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Porsche, la ‘máquina perfecta’ de la velocidad

Al principio se ve como una colección de piezas de aluminio y chapas de acero, pero al final es un engranaje de adrenalina. Conócelo en imágenes y en video.

02-07-2015, 11:45:21 AM
Martha Lydia Anaya

Te aseguro, que aunque no seas amante de los autos, un Porsche invariablemente despertará tus más íntimas pasiones por la velocidad y te hará vibrar de emoción. ¿Qué tiene este coche al que muchos consideran como la ‘máquina perfecta’?

Al principio solo se ve como una colección de piezas de aluminio y chapas de acero, todas en desorden, sin forma y sin color. Luego, poco a poco, cada una de estas partes se irán ensamblando en armonía hasta darle forma a un rompecabezas y crear una ‘máquina perfecta’ de velocidad y adrenalina.

El centro del escenario es la fábrica de Porsche en Zuffenhausen, un distrito en la zona norte de la ciudad de Stuttgart (Alemania), donde uno se topa con la historia del automovilismo deportivo. Es también, justo ahí, donde arrancó hace más de 70 años la historia de unas de las marcas de autos más prestigiosas: Porsche, la cual se halla impregnada de gran curiosidad, inquietudes y entusiasmo.

Te recomendamos ver la galería de la evolución de Porsche, aquí

El protagonista principal de esa historia es Ferry Porsche, hijo de Ferdinand Porsche –fundador de la mítica compañía alemana de automóviles deportivos de alta gama–. Gran parte de su legado sigue vivo entre las decenas de manos trabajadoras humanas y robotizadas, que se mueven con la máxima sincronización posible en un entorno de alta tecnología. El más preciado producto de esta tarea armónica no es otro que un sueño sobre ruedas, una historia que vivir para cada uno de los futuros propietarios de un Porsche.

Para muchos, la compañía de automóviles no sería la misma sin todo lo logrado por Ferry, que hizo de una oficina de ingeniería donde trabajaba su padre, la marca de deportivos que conocemos hoy.

La historia comienza cuando, en 1948, Ferry salió a buscar el automóvil que siempre había soñado. No lo encontró con la precisión y perfección que esperaba y entonces decidió construirlo él mismo. Fue así como se sentaron las bases de lo que comenzaría a ser una de las fábricas de automóviles más exclusivas en el mundo.

El primer deportivo que salió rodando de la pequeña compañía en aquel entonces fue el Porsche Type 356, el cual fue el precedente del Porsche 911.

¿Quieres conocer la historia de Porsche? Ve la línea de tiempo en INFOGRAFÍA

La primera generación del 911 fue presentada en 1963, con motivo del Salón del Automóvil de Frankfurt. Aunque el prototipo original presentado en el salón fue denominado Porsche 901, Porsche se vio en la necesidad de cambiar el nombre por 911, debido a una demanda de la compañía Peugeot, que tenía registrados todos los números con un cero en el medio.

Durante cinco décadas, Ferry estuvo al frente de la factoría alemana, supervisando personalmente cada uno de los estándares y detalles de diseño y tecnología de los autos ensamblados en la planta.

Esa dedicación y entusiasmo por el automovilismo ha hecho que Porsche vaya evolucionado conforme todas las épocas. La marca ha ido hasta el límite de lo técnicamente posible, a grado tal que al día de hoy existen muy pocas tecnologías relacionadas con la mejora del rendimiento y de la eficiencia que no se hayan incluido en la producción en serie.

Porsche equipa sus deportivos de serie o a petición personalizada de sus clientes con sistemas de regulación y de asistencia, los cuales incrementan aún más la dinámica de marcha y, con ella, la seguridad de conducción, así como el confort en trayectos largos y en el uso cotidiano.

Por ejemplo: el ‘Porsche Stability Management’ (PSM) integra una serie de funciones, desde ABS hasta asistentes para el arranque. El regulador de velocidad con control de distancia (ACC) con ‘Porsche Active Safe’ (PAS) asiste al conductor en la circulación en fila y avisa de posibles situaciones de peligro; y los asistentes basados en cámaras detectan señales de tráfico y asisten al conductor durante el estacionamiento. Todas las gamas ofrecen sistemas y funciones, como el Auto Start-Stop, la gestión térmica y la recuperación de la red de a bordo.

