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Ética para empresas: 6 lecciones de Savater

El filósofo y escritor reflexiona sobre la importancia de redescubrir la ética en los tiempos en que el empresario se asume como figura social emblemática.

02-06-2015, 7:17:06 AM
Ética para empresas: 6 lecciones  de Savater
Javier Rodríguez Labastida

Para el filósofo y escritor español Fernando Savater, el
empresario es la figura emblemática moderna. El nuevo emprendedor representa,
desde su perspectiva, el nivel más alto, envidiable y logrado de la escala
social
.

Es por esta razón que el escritor, que se diera a conocer
entre otros títulos por Ética para Amador, explora ahora el
mundo empresarial para debatir sobre la función de la ética en los negocios en
su más reciente libro Ética para la empresa.

De entrada, al tener la función social de satisfacer
necesidades humanas, Savater considera que el empresario debe contar con
algunas virtudes como la audacia, la capacidad de identificar el interés común,
la prudencia, la responsabilidad, la eficacia, la confianza, y la capacidad de establecer
niveles de moralidad socialmente aceptables con los recursos humanos para el
buen funcionamiento de la empresa.

Con base en estas virtudes, Savater desarrolla una serie de
reflexiones sobre la ética, de las cuales te compartimos algunas a
continuación:

1.- El ‘olvido’ de la experiencia

Savater señala que uno de los problemas actuales que tienen
las empresas y la sociedad en general es la decadencia del concepto “experiencia”,
que antes era una característica fundamental, mientras los tiempos modernos
están “obsesionados” con una “visión juvenil”.

“El miedo a la experiencia, el deseo de que las personas que
tienen experiencia en lugar de ser vistas como personas positivas, como gente
valiosa, sean vistas como individuos con resabios de los cuales es necesario
liberarse cuanto antes porque son fuente de problemas, es una de las
características más peligrosas de la industria y de la sociedad moderna”.

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2.- Los principios de una empresa

Savater explica que la base de una empresa es la
productividad, que debe estar construida sobre una serie de principios
deontológicos, es decir, acciones que sean convenientes para llevar a cabo sus
objetivos. En Ética para las empresas desarrolla cuatro principios:

Comunicación: El escritor la define como la capacidad de
escuchar, respetar y fomentar que los demás hablen, de atender sus
proposiciones e intervenciones.

Autoridad: La capacidad que tienen de despertar, aumentar y
hacer crecer las cualidades de un trabajador.

Motivación: El autor español la define como la sensación de
utilidad del empleado, de sentir la dimensión creativa en su trabajo y de saber
que está aportando, que está formando parte de una empresa no solamente en el
sentido económico, sino social y de formación de comunidad.

Responsabilidad social: Que la empresa asuma de manera
decidida una postura a favor de la educación, y de la lucha contra las causas
que originan la pobreza.

3.- Buenas acciones = buenas consecuencias

En su libro, Savater pide atender al consecuencialismo, es
decir, que la empresa vigile que las buenas ideas sean contrastadas con las
acciones que generan, de forma que lo que empezó como buena intención no se
convierta en un problema más grave del que se quería resolver.

A su vez, el filósofo pide que las empresas den prioridad a
la búsqueda de riquezas que se puedan generalizar:

“La idea no es renunciar a
las riquezas sino empezar a pensar cuáles son las verdaderas riquezas y, sobre
todo, qué posibilidad tienen de generalizarse. Un ejemplo de ese tipo de
riquezas es el conocimiento”.

4.- La revaloración de la ética

Para Savater, en la ética ya está casi todo inventado, por
lo que no hace falta inventar una nueva ética, sino cumplir la que ya existe.

El filósofo español asegura que lo que se crea actualmente
son espacios de debate ético. “En la ética lo que importa es la capacidad de
recordar que el hombre debe reconocer lo humano, que hay una relación que no se
puede romper y que constantemente hay que estar redescubriendo”.

Savater considera que es necesario un cambio sobre lo que
actualmente se concibe como ética, y no ser comunicada a través de un curso que
tiene un principio, un fin y una evaluación.

“La ética es una empresa para toda la vida, no es un curso o una lección que se acaba al final del semestre, sino que permanentemente se está reflexionando sobre ella”.

Te recomendamos leer: 4 pasos para crear una estrategia ética en tu empresa.

5.- No utilizar la ética de forma cosmética

El autor pone el ejemplo de una empresa que, para tener
mayores ganancias, vende el mismo producto que hace un año, pero pintado de
verde, con adornos que lo exhiben como un producto ecológico.

El filósofo señala que las empresas pueden caer en
debilidades como la mentira, la cobardía y la avaricia, sin embargo, asegura
que la base de la ética es invariable, y que no cambia para ninguna cultura,
por lo que el hombre lo que quiere es la plenitud y el triunfo de la
excelencia, “no la cobardía ni el triunfo de la debilidad”.

6.- La ética es una práctica individual

En Ética para la empresa, editado por Conecta, el escritor
pide clarificar la diferencia entre ética y deontología. Y sobre ésta última,
Savater señala que consiste en una serie de pautas de funcionamiento para los
miembros de la empresa, pero la decisión personal es la principal.

“La ética es una práctica irrenunciablemente individual,
intransferible, íntima. Es el espacio personal en el que no existe castigo,
sanción u obligación. Cada cual decide qué es lo que quiere y lo que no quiere
según su propia convicción”.

Te recomendamos leer: Aprende a ejecutar tus ideas con disciplina.

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