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Guarderías integrales, impulso para mamás directivas

Las ejecutivas narran cómo estas instituciones las motivaron para dejar la culpa a un lado y estar al pendiente de su familia y de su desarrollo profesional.

25-05-2015, 2:31:08 AM
Guarderías integrales, impulso para mamás directivas
Javier Rodríguez Labastida

En esta guardería no se escuchan llantos. Hay niños cuyas
edades oscilan entre los 45 días de nacidos hasta los seis años, pero parece
que todos están de acuerdo en fomentar una relativa disciplina que apenas se
rompe un poco entre los cambios de actividades.

El nombre de la institución es Servicios de Educación y
Desarrollo Integral (Sedi)
y está dedicada principalmente a la atención de los
hijos de empresarios y directivos de la zona poniente de la Ciudad de México. A
lo largo de las ocho horas promedio que los niños pasan aquí, recibirán el
cuidado de las educadoras, y participarán en una serie de ejercicios que tienen
como finalidad despertar y potenciar sus habilidades de emprendimiento y
liderazgo
.

Acostumbradas a vivir en un entorno de culpabilidad por
dejar a los hijos para irse a trabajar, varias madres con altos puestos
ejecutivos han visto a Sedi como un apoyo para tener un balance entre su vida
profesional y personal, tal es el caso de Graciela de León, quien hace 14 años era una profesionista en crecimiento
que, al
estar embarazada, se enfrentó ante la disyuntiva de o seguir trabajando
o ser mamá
de tiempo completo.

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La decisión no era sencilla. Inmersa en un ambiente en el
que las mamás se quedan en casa a cuidar a los hijos, Graciela rompió los
paradigmas de su familia y la de su esposo y decidió dejar a su niña de cuatro
meses
en un centro de desarrollo para niños.

“La parte laboral en México está preparada para hombres, no
para mujeres. Crecer en un ámbito laboral en México significa sacrificar horas
con los hijos”, asegura.

Su historia es compartida por otras madres que han decidido dejar a
sus hijos en instituciones de desarrollo integral, como Sedi, el espacio que Graciela eligió para apoyarse en la
educación de su niña, mientras ella buscaba su crecimiento en Credit Suisse México, donde ahora es vicepresidenta.

Actualmente también tiene inscrito a su segundo hijo, un niño de
cuatro años. “Decidí flagelarme un poco para
encontrar un balance de vida.
Ahora oigo menos al entorno que juzga y veo que existen más mujeres que tienen
la necesidad de trascender en la vida profesional”.

Según una encuesta de Manpower, la edad aproximada para
poder aspirar a un puesto gerencial es entre 30 y 35 años de edad, mientras el
INEGI reporta que, el 65% de las mujeres que tienen hijos, lo hacen entre los
27 y 35 años
, es decir, la madurez laboral llega en tiempos muy similares a la
madurez personal.

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Las nuevas ‘guarderías’

Sedi es un sistema fundado hace 30 años por Patricia de la
Fuente Zuno, una exdocente de la UNAM que desde el inicio de su labor
profesional se dedicó a la atención de los niños con papás que trabajan.

“El perfil de papás que acceden a mi servicio son de nivel
ejecutivo medio alto
, que exigen seguridad para sus hijos, que sea una opción
para su desarrollo y no solo se les cuide y se les atienda en sus necesidades
básicas”, dice De la Fuente.

Sedi tiene actualmente dos instalaciones, una en Ciudad Santa
Fe
, y la otra en Bosques de Las Lomas. En ambas atiende a 190 niños en un turno
diurno y a 60 niños en turno vespertino. Los menores van desde los 45 días de
nacidos hasta los 6 años en el turno diurno, mientras en el vespertino hay
algunos de más de 10 años, la mayoría de ellos exalumnos Sedi.

El servicio de la institución cuenta con el reconocimiento
de la SEP, y su sistema consiste en la estimulación de la motricidad y los
sentidos de los niños desde muy temprana edad, a través de tres tipos de
actividades: rutinarias, de elección libre y estructuradas.

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Las rutinarias son, en su mayoría, actividades para niños
lactantes, las de elección libre son para maternales y consisten en actividades
planeadas por la maestra, pero que no tienen mucha atención ni control
instruccional, sino que se le da plena libertad al niño. Las estructuradas, en
cambio, son actividades para preescolares en las que se les desarrollarán
competencias como concentración, lectoescritura, ciencias sociales y
matemáticas.

