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China hace negocio redondo con crisis de Venezuela

El gigante asiático le presta a Venezuela 50,000 millones de dólares que son pagados con petróleo, y parte de ese dinero se destina a productos chinos.

23-06-2015, 12:03:30 PM
China hace negocio redondo con crisis de Venezuela
Reuters

Hace cinco años que se comenzó a
construir en Venezuela la fábrica de electrodomésticos de la empresa
china Haier, pero aún no produjo ni un solo artefacto que llegara a las
tiendas
.

A pesar de todo, sus lavadoras y neveras son casi las únicas
que se consiguen en Venezuela: vienen directo de China. Haier ha
facturado unos 1,000 millones de dólares en el país por cerca de tres
millones de electrodomésticos vendidos.

“A la nevera de la casa se le dañó el motor y no hay repuestos para repararla. Así que vine a buscar una nevera de estas chinas”, dijo Ivonne Terán, una jubilada de 59 años detrás de una cola de 50 personas que aguardaba entrar a una tienda que sólo exhibía cajas de la marca Haier.

Hasta ahora el Gobierno en Caracas desembolsó 800 millones de
dólares prestados por China
para erigir la planta de Haier. Pero la
fábrica todavía no despacha los primeros refrigeradores esperados hace
tres años, según documentos oficiales.

Mientras la mayoría de las empresas extranjeras sufre por los
controles cambiarios y la escasez de materias primas.

Firmas chinas como
Haier están haciendo un gran negocio en Venezuela gracias a acuerdos
bilaterales de cooperación que les dan acceso privilegiado a la economía
y dejan los riesgos al Gobierno.

Haier aseguró a Reuters que su planta está lista para producir
en masa, pero falta que otras instalaciones complementarias se pongan en
marcha, sin dar mayores detalles.

“Si bien la cooperación en el país se inició a través de
proyectos para vender electrodomésticos, esto se ha convertido en un
compromiso más profundo para servir a nuestros clientes en Venezuela”,
dijo la empresa china.

Pero hasta ahora no ha sido tan profundo como se prometía. El
gobierno socialista venezolano había dicho que su alianza con China
sería motor de desarrollo e industrialización de un país cada vez más
dependiente de las importaciones.

China -gracias a un esquema acordado por el fallecido
presidente socialista Hugo Chávez hace 8 años– se ha convertido en el
principal financista de Venezuela con préstamos por 50,000 millones de
dólares
que son pagados con petróleo. Y parte de ese dinero se destina a
comprarle a la propia China.   

China garantiza a Venezuela efectivo y productos en
medio de la recesión económica, a cambio otorga muchas ventajas.

Ejemplo de retrasos: autobuses Yutong

Decenas de documentos oficiales revisados por Reuters
demuestran que el gobierno chino promovió la venta a Venezuela de
productos y maquinaria de empresas de su país, incluso para algunas
plantas que desde hace tiempo debieron haber encendido sus máquinas.

Por ejemplo, el fabricante de autobuses Yutong y la proveedora
de maquinaria pesada XCMG
aseguraron órdenes de compra por más de 1.100
millones de dólares entre el 2011 y el 2013 tras asociarse en fábricas
que están en construcción.

Una calurosa tarde de julio del año pasado, el presidente
Nicolás Maduro mostró en televisión las primeras excavaciones para
instalar los cimientos de la futura planta de autobuses chinos Yutong,
al oeste del país.

Mientras la cámara seguía al mandatario, reposaban detrás suyo
decenas de ómnibus Yutong, que le costaron a Maduro -un ex chofer de
autobús de 52 años- cerca de 353 millones de dólares, costeados con
financiamiento chino, según reportes de la agencia de noticias oficial,
AVN.

El presidente había dicho que la factoría de Yutong estaría
lista en 15 meses. Pero cuando se cumplen 11 de ellos, los obreros dicen
estar trabajando en levantar las estructuras de metal de los tres
galpones y adecuar el terreno para construir las vías de acceso.

La empresa XCMG, que aún no decide dónde instalará su planta en
el país, prefirió no hacer comentarios a Reuters. Yutong no respondió a
una petición similar

Poco inversión

El Gobierno venezolano asegura que las inversiones chinas en Venezuela son un voto de confianza a su modelo socialista.

“Que la principal economía del mundo, diga y crea en nuestro
país, tiene que ser motivo de orgullo”, dijo a Reuters el ministro de
Planificación venezolano Ricardo Menéndez, jefe de la comisión que hace
seguimiento a los convenios con China.