Los modelos con cambio automático de doble embrague (PDK) permiten, además, la conducción ‘a vela’ (un tipo de marcha libre inteligente), la cual es especialmente eficiente para ahorrar energía. En definitiva, deportividad y alta tecnología armonizan siempre en un Porsche. ¡Atrévete a vivir la experiencia con una prueba de manejo a tu alcance! Haz clic…

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Te aseguro, que aunque no seas amante de los autos, un Porsche invariablemente despertará tus más íntimas pasiones por la velocidad y te hará vibrar de emoción. ¿Qué tiene este coche al que muchos consideran como la ‘máquina perfecta’?

Por Martha Lydia Anaya

Al principio solo se ve como una colección de piezas de aluminio y chapas de acero, todas en desorden, sin forma y sin color. Luego, poco a poco, cada una de estas partes se irán ensamblando en armonía hasta darle forma a un rompecabezas y crear una ‘máquina perfecta’ de velocidad y adrenalina.
El centro del escenario es la fábrica de Porsche en Zuffenhausen, un distrito en la zona norte de la ciudad de Stuttgart (Alemania), donde uno se topa con la historia del automovilismo deportivo. Es también, justo ahí, donde arrancó hace más de 70 años la historia de unas de las marcas de autos más prestigiosas: Porsche, la cual se halla impregnada de gran curiosidad, inquietudes y entusiasmo.
El protagonista principal de esa historia es Ferry Porsche, hijo de Ferdinand Porsche –fundador de la mítica compañía alemana de automóviles deportivos de alta gama–. Gran parte de su legado sigue vivo entre las decenas de manos trabajadoras humanas y robotizadas, que se mueven con la máxima sincronización posible en un entorno de alta tecnología. El más preciado producto de esta tarea armónica no es otro que un sueño sobre ruedas, una historia que vivir para cada uno de los futuros propietarios de un Porsche.
Para muchos, la compañía de automóviles no sería la misma sin todo lo logrado por Ferry, que hizo de una oficina de ingeniería donde trabajaba su padre, la marca de deportivos que conocemos hoy. La historia comienza cuando, en 1948, Ferry salió a buscar el automóvil que siempre había soñado. No lo encontró con la precisión y perfección que esperaba y entonces decidió construirlo él mismo. Fue así como se sentaron las bases de lo que comenzaría a ser una de las fábricas de automóviles más exclusivas en el mundo.
El primer deportivo que salió rodando de la pequeña compañía en aquel entonces fue el Porsche Type 356, el cual fue el precedente del Porsche 911.
La primera generación del 911 fue presentada en 1963, con motivo del Salón del Automóvil de Frankfurt. Aunque el prototipo original presentado en el salón fue denominado Porsche 901, Porsche se vio en la necesidad de cambiar el nombre por 911, debido a una demanda de la compañía Peugeot, que tenía registrados todos los números con un cero en el medio. Durante cinco décadas, Ferry estuvo al frente de la factoría alemana, supervisando personalmente cada uno de los estándares y detalles de diseño y tecnología de los autos ensamblados en la planta.
Esa dedicación y entusiasmo por el automovilismo ha hecho que Porsche vaya evolucionado conforme todas las épocas. La marca ha ido hasta el límite de lo técnicamente posible, a grado tal que al día de hoy existen muy pocas tecnologías relacionadas con la mejora del rendimiento y de la eficiencia que no se hayan incluido en la producción en serie.
Porsche equipa sus deportivos de serie o a petición personalizada de sus clientes con sistemas de regulación y de asistencia, los cuales incrementan aún más la dinámica de marcha y, con ella, la seguridad de conducción, así como el confort en trayectos largos y en el uso cotidiano.
Por ejemplo: el ‘Porsche Stability Management’ (PSM) integra una serie de funciones, desde ABS hasta asistentes para el arranque. El regulador de velocidad con control de distancia (ACC) con ‘Porsche Active Safe’ (PAS) asiste al conductor en la circulación en fila y avisa de posibles situaciones de peligro; y los asistentes basados en cámaras detectan señales de tráfico y asisten al conductor durante el estacionamiento. Todas las gamas ofrecen sistemas y funciones, como el Auto Start-Stop, la gestión térmica y la recuperación de la red de a bordo. Los modelos con cambio automático de doble embrague (PDK) permiten, además, la conducción ‘a vela’ (un tipo de marcha libre inteligente), la cual es especialmente eficiente para ahorrar energía. En definitiva, deportividad y alta tecnología armonizan siempre en un Porsche. ¡Atrévete a vivir la experiencia!

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