciones, sentimientos; los juzgamos de manera rígida y nos colocamos siempre del lado del bien.

Antes de juzgar a los demás como los malos del cuento, piensa que en realidad no puedes saber lo que el otro verdaderamente piensa o siente. Te irá mejor si asumes que todos están haciendo lo mejor que pueden y que todos somos parte de un mismo camino y que el viaje de los demás puede no ser tan agradable en este momento.

¿Cómo es tu relación contigo mismo? ¿De qué manera ésta se ve reflejada en tu relación con otros? ¿Qué puedes hacer para mejorar ambas relaciones?

Relacionadas

Comentarios