Pero una revisión que hizo Reuters de documentos oficiales, que
describen unos 200 proyectos apalancados por los convenios con China
hasta julio de 2014, revela que rara vez las compañías de ese país
invierten para entrar a operar en Venezuela.

Lo más habitual es que organismos estatales de Venezuela usen
los fondos para construir plantas, acueductos o modernizar centrales
azucareros, utilizando equipos y asesores que preferiblemente
proporcionan empresas chinas.

“Un denominador común en todos los acuerdos de financiamiento
con China es que los proyectos se ejecutan por empresas de ese país”,
dijo una fuente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que
participa en las negociaciones para conseguir en Pekín un crédito
especial de 5.000 millones de dólares para la industria.

Más allá de esos contratos, en nueve casos Reuters encontró que
compañías chinas aceptaron ser socios en empresas mixtas, nunca en un
rol mayoritario, en proyectos que recibieron apoyo del convenio
binacional, como es el caso de Haier y Yutong.

Mercado cautivo

Wall Street ha encarecido el financiamiento para Venezuela por
temores a un default, porque el país tiene que cancelar un 25 por ciento
de sus vencimientos de deuda antes del 2018.

China, en cambio, ha seguido prestando en los últimos años más
de 10,000 millones de dólares, fundamentales para el país que ha tenido
problemas de liquidez tras el derrumbe del barril de crudo.   

A cambio, Venezuela le envió 630.000 barriles por día (bpd) el
año pasado, según indica la data oficial, y con parte de ese crudo que
despachan ya canceló más de la mitad de los créditos.

Fue en 2007 cuando los socios acordaron la creación del Fondo
China-Venezuela
que se renueva cada tres años y al que el gigante de
Asia ya prestó unos 30.000 millones de dólares a través de su Banco de
Desarrollo (CDB). En el 2010, China aportó 20.000 millones de dólares
adicionales a pagar en 10 años.

La mitad de ese crédito a largo plazo era en yuanes para financiar la importación de productos chinos a Venezuela.

Menos obstáculos

Las marcas chinas han desembarcado para vender desde grúas
hasta teléfonos celulares en un país donde se hacen largas colas para
comprar bienes básicos como leche o papel higiénico.

En contraste, compañías estadounidenses como Ford o General
Motors
han reducido al mínimo sus operaciones locales por la falta de
insumos ante la sequía de divisas, y otras firmas se apresuran a
desconsolidar sus activos en Venezuela o, definitivamente, dejar el
país.

La alianza binacional ha permitido que las empresas chinas eludan los controles cambiarios que Chávez lanzó en 2003.   

Por ejemplo, la automotriz china Chery Automobile Co no ha
tenido problemas para recibir las divisas y enviar piezas a Venezuela,
donde una empresa mixta ensambla los autos de la marca, dijo una fuente
de Chery en Beijing que asesoró a la firma en Venezuela y que pidió no
ser identificada por no estar autorizada a declarar.

En los primeros once meses del 2014, llegaron a Venezuela más
piezas de esa marca china para el ensamblaje de sus vehículos que las
que trajeron General Motors y Ford juntas, según datos portuarios que
revisó Reuters.

Empresas venezolano-chino no cumplen plazos

Las socias chinas hacen buen negocio, aún cuando las empresas
de capital mixto venezolano-chino no cumplen las metas de producción.

La industria Chino Venezolana del Taladro (ICVT) no llegó a
producir en el país lo que se necesitaba, aunque recibió ayuda del fondo
chino. Sólo ensambló 13 taladros petroleros entre el 2010 y el 2011 en
una planta ahora inactiva.

Su socia, la petrolera venezolana PDVSA terminó comprando otros
86 taladros a China entre el 2010 y el 2012, según la empresa estatal.

Chávez, en plena campaña para reelegirse presidente en el 2012,
celebró la alianza con China para construir la planta de
electrodomésticos de Haier en el pueblo rural de San Francisco de Yare, a
unos 70 kilómetros al sur de Caracas.

“Ahorita estamos trayéndolos para acá, pero ya llegará el día
en que nosotros, aquí, haremos todo eso”, dijo entonces el líder
venezolano, que falleció de cáncer en el 2013.

Hasta ahora lo único que se construyó es un inmenso galpón
blanco, y casi no hay actividad en las calles de tierra a su alrededor.

“La verdad es que estos préstamos no generan nuevos puestos de
trabajo ni inversión en Venezuela, más bien los están creando en China”,
dijo Harold Trinkunas, un economista Brookings Institution que ha
monitorizado las inversiones chinas en la región desde Washington.

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