“A través de estas actividades se determinan las
competencias y habilidades que tienen los niños para darles atención y
estimularlas”, dice De la Fuente. Además, el programa Sedi está fincado en tres
grandes pilares para enfrentar los desafíos de los niños:

Valores: Incentivar los sentidos de responsabilidad,
autosuficiencia, respeto, y justicia.

Inteligencia emocional: El niño debe conocer sus emociones y
manejarlas apropiadamente para la resolución de problemas.

Disciplina: Deben aprender a contenerse y que, para resolver
problemas, hay maneras apropiadas y no apropiadas y que todo tiene consecuencias,
y esas consecuencias los pueden ayudar  o
perjudicar.

La lucha contra la culpa

Según un estudio del Pew Research Center, hecho en Estados
Unidos en 2007, el 41% de los adultos señala que el aumento de madres
trabajadoras es malo para la sociedad, mientras que el 22% lo considera bueno.

“Ser padre trae un sentido de culpabilidad de origen. Siempre
hay culpabilidad de no haber hecho lo que funciona mejor, pero cuando se trata
de seguir tu carrera profesional y traes a tu hijo a una institución, la culpa
se dispara a la n potencia”, dice Patricia de la Fuente.

“Estamos inmersos en una sociedad en donde se piensa que
cuando tienes un hijo esa debe ser tu prioridad y a eso te tienes que enfocar,
sin embargo, hay diferentes formas de ser prioridad. Antes la prioridad
consistía en dejar tu trabajo o dejar tus estudios y dedicarte en cuerpo y alma
a tus hijos. Eso está cambiando”, agrega la directora de Sedi.

Ese es el caso de Marcela Espinosa, directora de Relaciones
Públicas y Comunicación Corporativa de Banco Santander, quien también tiene a
sus dos hijos en el Sedi, mientras ella realiza sus jornadas laborales que
exceden más de ocho horas al día.

“Como mamá trabajadora tienes que establecer redes de ayuda.
A veces son tus padres o alguien que te puede ayudar en casa y otra es encontrar
una guardería como es Sedi, en donde sabes que los niños están bien cuidados y
empezarán un proceso educativo como debe ser”, dice en entrevista.

Para reducir el sentido de culpabilidad de las mamás, Sedi
les ofrece tres opciones:
la primera es una invitación mensual a los papás y
demás familiares del niño para que conozcan el espacio en el que se encuentra,
así como todas las funcionalidades que tiene.

La segunda es tener el espacio abierto. Cualquier papá puede
entrar, previa identificación, y ver a su hijo a la hora que quiera y pasarse
un rato con él. El último punto son las cámaras en vivo: todos los espacios
donde están los niños tienen cámaras, y sus papás los pueden ver desde sus dispositivos
móviles o computadoras, un beneficio que también tienen familias que viven en
otra ciudad o en otro país.

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El trabajo, un valor ‘hereditario’

Un reporte de The New York Times de la semana pasada, basado
en estudios y entrevistas, apunta que los hijos de madres trabajadoras
completan más desarrollo académico y tienen más posibilidades de ser empleados
y obtener mejores ingresos.

“Lo primero que le diría a las mamás es que no deben sentir
culpa
de tener a sus hijos en una guardería así, porque te puedo comprobar que
muchas mamás que no trabajan le dedican menos tiempo a sus hijos, que una
persona que trabaja. Cuando las dos figuras familiares trabajan, el tiempo que
les dedicamos lo hacemos al 100”, afirma Marcela Espinosa.

Espinosa explica que, cuando ella se va a trabajar, les dice
a sus hijos que saldrá para hacer un proyecto nuevo, de tal forma que también
aprendan a sentirse orgullosos de sus padres y que el trabajo “no es una
pesadilla”.

Por su parte, Graciela de León asegura que Sedi ha desarrollado en
sus hijos valores como la honestidad y el respeto, además de una alta
autoestima y profundo sentido de la socialización, a respetar tiempos y ser
pacientes.

“Es dolorosísimo dejar a tu bebé en un lugar, pero hacerlo
me permitió continuar con mis funciones como madre de una forma equilibrada y
sana, y a la vez continuar un desarrollo profesional”, concluye.

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